MIS DESENCUENTROS CON SHARON LA HECHICERA

“EL DÍA QUE ESA MUJER SALGA EN ESTA PANTALLA SERÁ PORQUE ESTÁ MUERTA”.

                                                                            “¡Bruja!”…

Pensé inmediatamente cuando una mañana de 2011, mi jefa en épocas de Confesiones de Telenovela, me lanzó esta frase como milésima y lapidaria negativa para entrevistar a Edith Bermeo, más conocida en el mundillo artístico y farandulero como Sharon la Hechicera.

Su punto era, quizá clasista y segregante, pero bastante real. Ecuavisa es el tradicional medio en el que tres aspectos cotidianos de nuestra cultura demográfica no tenían cabida bajo ningún concepto: Los feos, los cholos y los pobres y la autodenominada “diva”, como la trataba cierto sector de la prensa, estaba ubicada en la casilla del medio: La de los cholos. Quizá fuera una chola sexi y audaz, que sabía venderse bien, medio cantante, medio bailarina, increíble marketera y bien arreglada, pero chola al fin. En ese momento vivía un receso, quizá por ello su insistencia en publicitarse a través del segmento que manejaba en esa época dentro de En Contacto y quizá también por ello la renuencia del canal de darle pantalla a quien no le ofrecía la seguridad de un rating poderoso.

Quien creyera que años después la frase profética de mi jefa se cumpliría al pie de la letra, pues esta vez sería el mismo canal el que estaría persiguiendo a familiares y conocidos de la “diva criolla” con el fin de realizar una producción nacional completita, de dos temporadas, sobre “su vida”…

Cosas de la pantalla chica ecuatoriana que, como en el camal ocurre con la mejor res, trata siempre de sacar provecho de carne, pellejo y pezuña; porque mientras venda no importa si es negro, gordo, cholo, viejo o gay, porque por la plata… el pelucón hasta tecnocumbia baila.

 

Les parecerá rara la negativa de mi jefa a entrevistarla porque Sharon ya había tenido un programa de farándula en Ecuavisa, “Sharon y los especialistas” hacía unos años atrás, pero es más que cierto también que cuando el “cholo, pobre o feo” demuestra una brillantez increíble y tiene arrastre con las masas, las barreras del clasismo caen para que se pueda extraer de él toda la ganancia que el sujeto fuera capaz de producir. En el trayecto lo van “adecentando” y cuando terminan con él es finalmente una versión mucho más refinada del “cualquierilla” que llegó, cosa que el cholo, pobre o feo siempre agradece, por ello el silencio. Es, digamos que un cholo, versión pulida y ahora sí, “digna de la mejor pantalla del país”. Es la forma ecuavisoide de tratar a sus talentos.

Volviendo a la diva, para qué decir lo que no pasó, amigas jamás fuimos, medio conocidas y creo que algo admiradoras la una de la audacia de la otra, pero no más de eso. Sin embargo, entre ella como artista y esta servidora como periodista existía lo que podría llamarse un cándido respeto.

Mi primer acercamiento a Sharon se dio en tiempos en que su manager todavía era Tammy, su hermana. Me habían encargado un reportaje sobre la tecnocumbia en el Ecuador y la busqué debido a ello, pero estaba de gira por Madrid y no le fue posible atenderme ni por skipe. Entrevisté a su manager y a las integrantes de un grupo que había formado llamado “Leche y Chocolate” en el que hacía sus pininos quien ahora se ha convertido en su imitadora oficial, María Fernanda Ríos. En medio de la entrevista Tammy recibió una llamada de Sharon que entiendo no se dio en un tono amable, la manager se alejó unos minutos, pegó cuatro gritos que dejaron entrever que la discusión se trataba de dinero y colgó. Luego de eso continuamos, yo terminé mi trabajo y fin del tema. Sharon me llamó días después para agradecerme, fue la única vez que conversé con ella directamente. El que fue su pareja, Geovanny López, todavía no aparecía en su vida.

De ahí en adelante nuestras comunicaciones fueron más que nada comentarios a través del interno del twitter como el que le realicé en noviembre de 2010, en aquella época en que ella era columnista de Diario PP El Verdadero en donde respondía a sus detractores a través de la “Columna de la Diva”. Mi memoria es difusa y no recuerdo con respecto a qué le hice un comentario por interno al que ella respondió escuetamente, aquí el detalle:

 

 

 

No entendía el desgastante oficio que se había impuesto de responder y explicar lo innecesario. Luego comprendí, es que para ella sí era necesario porque con ello alargaba su tránsito por el top de la farándula y eso para ella era siempre positivo porque sabía como sacarle el jugo.

Luego de eso nuestra siguiente comunicación fue en septiembre de 2012 a propósito del lanzamiento de uno de sus temas:

 

 

 

Esta era la esencia de la Diva Criolla, ella era su principal marketera y relacionista pública, ella y solo ella se encargaba de mensajear por cualquier vía para que sus temas se fueran posicionando, un trabajo de hormiga, pero que bien realizado rendía sus frutos.

