EMPEZARON LOS PLAY OFF

La recta final ha empezado, los primeros noventa minutos de los Play Off del campeonato ecuatoriano de fútbol ya se jugaron. Confieso que aunque los resultados para nada sorprenden, pues era algo que podía suceder, de hecho sucedió, no los esperaba. Si hubiese tenido que llenar una cartilla de pronóstico, me quedaba de año con cero “por bruto”.  No le acerté a ninguno. Fallé en todos. Con base a mi hoy fallida cábala de mi lema “los chicos, chicos, son” la había puesto fijo el triunfo de locales de Emelec ante Macará y Liga de Quito en el Atahualpa y al de Barcelona de visitante ante el Aucas. Como también le daba ganador al Independiente del Valle, suponiendo que haría respetar su condición de dueño de casa. No le aposté al empate con Delfín, como sucedió.

Al final, todo fue diferente a lo que pensaba. En el primer cotejo de esta serie jugado la tarde del pasado sábado 23 de noviembre en el estadio Gonzalo Pozo Ripalda de Quito, más conocido como Chillogallo, el Aucas ganó 1-0 a Barcelona con gol de Víctor Figueroa. Ese mismo día y también en Quito, Universidad Católica derrotaba como visitante en el estadio Rodrigo Paz Delgado, conocido como la Casa Blanca, 3-2  Liga Deportiva Universitaria de Quito, tras irle ganado 3-0 y que en los minutos finales, los locales, pudieron remontar y acortar la diferencia de una serie que hasta poco antes del final, parecía definida. Pero nuevamente se demostró que los partidos duran 90 minutos y que los juegos acaban cuando el árbitro pita. Luis Amarilla hizo un hat trick anotando los tres goles de Católica, mientras que Antonio Valencia y Carlos Rodríguez, descontaban para Liga.

Al día siguiente, el domingo 24 de noviembre, se jugaron los otros dos juegos del Play Off. En la tarde, en Guayaquil en el estadio Capwell, Macará derrotaba de visitante a Emelec 2-1 que empezó ganando y terminó perdiendo. Wilmer Godoy para los emelecistas y Janner Corozo y Michael Estrada, para los macareños, anotaron los goles. A renglón seguido en el estadio Ruminahui de Sangolquí, Delfín de Manta sacaba un valioso punto de visitante al empatar sin goles con Independiente del Valle.

Hasta allí la primera ronda. Quedan las revanchas que se jugarán entre los próximos miércoles y jueves. ¿Está todo dicho? No, No y mil veces, no. En el fútbol nada está dicho, cualquier cosa puede suceder. Todo es posible. Los pronósticos pueden decir que para Emelec, el equipo con menos posibilidades de revertir el resultado, la suerte está echada. Pero los Partidos hay que jugarlos.

Levantamiento indígena

La serie se inició con un resultado que francamente no esperaba. Que Aucas le gane a Barcelona no estaba en mis cálculos. No creí en el levantamiento indígena, para jugar con un término periodístico popular, que para nada lleva tono peyorativo. No pensé en el triunfo auquista. Pensé que nuevamente y repito, fiel a mi ahora errada creencia de que los chicos, chicos son, Barcelona iba a hacer sentir el peso de su historia, de su tradición y de su nombre. No fue así. Se dio. Y en otra vía, en la vía contraria, estaba convencido que otra de mis “cábalas” o “creencia extra fútbol” no iba a fallar y falló. Yo digo que siempre que las cosas se “amañan”, no resultan. Y para mí, aunque se diga lo contrario, aunque no tenga pruebas concretas y fidedignas que así es, Barcelona buscó al Aucas. Hizo todos los cálculos, en una maniobra tramada por la directiva y jugó con los resultados para que le toque la definición con Aucas, “el rival fácil”  y no con Liga de Quito a la que creo, quería evitar. Consiguió medirse a Aucas, sacando partido de sus cálculos. Usualmente cuando pasan estas cosas, la vida te cobra factura. Pero creí que esta vez no la pasaría y que pese al “amañamiento” amarillo, Aucas no podría con él. Y pudo. Se hizo justicia y se cumplió “la cábala”. Barcelona buscó al Aucas y lo encontró. Y al buscarlo, encontró la derrota. ¿Habrá sido el castigo de justicia divino, para castigar al que buscó al “pato” para satisfacer sus intereses deportivos? Parecería que sí. No obstante y sin embargo creo que la serie está abierta y que los “Amarillos” en su casa, sellarán la suerte a su favor.

