¿QUE ES DE TU VIDA?

ANTES: Norman, cuyo nombre de pila es Orlando Asanza, fue un cantante muy popular en las décadas de 1960 y 1970, que brilló en la escena nacional e internacional y fue muy conocido por gente de la entonces llamada nueva ola. Dueño de un vozarrón, que llegaba a tonos fuertes y potentes, cautivó a la juventud de entonces e hizo roncha en su época por su carisma y su fortaleza interpretativa. Su vida artística con el seudónimo de Norman, empezó en 1969 y tal como el precepto de que nadie es profeta en su tierra, se inició por cosas de la música y el destino en Estados Unidos. Pero antes, en Ecuador desde niño, tuvo inclinación hacia la música y antes de su carrera profesional tuvo sus primeras aventuras previas como aficionado.

“Desde pequeño me gustaba mucho la música, tan es así que, cuando a mis hermanas le ponían profesoras de piano, era yo el que salía tocando, un día la profesora les dijo a mis padres que era yo quien tenía que aprender porque tenía aptitudes, pero como yo era vago pelotero, mis padres nunca se imaginaron lo que yo podía haber sido. Ya en la adolescencia, a un amigo, José Anchundia,  ex Barracuda, su papá le compró una batería y una guitarra eléctrica y el me llamó para empezar a tocar,  yo sin saber nada, ni haber tocado antes, me senté en la batería y empecé a tocar y a cantar la canción “Oye niña quiero que me des”. Lo hice tan bien que Pepe estaba contento y repetíamos la canción una y otra vez, hasta que los padres no aguantaron tanta bulla que se terminó el ensayo y de ahí nunca más. El sí continuó y formó el grupo Los Barracudas. Mi primera presentación, aunque fue muy informal fue a los 15 años, cuando con un amigo del barrio Orellana hicimos un dúo y cantamos en el teatro Olimpia en La Libertad. Fue a mis 16 años cuando aprendí a tocar guitarra. Luego mi primo, que es más un hermano, Peter Pereira viajó a Nueva York  y trajo una batería, pues el si era un experto en tocarla. Un día,  sus padres, que eran mis tíos, se fueron a vivir a Quito y yo me fui a vivir un tiempo con ellos. Allí formé mi primer conjunto musical. Yo cantaba y tocaba la guitarra, mi primo en la batería y dos amigos más estaban en el bajo y el órgano, volvíamos locos a mis pobres tíos y al vecindario con tanta bulla. Nuestra primera presentación fue en el colegio Spellman que nos presentaron como los rivales de los Barracudas. Fue un éxito, que luego empezaron a llamarnos,  pero a mi primo y a los demás compañeros del grupo les dio miedo escénico y ya no querían presentarse y como ya habíamos aceptado presentarnos en el parque de la Floresta en las fiestas de Quito, al no ir ellos tuve que hacerlo solo con mi guitarra y me fue muy bien. Esa sería mi primera presentación como solista en el país, porque luego ya me vine a Guayaquil y no hice más música hasta que me fui a Estados Unidos, donde de broma en broma, me inicié en la carrera musical”.

Esta es la historia: “En el año 69, cuando tenía 19 años, convencido por un gran amigo, viajé a Nueva York, para estudiar inglés y ver que podíamos importar a nuestro país para así tener ingresos económicos y salir adelante. Ya en la ciudad de los rascacielos, me encontré con otros amigos y como nos gustó la forma de vida en ese país, nos dedicamos a trabajar y vivir la vida loca. Yo tengo un amigo, Pepe Alfaro, primo de mis primos hermanos, con quien también nos decimos primos sin serlo, que se dedicaba al arte con buen suceso y cantaba en esa ciudad, como yo sabía tocar un poquito la guitarra y veía que las peladas se le pegaban como moscas jajajaja, le pedí que en sus presentaciones, me deje que lo  acompañe con mi guitarra y el aceptó”.

