EL ADIÓS A UN GIGANTE

Era gigante, como gigante fue carrera musical. Realmente un hombre muy alto, como muy alto fue el sitial al que llegó como cantante, como hombre del espectáculo, como ser humano.  A José Francisco Parra Del Pino (Pepe Parra), lo conocí hace casi 55 años, cuando yo era un niño de preparatoria y él ya era un joven que se había graduado de bachiller y que vivía justo al frente de mi casa, literalmente al frente, que era amigo de mis tíos, contemporáneos suyos, que sus padres eran amigos de los míos y que ensayaba con su conjunto Los Dragones en su domicilio, cuya “bulla” se oía hasta mi dormitorio. Era la época en que los barrios eran una zona de amigos, donde todos nos conocíamos, donde jugábamos o parábamos en la calle, cada quien con los de su edad. Ya más grande, con edad escolar en que tengo más conciencia de la memoria, recuerdo que sus amigos lo molestaban por su altura y el reía. A mí me solía molestar por mis ojos, o cuando correteaba por su vereda o cuando la pelota caía en la entrada de su casa y tocaba el timbre para irla a ver. A veces vestía la camiseta de mi colegio, Cristóbal Colón y al verla, me decía que se graduó allí también (nunca coincidimos por aquello de la edad) y me contaba de los apodos de los profesores, me decía a quién copiarle y a quien no, me contaba que comía de los pasteles de Sucre y que jugaba básquet en el patio de la primaria.

Luego ya crecimos, bueno en la verdad, el ya nada y yo muy poco y teníamos algún contacto. Yo lo veía en la Televisión en su programa de televisión “La Discoteca del Diez” y yo contaba a mis amigos que él era mi amigo. Me sentía “famoso” de ser amigo de un famoso. Él,  sencillo, jodedor, risueño siempre, recuerdo que un día tocó el timbre de mi casa, para entregarle a mis padres el disco de 45 revoluciones de la canción Guayaquil 70. Le dimos a ese disco como bombo en fiesta. “Guayaquil, año 70, revolucionario sesquicentenario de  su libertad”, aun me suena el estribillo.

Con los años, ya de periodista, me tocó entrevistar varias veces al amigo y el siempre tan atento. Recordábamos la vida barrial y me preguntaba por todos mis tíos y por mis padres. La última vez que lo vi fue el año pasado, justo en el lugar donde nos conocimos. El salía de visitar a su hermana que aún continúa viviendo allí y yo salía de visitar a mi madre, que también sigue viviendo allí. Conversamos. Me contó que estaba enfermo, que ya cantaba muy poco, me habló orgulloso de sus cuatro hijos a quienes legó el don musical y me seguía molestando con el tamaño de mis ojos y con que me quedé patucho. Yo lo molestaba con su fama de figureti, de picaflor y le pedía que me de consejos para tener la suerte con las mujeres que tiene el, porque yo soy salado y no levanto nada. Me dijo “Ni levantarás, no tienes altura” y reímos. Le pedí que cante un pedazo de “Papaumaumau”, lo hizo. Le dije que él ahora era papa uuuhh nau nau, haciéndole unos gestos manuales de “fokinfokin”. Reímos. Nos dimos un abrazo y nos despedimos. Nunca pensé que esa sería la última vez que nos veríamos. Que estés bien, mi querido “Roba foco sin escalera”, como le decía yo. Descansa en paz… Ah, una más. Me acabo de recordar. Mis amigos del barrio me decían como apodo por aquellos tiempos de mi niñez: “Mojón de Pepe Parra”. El un día se enteró y les dijo que no me digan así, porque sus mojones eran bonitos y reímos todos. Ese era Pepe, un tipo jovial, jodedor, bromista, ocurrido. Buena persona, El Lunes, como también lo llamábamos. Que cagada. No nos tomamos la foto. No se nos ocurrió. Nos centramos más en conversar que en otra cosa.