El triunfo de Aucas, justo por donde se lo mire. Fue mejor que Barcelona, jugó mejor, mereció el triunfo y lo consiguió. Barcelona no logra encontrar un esquema de juego definido, no logra tener y mantener un modelo táctico que lo convierta en un equipo equilibrado en su forma de jugar. Esta vez, parece que su técnico provisional Tabaré Silva, planteó la  estrategia equivocada de jugar defensivamente, lo cual la afición y el periodismo no perdona, porque considera que con los jugadores de nombre y valor económico que tiene Barcelona su que es muy superior a su rival, no puede ir a defenderse, tiene que ir a buscar ganar, porque se cree que es más. Pero pareciera ser que no lo es. Aucas por su parte fue ordenado, aplicó bien el sistema táctico implantado por su director técnico Gabriel Schurrer, de marcar bien en el medio campo, de poblar ese sector y de cuidar y manejar la pelota, allí en ese espacio. Así tuvo balón y terreno para lograr un triunfo con la ventaja mínima, pero que hasta ahora, es ventaja.

El próximo miércoles 27 de noviembre en el estadio Monumental, se jugarán los 90 minutos restantes. Los pronósticos dicen que Barcelona saldrá airoso. Le basta ganar 1-0. Jugando en casa debería ser posible, debería, pero en el fútbol nunca se sabe. El que pase de los dos jugará la semifinal con el ganador de la llave de Liga de quito y Universidad Católica.

Católica pudo sorprender

En el segundo juego de los Play, tampoco se dio, lo que la mayoría de los pronósticos apuntaban. Que de local, gane Liga de Quito a Universidad Católica. No se dio fue 3-2 para los visitantes de la Universidad Católica, pero al menos los “Blancos” en los minutos finales lograron salvar los muebles al acortar distancia. Es que hasta el minuto 90 perdía 3-0, marcador que haría pensar en una serie liquidada. Pensamiento que se debe desterrar de nuestras mentes por lo sucedido en el fútbol ecuatoriano. Basta recordar lo sucedido con Barcelona en Copa Ecuador había goleado 4-1  Delfin en su casa en la ida, en la vuelta fue goleado 3-0 y por diferencia de goles, quedó eliminado. Esta vez, la diferencia de goles, no cuenta en los play play off.

Católica parece que le está viendo las costuras a Liga en su casa. Este año en un partido válido por la fecha 17 de la fase regular de la LigaPro, jugado el pasado 13 de julio los “Celestes” golearon a los “Blancos” inmisericordemente por el marcador apabullante de 5-1. Esta vez, parecía que la historia se repetía con otra goleada, pero al final la remontada liguista lo impidió. Fue partido ganado por la mínima diferencia para los “Católicos” 3-2.

Católica se había puesto en ventaja con un triplete del delantero paraguayo Luis Amarilla.  El primer gol llegó tempraneramente a los 13 minutos de iniciado el cotejo, tras una serie de rebotes. La jugada fue así. Facundo Martínez levantó un centro que remató Jesi Godoy anticipándose a la defensa de Liga. Su remate pegó en el palo y el zaguero Guillermo de los Santos atento a la jugada, capturó el rebote y cabeceó, pero su remate nuevamente pegó en el palo, esta vez se estrelló en el horizontal. Para fortuna de Amarilla le el revote le cayó a sus pies y solo tuvo que empujarla a la red. Así se fueron al terminar el primer tiempo.

En la segunda etapa, a quince de empezada, 60 minutos del tiempo global, Católica amplió la ventaja e hizo el segundo gol. Gustavo Cortez levantó un centro que fue receptado por Amarilla  que se sacó la marca de Franklin Guerra y disparó cruzado de zurda para vencer a Adrián Gabarini. A renglón seguido, un minuto después, el paraguayo apodado “Totín” que hizo dos goles en dos minutos, ponía la tercera de su equipo tras aprovechar una garrafal falla del portero Gabarini que se pasó de impreciso. El arquero quiso despejar, pero el balón fue receptado por Bruno Vides, quien sacó un centro a ras de piso, al que Amarilla solo la empujó.