Nunca nadie se imaginó, que ese inicio al que podíamos llamar “de joda”, fuese el inicio de una carrera que alcanzó niveles insospechados. “Ya con la aceptación de el para acompañarlo, empezamos a ensayar, hasta que él fue contratado para cantar a una escuela y solo fui yo con la guitarra, pues para abaratar costos no llevamos músicos, Nos presentamos como un dúo.  Y ahí  pasó lo que nunca me imaginé, unas peladas ecuatorianas, se me cargaron y me dijeron que si yo tocaba guitarra tenía que saber cantar y yo les decía que yo no sé cantar. Fue tanta la insistencia que mi amigo me dijo…ya pues canta…cuando terminé de hacerlo pensé que me estaban tomando el pelo y me pedían otra, así que cante una más y como me temblaban las piernas,  le dije a Pepe, ya vámonos, pero ellas insistían que siga, a lo que yo les dije que no me sé más canciones y así, pudimos salir”

Pero cuando las cosas están para suceder, suceden y cuando el mundo de la música, te elige, te elige. Así, Norman que aquella vez salió del escenario porque no quería cantar aduciendo que no sabía hacerlo, volvió al escenario nuevamente y esta vez por largo tiempo. “Una semana después de mi primera presentación, me invitaron a un baile de ecuatorianos en Manhattan en el hotel Waldorf Astori, encontrándome con amigos con quienes nos tomamos unos whiskys,  ya un poco mareado escucho a una chica que anunciaba a un gran cantante que estaba de paso por NY, como yo había visto a un amigo de apellido Palomeque que cantaba en los Dragones de Guayaquil pensé que sería él…pero ¡oh sorpresa!,  cuando escucho mi nombre y yo no sabía para donde correr, pero mis panas me toman del brazo y me dicen: que joda, no sabíamos que tu eres cantante y cuando veo a dos chicas que me toman de cada brazo y me llevan al escenario. Así que subí  al tablado y el director de orquesta me dice que si toco guitarra para prender el parlante porque ellos no acompañan a nadie. Así que tomé la guitarra y empecé a cantar. Fue una locura, las mujeres gritaban, luego todos los de la orquesta subieron, tomaron sus instrumentos y me comenzaron a acompañar, canté alrededor de unas diez canciones y luego empezaron a pedirme autógrafos, lo que no sabía con qué nombre firmar. Mis nombres son Sergio Orlando Norman, Sergio para los amigos del colegio y Orlando, para mis amigos y familiares, el tercer nombre nunca lo había utilizado, pero no me preguntes porqué, ni yo mismo lo sé, empecé a  firmar Norman. Todo esto pasó por mi mente en fracciones de segundos. Ahí nació Norman el cantante”.

Ya con nombre artístico, con el bicho de la música adentro, con el deseo de popularidad para conquistar peladas y con todo lo que la música representaba en la bohemia de los fines del sesenta, Norman hizo del canto y el guitarreo, una forma de vida. “Luego de esta presentación,  me hice muy amigo de estas dos chicas que me llevaron al escenario: María Rosa y Gloria García, con las que guardo una linda amistad hasta el día de hoy. Así me convertí  desde ese momento en una cantante más de esa metrópolis. Luego junto a Pepe Alfaro nos contrató,  Manolo Pazos, un cantante español – cubano, que tenía el mejor programa de TV de habla hispana: Sico Deligogo en el canal 41 de NY. En este programa presentaban los del hit del momento o de la semana y en la semana siguiente presentaban al próximo del momento y con nosotros paso un fenómeno, algo que nunca había pasado. El mismo Manolo Pazos nos decía que nunca había presentado más de una vez a ningún cantante, pero que el canal tenia tantas llamadas de fanáticas que pedían que nos presentaran de nuevo. Así, nos presentamos cuatro semanas seguidas. Luego, Manolo atinó en hacernos socios para presentar varios shows en diferentes night club, teniendo gran éxito,  lo que me sirvió, para presentarme en los llamados Clubes de España, Argentina y Colombiana, en los que me fue muy bien”.