El artista

Pepe Parra, fue todo un personaje de nuestra farándula. Sus dos metros de altura, su pinta de galán y su voz lo convirtieron en un ícono musical de las décadas del 60 y 70. Sus inicios musicales se dieron cuando tenía 19 años con el grupo Los Dragones, del cual era su cantante y que integraba junto a Vicente Marcillo, Paquico Pérez, Guillermo Vega, Alfredo Núñez del Arco y Fernando Rosero y que tocaban canciones de los ritmos agogó, el twist y el yeyé (subgéneros del pop). Fue considerado  el precursor del rock en Ecuador con su grupo musical, del cual a mí me encantaba una canción que en su estribillo decía Papa un mau, mau, una traducción del tema Poppa Ooo Mau Mau, interpretado por el grupo estadounidense The Trahsmen, compuesta por sus integrantes Alfred Frazier, Carl White y John Earl Harris).

Luego siguió su carrera como solista y a inicios de los 70 fue presentador de televisión en el programa  “El Clan de los 4” que transmitía Canal 4 en el que compartía con los cantantes Giselle Villagómez, Ítalo Torres, y Pepe Morey (José Moreira), que yo veía en mi televisión de mueble en blanco y negro que estaba en la sala, en la época que en casa solo había un televisor y esos aparatos no entraban al dormitorio.

En 1972, cuando Pepe condujo el programa “La discoteca de Pepe Parra”, que luego se llamó ““La discoteca del 10”, transmitía Canal 10, su fama subió como la espuma de una  biela con rabia, vestida de novia y fue el personaje del momento. Así desarrolló una carrera musical en la que grabó 20 discos de 45 RP, cinco LP y tres CD, destacando su disco de pasillos en inglés, un trabajo pionero e inusual en su tiempo, además fue presentador y promotor artístico.  Entre sus temas estaban: Se ha puesto el Sol,  Poppa Ooo Mau Mau, Popotito, El baile del Ladrillo y Guayaquil 70, que fue un hit y por el cual pudo cumplir uno de sus primeros sueños: tener un auto propio. En La discoteca de Pepe Parra promocionó varios cantantes, músicos y personajes de televisión. Entre los Vocalistas estaban: Rossy López, Blanca Suárez, Teresita Franco, Pepe Toral, Hugo Bury, Marcos Garcés, Carlos del Pino, Arnulfo Mazzini, Wilson Omar, Carlos Melmaro y el Grupo de rock Pussy Band, con quienes grabó un disco llamado “La discoteca del 10”, además de músicos como: Hilda Murillo, Gustavo Pachecho Miguel Arturo Cisneros. Entre los músicos estaban Gustavo Pacheco y de la gente de TV: Ana Luisa Borja, “Flipper” (la acompañante de Tico Tico) y Luzmila Nicolalde, quienes trabajaron con él en el programa La Discoteca del 10. Además fue empresario artísticos y trajo a artistas como el grupo Menudo, Enrique Ana y Enmanuel, entre otros.

En sus últimos años, se dedicó a cantar festivales del recuerdo, cantó con el mexicano César Costa y en Siempre en Domingo de Raúl Velasco. En 2018 compartió con sus hijos en el Teatro Sánchez Aguilar, mientras que ese mismo año registró su última grabación en el tema clásico “Perfidia”, con su hija Viviana, la “Vivi”.

Pepe Parra, nacido en Guayaquil, el 20 de noviembre de  1945, que en 2003 fue nombrado el figuretti del año por parte de la Asociación de Cronistas de Espectáculo, dejó su legado musical en forma física y en recuerdos. En el recuerdo quedan sus discos, unos cuantos videos y su calidad musical,  el plano vivencial deja sus cuatro hijos, también cantantes: José Daniel, Danilo, Viviana “Vivi” y Adriana Parra Montalvo, hijos de la también artista María de los Ángeles Montalvo “Cachita”.

El pasado domingo 24 de noviembre, a los 74 años, víctima de una enfermedad, dejó el mundo terrenal, para convertirse inmortal en el recuerdo y en el corazón de su público que lo quiso siempre y que no lo olvidará.

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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