Parecía todo consumado. Parecía sentenciado todo. Se jugaba el minuto 90 y Liga era goleada. Pero esto es fútbol y el futbol acaba, cuando acaba. Así, Antonio Valencia disparó un remate desde el filo del área y descontó para los albos. No sería todo. Habría más. En la última jugada, del cotejo, en los minutos de adición, cuando se jugaba el tercer minuto adicional, el uruguayo Carlos Rodríguez cabeceó u balón que se estrelló en el poste, para su suerte, el rebote le cae a sus pies y dispara para notar el 3-2 final.

Ahora queda, esperar la revancha a jugarse este miércoles 27 de noviembre, a las 17:30 en el estadio Olímpico Atahualpa. La católica lleva dos ventajas. Una en el marcador y otra en el reglamento, en la llamada ventaja deportivo, que regla que en caso de una igualdad de goles en el marcador global, avanzará a la siguiente ronda el mejor equipo ubicado en la tabla de posiciones, que es Universidad Católica que terminó cuarto por sobre Liga que fue quinto. ¿Qué pasará? Yo creo que Liga gana por más de dos goles y pasa. Sigo creyendo en que “los chicos, chicos son” y que en estas lides, pesa la historia, la tradición, el nombre y la camiseta. Pero nunca se sabe.

Y los de Liga tienen sus temores, porque por historia Católica ha sido su verdugo. En dos ocasiones lo ha mandado al descenso a la Serie B. La primera en 1972 y la segunda en 1978. En el campeonato de 1984,  lo sacó de la Libertadores, al ganarle un partido y quitarle la opción que tenía previo al juego, lo cual lo fue aprovechado por Nueve de Octubre que se llevó el cupo, en el 2015 se dio una situación  parecida y le quitó el título de campeón. ¿será esta vez, literalmente el quinto malo? El tiempo y el fútbol lo dirán.

A los tiempos, pan de Ambato

El fútbol tiene lógica. No tengo la menor duda y esta vez se implantó la lógica. Por lo regular cuando hay estas definiciones en que se enfrentan a matar o morir, el primero y el último, casi siempre gana el primero. Es lógico que ello ocurra. La lógica de la vida y del fútbol dicen, que el que mejor trabaja, el que está en mejores condiciones, el que ha andado bien siempre, debe ganar. Y este año entre Macará y Emelec hubo una diferencia abismal que se dio en números y en fútbol. En la numérica, el Ídolo de Ambato le sacó al equipo de Guayaquil, 16 puntos de ventaja. Los Guaytambos sumaron 62 unidades en 30 cotejos, los “Eléctricos”, 46 en igual número de partidos. Los celestes solo perdieron dos partidos en el año, uno de ellos con Emelec, los del “Bombillo” marcharon 12 veces.

En cuanto a fútbol, también hubo una diferencia abismal. Macará dirigido por el ecuatoriano Paul Vélez, no tiene jugadores estrellas de alto rol de pago, tampoco tiene un juego exquisito, fino, vistoso, tribunero, pero tiene un fútbol de rendimiento regular partido a partido, un sistema táctico bien definido, que se plantea según el rival de turno, un sistema ordenado, funcional, práctico, para muchos resultadista y “retechero”, pero positivo. Tiene la defensa menos batida del campeonato con 17 goles recibidos en 30 cotejos y quien no recibe goles, difícilmente puede perder. Pero ofensivamente tiene lo suyo, tiene volantes creativos talentosos que organizan juego y delanteros asociados con el gol que definen. La fórmula perfecta de este equipo equilibrado.

Equilibrio que se notó ayer. Que Emelec no pudo hacer su juego, es cierto, pero porque Macará no se lo permitió. Merito ambateño. Hay que reconocer en Paúl Vélez a un gran técnico. El sistema planteado ayer le funcionó. Macará taponó todos los caminos por el centro para que el rival no llegue cómodo y con buena posición frente a su arco y obligó a que el rival busque el juego con las bandas y abuse del centro que muchas veces fue inoficioso.  Los “Azules” salieron con todo y así tempranamente a los 15 minutos de iniciado el juego, se encontraron en ventaja que nace a raíz de, un tiro de esquina, cobrado desde la izquierda y lanzado por Joao Rojas que fue aprovechado por Wilmer Godoy que con un potente cabezazo dobló las manos del arquero Javier Burrai para poner el  1-0, que permitía creer que se podía llegar a más.