 Ya el primer paso estaba dado. Lo siguiente era solo caminar, transitar por el mundo del espectáculo y triunfar. Y Norman lo hizo.  “Luego surgió una gran propuesta de cantar en La Academia de Música en el Primer Festival Mundial de la Poesía en NY y fue algo grandioso para nosotros como ecuatorianos, porque los tres cantantes contratados, éramos Hugo Enríquez,  Pepe Alfaro y Norman, todos de Ecuador.  Allí tuve gran éxito que me sirvió para que la Revista Hit Parade de NY me haga un artículo de una página y me bautice como: Norman La Voz Varonil De América. Pero eso no es todo, al término del festival, tuve la satisfacción que  uno de los jueces que era además el Director del Festival de la Canción de NY, vaya a nuestros camerinos a felicitarnos y decirnos que nosotros estábamos seleccionados para representar a Ecuador en el II Festival de la canción Latinoamericana de NY. Fue un momento de gran alegría y confieso que era algo que no imaginé”

Los días pasaron, hasta que llegó el momento del Festival, en el que Norman, era uno de los artistas principales. “Allí participé con la canción Entre Azucenas de Marco Chiriboga Villaquirán, gran poeta y literato ecuatoriano, con arreglos musicales de Joe Cain, The Master of the Unusual. En lo referente a mi participación, creí que teniendo un tema con una letra muy linda y con la música espectacular entonada por la Sinfónica de NY y dirigida por Joe Cain, las posibilidades de que me vaya bien eran buenas, pero no fue tan así. Todo fue una locura que aún la siento en mis recuerdos pues pensé que por tratar el tema de una novia mía que falleció iba a pegar, pero no llenó la expectativa de los jueces como yo lo esperaba. Sin embargo, Ecuador ganaría ese festival con la voz de Hugo Enríquez con la canción “Te Voy a Regalar Un Continente”, tema de Romeo Caicedo y música de Héctor Garrido. Fue una noche que nos llenó de mucho júbilo y alegría marcando una época inolvidable.”

Todo iba bien en la ciudad de los rascacielos, hasta que un día el destino que se encarga de cantar su propia canción, por una situación inesperada, trajo a Norman de vuelta a su país para que deleite a sus compatriotas con su canto y tenga la vuelta del hijo pródigo, continuando su carrera de trovador musical. “Una noche, recibí una llamada de mi familia de Guayaquil comunicándome que tenía que regresar urgente por la salud de mi madre. Así que después de tres años retorné a mi país y nuevamente por obra del destino y sus cosas inesperadas, seguí en la música, aunque aquí no me conocía nadie como cantante porque yo nunca canté aquí. Resulta, que aquí  circulaban revistas como Estrella, Vistazo y Hogar en las que hablaban de mí, no sé cómo  un fotógrafo de El Universo se enteró de mi llegada y me sacó una nota en la primera página, comunicando mi venida. Esto sirvió para que me llamen de canal 2 (hoy Ecuavisa) para presentarme en el Show de Bernard, que era el programa musical boom de aquella época. Me presenté, me fue bien y ese fue el inicio de mi historia musical en mi país”.

Pero como toda historia, y la música no es la excepción, tiene sus bemoles, a Norman le tocó vivir la clásica trama de nuestro país, aquella de no valorar lo nuestro, de dar siempre crédito a lo extranjero, de desvalorizar al ecuatoriano y preferir todo lo que venga de afuera. La historia se cuenta así: “Luego de mi actuación en el Show de Bernard, el director de ese programa, me llamó para hacer unas presentaciones en diversos lugares, yo acepté, incluso le dije lo que yo cobraba por presentación en dólares, porque así me manejaba allá, me dijo que no había problema, y ahí viene lo increíble, cuando me pregunta de qué país era y le contesté que era de Ecuador, él se transformó y cambió radicalmente de posición, entonces me dijo qué él a los de acá les pagaba en sucres y me ofrecía una cantidad irrisoria. Yo me indigné, no podía creer lo que estaba escuchando, así que me levanté, le dije lo que tenia que decir y me fui”.

