EL ARTE ESCRITO EN BRONCE

El nombre de Rosario Villagómez Fabara (1898-1968), escultora quiteña, una de las primeras mujeres en obtener reconocimiento público por su trabajo artístico en el Ecuador, está escrito en bronce en la historia de la cultura y el arte ecuatoriano, por ello, nada más preciso, nada más justo, nada más real, para llamar así, “Escrito en Bronce”, a una exposición que rinde un homenaje a su memoria y que propone un acercamiento a su obra, tan acreditada en nuestro país entre los siglos XIX y XX y que hoy en el siglo XXI sigue tan vigente como valiosa. Curada por Romina Muñoz, la muestra que se exhibe en la sala Multifuncional del MAAC Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo de Guayaquil (Malecón y Loja) fue inaugurada el pasado jueves 21 de noviembre y permanecerá abierta hasta el 21 de enero del 2020, con entrada libre (gratuita).

La muestra, que es parte de las ‘Jornadas de arte, pensamiento y otras acciones para politizar la violencia de género: Activando’, que coordina el espacio Muégano Teatro, está compuesta por fotografías y archivos sobre la carrera profesional de Rosario Villagómez, pero también plantea dirigir la mirada hacia la presencia de mujeres en el arte, la aparición de textos y revistas que defendieron sus derechos, y la conquista del sufragio femenino en los años veinte.

Para la curadora Romina Muñoz Procel, presentar este proyecto, resultaba especialmente importante, porque cerca de este espacio, al pie del cerro Santa Ana, está instalada una de las principales obras de Villagómez, la escultura de Francisco de Orellana que se encuentra en Las Peñas. Además de esa escultura, la artista, también fue autora de un busto de Eloy Alfaro, en Portoviejo, en 1926, y de otras piezas que se encuentran en ciudades como Bahía de Caráquez y Quito. “Lejos de pretender resaltar la figura de los personajes históricos representados por la artista, se aventura a revestirlos y acicalarlos con el nombre de su autora”, según sustenta Muñoz.

La autora

Rosario Villagómez Fabara, estudió en la Escuela de Bellas Artes de Quito y fue conocida, sobre todo, por su producción escultórica. Realizó monumentos en Guayaquil, Portoviejo, Bahía de Caráquez y Quito. Y sin embargo, a pesar de ser una creadora de lugares de memoria, destinados a perennizar personajes, fechas y acontecimiento, su nombre inscrito en bronce, ha pasado desapercibido por los relatos históricos dominantes. La muestra, por tanto, se dirige a rescatar del olvido a una artista que incluso fue la primera mujer, estudiante de la Escuela de Bellas Artes de Quito, en obtener un reconocimiento público, pues ganó el premio Mariano Aguilera en 1918, 1919 y 1920, concurso en el que obtuvo el tercer, primer y segundo premio, respectivamente. (En la foto Rosario Villagómez junto al monumento de Francisco de Orellana)

La obra

Un artículo publicado el 20 de noviembre de 2019 por Diario El Universo, titulado “Escrito en Bronce es la muestra que rinde tributo a la escultora Rosario Villagómez Fábara”, proporciona detalles de la muestra y la autora.  En la nota periodística, la curadora de la exposición Romina Muñoz, al comentar de la exposición dice: “Trata de poner en valores la trayectoria de esta artista que fue una pionera del arte, que tuvo mucha visibilidad en su momento y que luego pasó un poco al olvido por la historia.  Lo que he tratado de hacer es ubicar su trabajo, identificar archivos, saber más sobre su producción y eso es un poco lo que se va a ver en la muestra…”.

La curadora, además señala que en la exposición habrá archivos y registros de sus documentos. “Hay archivos de obras que no han podido ser localizadas, pero que se mencionaron en algún momento en un periódico”.

La curadora

Romina Muñoz Procel (Guayaquil, 1984) es cofundadora de la Editorial Festina Lente y miembro de la Fundación Muégano Teatro. Estudió Artes Visuales en el Instituto Superior Tecnológico de Artes del Ecuador (ITAE) y tiene un Master en Arqueología del Neotrópico (CONAH-ESPOL). Fue parte del colectivo artístico Las Brujas, de 2006 al 2013.Trabajó del 2010 al 2015 como docente de Historia de Arte, Comisión Académica de la carrera de Artes Visuales y miembro del Departamento de Investigación en el Instituto Tecnológico de Artes del Ecuador (ITAE). Entre el 2012 y 2013 fue coordinadora de NoMíNIMO espacio cultural. Fue también Directora de Investigación y docente de Arte y Sociedad en la Universidad de las Artes entre el 2015 y 2018. En el 2019 impartió clases de Historia del Arte y Estética en la Carrera de Artes Visuales de la Pontificia Universidad Católica de Quito. Se desempeñó como Jefe del Premio Mariano Aguilera en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito del 2018 al 2019. Ha realizado varios proyectos curatoriales relacionados al arte moderno ecuatoriano y a la práctica artística contemporánea.

Fotos: El Universo (documento histórico/ cortesía de David Coral); nusgram.com


DOÑA ROSARIO VILLAGÓMEZ DE FUROIANI.

Escrito por Patricio Plaza Daza

Una de las pocas cosas de las que siempre lamento es no concurrir a homenajes y duelos, porque siempre entendí que la presencia física, era una manera directa de identificarse con la alegría o la tristeza.
Motivado por mi trabajo tuve que ausentarme a la ciudad de Manta a una reunión, precisamente ese día en el que se daba un homenaje a la prolífica y ejemplar vida artística de la escultora doña Rosario Villagómez de Furoiani, que si bien es cierto fue oriunda de la capital, siempre la consideramos como bahieña, porque fue precisamente en nuestra ciudad donde se casó con el súbdito italiano Ing. Geovanni Furoiani, sentó sus reales y edificó una reconocida familia que hasta el sol de hoy deja huellas de progreso y trabajo creador.
Fue precisamente por constituir esa familia, la dama en mención abandonó tempranamente su carrera artística de creatividad, que el Ecuador entero lamentó, porque perdió una escultora de su profundidad y talento como pocas las ha habido.
Doña Rosario fue una feminista en potencia y una iconoclasta que rompió mitos y paradigmas en una sociedad conservadora como la de principios de siglo, en la que un desnudo artístico no era considerado como tal, sino como una especie de blasfemia. Hoy…ese desnudo en yeso lo admira una sociedad perpleja y absorta de ver tanta belleza y creatividad en pedazos de mineral.
De principios liberales en su creatividad, legó para la inmortalidad el primer busto que se hiciera en bronce de don Eloy Alfaro Delgado, que mirando siempre de frente, continúa soportando ventiscas naturales y humanas en un lugar privilegiado de la capital manabita. Y de esos trabajos muchos otros, como el de Orellana, Sucre, Bolívar y otros más.
Nunca conocí a doña Rosario, de la que recién supe de su existencia por viejas fotos observadas en mi hogar, cuando ella, mi padre, doña Bertha Santos, el Dr. Rodrigo Moreno, don Armando Baird, doña Guillermina Santos y otros intelectuales más pertenecían al Ateneo Ecuatoriano, miembros que se reunían en la vieja Casa Americana, hogar de doña Bertha y don Raúl Dueñas.
Lamentablemente, si cabe ese término, han tenido que ser historiadores, investigadores, artistas, curadores e instituciones de otras latitudes; y no manabitas ni caraquenses, quienes hayan evidenciado la importantísima labor y presencia de doña Rosario en el convivir cívico y artístico de nuestra patria.
Pero nunca es tarde….., y desde ya hago un llamado a las instituciones principales de nuestra ciudad, Bahía de Caráquez, y de la provincia de Manabí, para que subsanen el error histórico y se recupere para la memoria colectiva de nuestros pueblos, la figura de DOÑA ROSARIO VILLAGOMEZ DE FUROIANI, colocándola en el privilegiado lugar que la historia reclama para sus preclaros hijos.
Hago llegar a sus hijos y familiares mi más alto grado de satisfacción como ecuatoriano, por el merecido y necesario homenaje que en días pasados se hiciera a la insigne artista y escultora, quien dejó un legado de orgullo para su descendencia que le sobrevive.

PATRICIO PLAZA DAZA

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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2 comments

  1. Gracias por tu aportación. Feliz semana.

  2. No hay de que agradecer. Gracias a ustedes por el aporte cultural Saludos Aroa.

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