Y se pudo llegar, pero los “Azules” fueron perdona vida y desperdiciaron claras oportunidades de gol por medio de Bryan Cabezas y Daniel Angulo, que tuvieron la precisión y la jerarquía para definir. Y otro axioma en el fútbol “el que no los hace, los ve hacer” y Macará los hizo y Emelec, lo vio hacer. Fue a poco del final del primer tiempo, a los 42 minutos, un pase, desde antes de la media cancha, de Carlos Feraud le llegó preciso a Janner Corozo, que ingresó al área, dribló a Leandro Vega y dispaó fuerte para vencer a Esteban Dreer, era el  1-1.

Y para Macará pudo ser bingo en ese momento, en el último minuto de esa etapa, porque una falla garrafal del árbitro Roberto Sánchez, le regaló un penal que jamás existió y que lo fabricó Michael Estrada, quien pateó el piso y cayó sin que nadie lo toque, pero para el juez que tampoco fue asistido por su asistente, fue penal. El mismo Estrada cobró el disparó que atajó Dreer y que debió ser para Emelec un aliciente en lo anímico.

En el segundo tiempo, Emelec desesperado por ganar, se desordenó en varios momentos y no tuvo la claridad necesaria para hacer su juego que se complicaba más porque un macará bien planteado, se lo impedía. Además las tres oportunidades claras de anotar que tuvo, las desperdició. Y en ese desorden y desesperación hubo una sola jugada que definió el partido.

A los 76 minutos, Bryan Carabalí que tenía la pelota en sus pies para crear juego, se complica y pierde en dos oportunidades el balón, en la segunda, le gana en su arremetida Ronald Champang, que cayéndose le entrega el balón a Mario Rizotto, quien cedió para Estrada, que corrió solo varios metros con valor dominado y nuevamente solo ante el golero Dreer definió de forma justa para lograr el 2-1 y ponerse a punto de clasificar.

Al final, Macará ganó bien ganado. Yo no soy de mirar los resultados por el arbitraje, pero más allá de que Macará fue mejor y ganó, el árbitro no estuvo acertado, validó un penal que no era e invalidó uno que sí era, y permitió a los jugadores visitantes abusen del juego fuerte y la quema de tiempo

En este juego, nuevamente con base a mis “creencias cabaleras” creí que Emelec ganaba, por aquello y nuevamente repito de que los chicos, chicos son y que los “Azules” con más historia, tradición, y de local iba a sacar a relucir su casta y a hacer respetar su cancha. No fue así. Perdió y hoy está al borde de la eliminación. Debe ganar por dos goles de diferencia, si no, está muerto.  Difícil tarea

Un refrán muy ambateño, dice A los Tiempos Pan de Ambato y a los tiempos un equipo ambateño, vuelve a estar cerca de la gloria. Le quedan noventa minutos y solo de ellos depende.  Por justicia, Macará debe clasificar. Pero el fútbol no es de justicia, es de goles y resultados. Macará parte con doble ventaja. La numérica y la reglamentaria. Ganó el primer juego, con empatar e incluso perder por un gol, le basta. Además tiene la ventaja deportiva por tener mejor ubicación que su rival en la primera ronda. Este jueves 28 de noviembre a las 19:30, en su casa, puede escribir una nueva historia.

Delfín y un punto de oro

El último juego de la primera ronda del Play Off, se jugó en Sangolquí con un Independiente del Valle que se estrenaba como campeón de la Copa sudamericana.  El antecedente no pesó y no pudo vencer l delfín de Manta que se le llevó un punto de su casa al empatar sin goles.

Sobre el papel, esta era la lave más pareja y en la cancha, así se dio. El partido fue parejo, a ratos desabrido, soso, aburrido y de una monotonía total. Independiente careció de esa velocidad que mata, de ese juego preciso, sus figuras no brillaron y no pudo mostrar superioridad a su rival, aunque fue el equipo que más tuvo el balón y en gol, el control del juego.

Ahora queda la revancha y será en Manta, el próximo jueves 28 de noviembre a las 15:30 en el Estadio Jocay de Manta. Los “Cetáceos” van con doble ventaja, la de jugar de local y la de tener la llamada la ventaja deportiva por quedar en mejor posición en la fase inicial del torneo ecuatoriano.

Los siguientes partidos son literalmente decisivos. Habrá cuatro eliminados y cuatro clasificados a semifinales que seguirán luchando en la búsqueda de ser el campeón del Ecuador. ¿Quién será? El tiempo y el fútbol lo dirán.

Fotos: El Universo (Carlos Granja y Ronald Cedeño); El Comercio

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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