Pero cuando se tiene estrella, se brilla, y Norman brilló. Así, este incidente no lo amilanó y luego llegaron más oportunidades que lo hicieron conocer en su país hasta convertirse en uno de los mejores cantantes de ese momento. El  público lo empezó a valorar y él siguió con su guitarra bajo el brazo, recorriendo el país. No sin antes, sentir la misma decepción, de palpar que los ecuatorianos no valoramos lo nuestro, que esta vez incluso se dio en sus propios colegas músicos. “Al poco tiempo, recibí la propuestas para abrir la presentación de la famosa cantante mexicana Angélica María, en el cierre de temporada en el Hotel Miramar de Salinas.  Así tal cual era parte del contrato, me dirigí para el ensayo con los músicos, ellos quizá por mi cabellera muy larga que en ese entonces acá no se usaba mucho o porque no me conocían,  pensaban que yo era argentino, uruguayo o de otro país, menos ecuatoriano, cuando les dije que era de aquí, sucedió algo increíble, ¿sabe lo que me dijeron? Ah, como eres de acá. Solo ensayaremos tres canciones, porque aquí,  la gente es jodida y todos vienen por Angélica María. Me sentí mal pero accedí y solo ensayamos tres canciones. Hasta que llegó el día del Show, ya en la noche, el Miramar estaba a reventar, hasta en las calles habían camionetas y camiones con las personas encima de los mismos, listas para ver a Angélica María. Una locura total. Ya poco antes de que inicie el espectáculo, el maestro de ceremonia, me llamó a mi habitación para decirme que empezamos, que baje para abrir el show. Luego me anunció y empecé a cantar, pero lo hice con canciones que aquí no habían sido conocidas, porque eran nuevas,  lógicamente no hubo gran recepción por parte de ellos, pero igual me aplaudieron, luego sigo con la segunda canción que también resultó desconocida y pasó lo mismo, de pronto a lo lejos escucho un grito…Ya ándate (jajajajaja), nunca me había pasado tal bochorno, así que me llene de valor y coraje y empecé a cantar la última canción que se llama se llama “Todo Pasará”, esa canción si la conocían y pasó lo que tenia que pasar, las mujeres gritaban y aplaudían a rabiar, los hombres de igual forma,  así que me bajé feliz del escenario y luego sucedió algo increíble, mientras el maestro de ceremonia decía en el micrófono Y Ahora la estrella de la noche…., el público a voz en cuello gritaban noooooo. Así que me hicieron subir una y otra vez al escenario, cantado casi dos  horas, terminando con valls y tango, así, sin querer provoqué cansar al público, de tal forma  que cuando Ángelica María, salió a cantar, ya era muy tarde, por lo que cantó pocas canciones y se retiró. Fue una gran noche para mí”

Esa presentación fue el despegue para Norman, a quien siempre lo ayudó el destino y la casualidad. “En el show de Ángélica María, se encontraba un cantante mexicano, Mondragón, con su esposa Italiana, también cantante, que pasaban por Ecuador para ir a Buenos Aires. Ellos me habían visto y se contactaron con Alejandro Ponce que esa vez hizo de mi representante, para decirle que estaban buscando un cantante y que querían contratarme para que inaugure una discoteca en la ciudad de México DF. Así que me los presentó y quedamos de acuerdo. Pero eso no queda allí. Esa misma noche, Canal 4, contrató a la esposa de Mondragón,  la cantante Italiana, para que haga un show de una hora y ella les dice que  acepta, pero que haría el show con Norman y así fue. Así que esa noche me salieron dos contratos, uno de ellos internacional. Parecía un sueño”.