Ella siguió su camino y yo el mío y llegó “Confesiones de Novela” que para 2013 estaba muy pegado. Era un programa emitido por Telemundo, conducido por Juan Manuel Cortés, en que se aireaban los chismes ocurridos en las producciones de ese canal. Ecuavisa tenía un mega convenio con Telemundo en esa época y ese enlatado había llegado al canal y se buscaba “qué hacer con él y quien pudiese tratarlo” y de tumbo en tumbo llegó a mis manos. La consigna fue clara: “Media hora antes de En Contacto vas a entrar con este segmento de unos 20 minutos y dos cortes, este es el material… ”… y yo: Esto está fuera de mi contrato así que cuanto hay…? Y luego de enterarme que tendría un bono que me ayudaría mensualmente a por lo menos equiparar mi sueldo con el de los demás reporteros porque la que menos ganaba era yo y hasta esa fecha era también “la que más hacía”, dije SÍ y avanzamos.

 

 

 

 

 

 

Escenografía del Programa “Confesiones de Novela realizado por Telemundo Internacional.

Para 2013 el segmento ya no tenía 20 minutos sino 45 y tres cortes, estaba vendido y en él me acompañaban Úrsula Strengue y María Teresa Guerrero. Además se había desarrollado un Confesiones Ecuador de cada una de las producciones desarrolladas por Ecuavisa y por otros canales que hubiesen ofrecido “comidilla”.

Entonces, como por junio de 2013 recuerdo que me llamó Mariana Romero, mi gran amiga, a contarme extraoficialmente que “su hija”, como ella llamaba a Sharon, quería aparecer en el programa contando todo lo que pasó en tiempos de la novela que grabó en TC y yo abrí los ojos como huevo frito y propuse inmediatamente su nombre como entrevista a lo que recibí un “NO” como respuesta, obviamente insistí enviando un mail y explicando la historia de esta osada mujer, haciendo énfasis en que había tenido un programa en Ecuavisa y más detalles que yo consideraba que quizá mi jefa por ser extranjera no conocía y ella me volvió a responder lo mismo: ¡NO! Como ya había experimentado, insistir más luego de dos negativas seguidas no era beneficioso así que decidí dejar que el tema se enfriara unos días antes de arremeter nuevamente, sin embargo Sharon era tenaz y me había montado campaña, y en ella estaban incluidos personas cercanas como uno de los reporteros que trabajó de cerca con ella, Mariana, mi amiga, dos periodistas de farándula más que de pronto empezaron a sugerir su nombre y una multitud de tuiteros que la coreaban como entrevistada para “Confesiones Ecuador” y con todo este arsenal, luego de algunas semanas, volví a tocar el tema con mi jefa en uno de los pasillos del canal a lo que ella respondió:

“¿No entiendes? El día que esa mujer salga en esta pantalla será porque está muerta”.

La frase me golpeó como si hubiese chocado contra un tren, pero finalmente entendía que la conclusión definitiva era “no”… y ahora como hacía yo para explicarle a la Diva que no se le daría pantalla a menos que esté vestida para la necropsia? Su insistencia arremetió invitándome a una cangrejada a través de Mariana y yo que tenía la negativa cual papa caliente en la lengua y no sabía como soltarla porque no quería herirla ni indisponerla en contra del programa, canal o mi jefa porque entendía los motivos de esa negativa, como he explicado, esa razón iba mucho más allá de nosotras, eran “las políticas del canal” y punto. Pensé hacerme la loca y no funcionó y terminé aceptando, pero a media invitación me arrepentí, no me juzguen mal, todos hemos tenido épocas en que no sabemos como actuar, bien, esta fue una de las mías, así que decidí no ir y como verán, ella monitoreaba mi avance por el interno del tuiter, pero yo, había optado por no volver a responder:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al final del día tenía como 20 llamadas perdidas de Mariana, otras tantas de una periodista que también estaba ahí y hasta que amaneció no volví a abrir el Twiter. Al día siguiente, muerta de pena, le envié un mensaje de esos que sirven para tapar cualquier cosa:

 

 

 

 

 

Pero ella no respondió. Unos 12 días después me pidió mi correo para realizar una solicitud formal por mail:

 

 

 

 

Y como tampoco encontró asidero, al parecer se dio por vencida.

Como epílogo cabe mencionar que fue lo último que supe de ella y “Confesiones de Novela” salió del aire un poco después.

El 4 de enero de 2015, como es bien sabido, Sharon dejaba este mundo en un confuso accidente – femicidio que aun hoy tiene a fans, justicia, detractores y admiradores escépticos e intrigados. Yo, a las 03h00 am y con cinco meses de embarazo y 42 años, en una noche de insomnio me enteré de la tragedia. Y mientras en la madrugada conversaba por fono con Mariana tratando de darle algo de paz en medio de su legítimo dolor, recordé la frase aquella con que mi entrevistada fue negada y en los días, meses y años posteriores vi como la profecía se cumplía al pie de la letra, Sharon La Hechicera volvía a ser titular en la pantalla de Ecuavisa, solo que esta vez, muerta.

Esa es la televisión ecuatoriana: Efímera y frívola… ¡Y a veces hasta macabra!

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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