El sueño continuó, se hizo realidad y empezaron a llegar más presentaciones. Así llegaron funciones en el teatro 9 de Octubre y en el Coliseo Cerrado de Guayaquil, en discotecas de Quito, Manta, Salinas y su fama se llegó a extender, convirtiéndose en el cantante del momento. “En el Coliseo Cerrado, me tocó nuevamente abrir para Angélica María, además actuaba Ernesto Albán, Evaristo. Esta vez ya canté poco, para que quien se luzca sea la cantante mexicana con quien nos hicimos amigos. Ella estaba con su mamá que era su representante y conversando, ambas me felicitaron diciéndome que siga adelante que tengo todo para llegar muy lejos, lo cual me motivó mucho. En la despedida me hizo que le firme todas las fotos que nos tomamos y me dijo que  si yo iba a México, algún día, tenía que llegar a su casa, no a hotel.  Luego de un tiempo, ya con Alejandro como representante formal, nos salió un contrato para ir a México, pero por mi juventud, mi inexperiencia y quizá por la novedad de lo que estaba viviendo, pasó algo que como muchacho malcriado, no debí hacer. Yo le quise imponer un capricho tonto a Alejandro que por más me quería hacerme ver las cosas realmente como eran,  yo no quería entender y tontamente me disgusté y le dije que no iría a México, así que me quedé y luego andaba arrepentido pero ya era tarde. Por inmaduro perdí una gran oportunidad”.

No obstante esa oportunidad perdida, luego llegaron otras, en las que siempre tuvo la fortuna de tener éxitos y ser un gancho para los locales: bares, boites y discotecas, que con su presencia, aseguraban la asistencia del público. “Así, me contrataron a inaugurar la discoteca La Quinta Dimensión en Quito,  y allí se dieron varias presentaciones. Canté en Chalet Suizo, en las fiestas de Quito en varios lugares. Después, el gran músico manabita Dacho Pablo, me contrató para cantar en su discoteca La Caberna en Manta, que fue todo un éxito. Después canté en El  Jardín la discoteca del Palace en Guayaquil,  después volví al Miramar de Salinas para cantar con la Polaca, una cantante española de flamenco, muy popular y así empecé a tener muchos compromisos.

Luego su carrera fue creciendo hasta que grabó su primer y único disco para el sello Ifesa, con la canciones. «Pero Jamás Me Olvidarás» y «Debut y Despedida», que tuvo relativo éxito. Pero el mundo del espectáculo es peligroso y traicionero si no lo sabes manejar y yo no siempre supe hacerlo. Así con amigos y no amigos, empecé a beber y fumar mucho que llegó un momento que ya no me daban ganas de cantar,  hasta que un día llegó mi primo Pepe Alfaro a pasar un mes de vacaciones, con el me inicié de casualidad en Nueva York y compartí mucho el arte, el me presentó  una mujer hermosa de quien me enamoré, mi bella esposa Carola Colmont Patterson con quien me casé y ya casado, vinieron los hijos, las obligaciones, la música no daba para vivir como queríamos, todo cambió y me dediqué a trabajar en otras actividades, poniendo fin a mi corta pero hermosa carrera musical de la que tengo gratos recuerdos y bellos momentos”

AHORA: Ya como Orlando Asanza, luego de su retiro de la música, empezó a trabajar en asuntos particulares y nuevamente tal como sucedió en su carrera musical, la obra de la casualidad y los vaivenes del destino le pusieron en el rumbo de su vida.  Unos meses antes de mi presentación con Angélica María, fui al Consulado a sacar mi visa para regresar a NY para retomar mi vida de artista,  pero el cónsul me la negó. Entonces un día salí con mi padre a dejar una carta al correo para comunicarle a mi apoderado Romero Villafuerte que no podía regresar. Saliendo del correo mi padre se encontró con un señor que trabajó con él y me presentó. El señor le dijo que estaba de jefe de personal de la Aduana y si quería un puesto para que yo trabajara. Así entré a la Aduana, ubicada en Puerto Marítimo, a la que ingresé con el nombramiento de oficinista 2 de paquetes postales.Cuando llegué a posesionarme ante el director de la institución, que era un mayor del ejército, no me quiso posesionar hasta que me corte el pelo que me daba por los hombros, pero yo le dije que era un cantante internacional, que ese era mi look y el sorprendéntemente, accedió. En la Aduana hice una carrera que duró 20 años, porque luego llegué a ser sub gerente de Aduana en el Aeropuerto,  Gerente de Aduana en Puerto Bolívar y Gerente en Loja.”.

Luego de su vida en la aduana, se jubiló y junto con su esposa, se dedicaron a los negocios. Así puso una boutique “La Muñeca de Trapo” en el Barrio del Centenario. Luego en el mismo local, puso un minimarket llamado A&C Market. Hoy disfruta de su vida de jubilado, de un negocio familiar  y de su extensa familia, compuesta por cuatro hijos: Orlando Jr, casado con Elena Pérez Díaz que le dio a sus nietos Coquito y María Elenita, Juan Pablo que es actor y director de cine, Carolina y Carlos Andrés, casado con María Andrea Murillo Barriga, quienes le dieron otra nieta: Ana Luz.

Actualmente  se dedica a su negocio de plantas y jardines, en las que aplica una técnica Japonesa que se llama Kokedamas, que son plantas que van en una bola de tierra con musgo, que las vende a través de las redes sociales por Instagram en su página Verde Interior.

A la vida musical, vuelve muy esporádicamente, más por insistencia familiar que por nada. Así hace muchos años, cantó en una discoteca que quedaba en Samborondón en el centro comercial donde hoy es el 9-11, que administraba su sobrino Luis Iván Nogales. “La presentación fue todo un éxito, la discoteca estaba a reventar y me gané buen dinero, luego, el dueño me pidió que siga haciendo otras presentaciones pero por alguna razón que no recuerdo no se dio y me alejé por completo de la música”.

El año pasado, tuvo una esporádica vuelta, cuando cantó el tema principal de la película Entre Sombras: Averno, que dirigió y actuó su hijo Juan Pablo y en la que él salió en la escena final, cantando dicha canción y en octubre del año pasado,  junto con otro sobrino, Daniel Cantos, hicieron un pequeño concierto en Casa Catalán, ante un auditorio de 60 personas. “Fue una bonita presentación…La música es parte de mi vida y no descarto volver, esperando hacer en cualquier momento algo más grande, porque a la música no se olvida.”

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

Check Also

¿QUÉ ES DE TU VIDA?

ANTES Adriana Torres Giraldo, nacida en Cali, Colombia el 18 de agosto de 1977, fue …

5 comments

  1. Manolo Marthos..Recordando a Raphael.

    … Interesante história de tu carrera Artistica,tienes mucho q contar a tus descendientes…!..Un privilegio ser tu amigo e Invita algún día a compartir Música Romántica…Atte.Manolo Marthos….!

  2. Jacqueline Sierra Apolo

    Una linda historia musical…y las oportunidades se dan en los tiempos perfectos no las descartes!!
    Invita para deleitarnos con tu voz .

  3. Santiago Contreras

    Toda una vida llena de anécdotas y logros artísticos. Privilegio de pocos. Como llevas la música en el alma, no me extrañaría verme aplaudiendo públicamente en algún momento a Norman, sin olvidar de darle un afectuoso abrazo a Orlando, el amigo.

  4. Orlando Asanza R

    Muchisimas gracias…Manolo Jacqueline y Santiago por sus lindos comentarios…Un Abrazo

  5. Alfredo Arévalo Moscoso

    No tuve la oportunidad de conocer a Norman, ni de verlo actuar, pero he tenido la suerte de conocer a Orlando, el amigo, compañero deportista y cantante, con quien hemos compartidos muchos momentos de musica y de tenis, parabienes para el y su familia, y recuerda la fama se acaba cuando ya no escuches los aplausos y nosotros te seguiremos aplaudiendo, un abrazo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *