UN CACHORRO NO ES UN JUGUETE

En temas anteriores he tratado sobre la adopción y lo que debes tener en cuenta antes de adoptar para que tengas una idea más clara de lo que significa esto, deseo hacer énfasis en la adopción responsable, por tratarse de un compromiso con otro ser vivo. Al adoptar no significa que lo que vas a adquirir será un juguete muy bonito o un ser inerte, que por el hecho de no hablar no significa que no sentirá miedo, hambre, frio, dolor, etc., sino que, de hecho, tendrá sus propios sentimientos y necesidades.

En esta ocasión me referiré a los cachorros, cuando son adoptados muchas veces representan algo novedoso dentro del hogar, una ilusión para los niños que habitan en él, porque sin duda generan muchas sonrisas en grandes y chicos, sobre todo el inicio, pero después las cosas pueden cambiar: las sonrisas de los adultos se pueden convertir en frentes fruncidas, dolores de cabeza, quejas, reproches, gestos de malestar y enojo, los cachorros se vuelven incomprendidos y por ello algunos terminan siendo abandonados, relegados o puestos nuevamente en adopción sin encontrar un hogar definitivo. ¿A qué se podrá deber esto? El común denominador de la gente adopta un cachorro porque es bonito o simplemente le gusta, pero no tiene en cuenta el trabajo a futuro que implica su mantenimiento. Es un error adquirir un cachorro por la primera impresión sin tener en cuenta lo demás. Una de las causas principales de abandono es el desconocimiento sobre lo que necesita la mascota antes de adquirirla. Entonces, para lograr que el tener un cachorro sea una experiencia positiva, como todo en la vida, es necesario el asesoramiento previo y prever ciertas situaciones que son parte del proceso, sin perder la calma.

Generalmente los cachorros que son exhibidos en tiendas son de razas definidas, pero el hecho de que tengan un costo para quien desee adquirirlos, no siempre garantiza que el comprador vaya a ser el mejor adoptante, lamentablemente. Es por eso tan importante que los compradores se informen antes sobre la raza de perro que les atrae y si éste se ajusta a su estilo de vida; sólo por dar ejemplos, he conocido muchas personas que compran cachorros que son reconocidos por su hiperactividad como Beagle, Jack Russell Terrier, Labrador y Golden Retriever, y equivocadamente después terminan arrepintiéndose porque no sabían que su temperamento era así y si lo que ellas querían realmente era un cachorro que no ladrase o que no fuese tan travieso, ¡creo que mejor hubiesen comprado un peluche!

Aun así, los cachorros vendidos en vitrinas tienen más probabilidades de ser adoptados, a diferencia de los que están en refugios o en las calles, que deben correr con mayor suerte para que los encuentren. Personalmente, la mayoría de mis perros han sido mestizos y ciertamente puedo decir que también tienen cualidades maravillosas, la raza sólo los define o los categoriza en su temperamento y externamente, pero el alma de cada uno es lo que los hace únicos e inigualables y más bellos aún.

Desarrollo del cachorro

Es vital conocer las fases de crecimiento y desarrollo de un cachorro, para que podamos comprenderlo, ya que esto no supone unos pocos meses, sino diez, doce, quince o hasta dieciocho meses, dependiendo de la raza, y sepamos sus necesidades según cada etapa. Estas fases se podrían resumir en cinco principales:

Periodo neonatal o de recién nacidos (0 a 2 semanas). Durante este periodo, los cachorros necesitan únicamente de su madre, prácticamente son como los bebés humanos cuando nacen: comen, lloran, duermen y necesitan el calor materno. La madre y los hermanos de camada tienen gran influencia en ellos ya que comienzan el aprendizaje de ciertas habilidades sociales simples, la coordinación motora y la jerarquía de la camada. Si son huérfanos o la madre no puede darles de lactar, se puede recurrir a una madre nodriza, una perrita que haya parido y tenga leche para poder alimentarlos, y en caso de no contar con una, la madre humana deberá darles una leche comercial sustituta cada dos horas para que puedan sobrevivir.

Periodo de transición (2 a 4 semanas). A partir de la segunda semana de vida, los cachorros abren sus ojos, desarrollan sus sentidos del olfato y del oído, comienzan a ponerse en pie, caminan tambaleantes, mueven sus colitas como sinónimo de bienestar, incluso intentan emitir sonidos como gruñidos o ladridos. Desde la cuarta semana de edad los dientes comienzan a erupcionar. La madre es la encargada de mantenerlos aseados constantemente, lamiendo sus genitales y ano de forma natural, pero si no tienen a su madre, la madre humana debe limpiarlos en dichas áreas con gasas humedecidas, simulando la acción de la mamá canina, para estimular también que orinen y defequen.

Periodo de socialización (de 4 a 12 semanas). A partir del mes es posible ofrecer al cachorro alimentación mixta, es decir, incluir un tipo de alimento recomendado por el profesional, sin dejar de lado la leche materna. A la quinta semana de vida, los cachorros tienen consciencia sobre lo que les rodea y disfrutan jugar. En esta etapa es cuando se debe socializar al cachorro con otras personas y animales que se sepa estén sanos y bajo supervisión. Las experiencias que puedan tener con las personas entre la quinta y la séptima semana de edad son determinantes para saber cómo seguirán interactuando con humanos en el futuro.

A partir de la sexta semana, el cachorro puede comenzar el plan de vacunación que indique el veterinario, incluso se dice que esto es parte del conjunto de experiencias positivas o negativas que pueden tener los cachorros con las personas y es fundamental para el proceso de socialización. En cuanto al plan de desparasitación, sólo el profesional es quien determinará cuándo y cómo hacerlo, dependiendo de las necesidades individuales del cachorro.

En la séptima semana, se debe comenzar a educar al cachorro para que haga sus necesidades en el lugar que se destine para ello. Para empezar, se puede elegir un par de sitios: uno dentro y otro fuera de casa, entendiendo esto como un patio si es que se tiene, no en la calle, ya que se debe evitar contacto directo e indirecto con microorganismos que pudieran atacar al cachorro desprotegido. En el mercado existen productos llamados educadores de mascotas, que son sustancias a las cuales los cachorros pueden sentirse atraídos y estimulan que orinen y defequen en donde se aplican, pero éstos sólo son una ayuda, la verdadera educación la debe ofrecer el dueño de la mascota, siendo paciente, constante y estando atento a los horarios de “ir al baño”, que generalmente se relacionan con los de alimentación: cada vez que el cachorro sea alimentado (3 veces al día) se puede esperar que defeque casi inmediatamente o hasta una o dos horas después de que coma, y antes de que lo haga en cualquier parte, es trabajo del dueño llevarlo a los lugares destinados cada vez que se vean las intenciones de defecar (se notan inquietos dando vueltas de un lado a otro, olfatean previamente el lugar donde depositarán sus desechos). Cuando están en esta etapa es normal que orinen más veces, ya que el agua debe estar disponible todo el tiempo, y porque su vejiga no tendría mayor capacidad de retener orina, esto se va regulando conforme van creciendo.

Entre las 8 y 10 semanas, es normal que el cachorro se note temeroso de casi todo, pero esto se puede evitar adiestrándolo desde el refuerzo positivo y no el castigo, dando un pequeño premio cada vez que lo merezca (snacks naturales para mascotas, trozos de frutas o carnes cocinadas sin sal ni condimentos). Especialistas en comportamiento animal indican que la mejor época para el adiestramiento es de 9 a 12 semanas, tiempo en que el cachorro desarrolla de manera activa sus habilidades sociales y enfoca su atención en las personas. Es importante que se lo llame por su nombre, de preferencia elegir uno que sea corto y fuerte a la vez.

No se debe separar a un cachorro de su madre ni de sus hermanos antes de las ocho semanas de edad, ideal que sean diez. Existen vendedores de cachorros inescrupulosos que los destetan al mes de nacidos por no seguir generando gastos por mayor tiempo, o propietarios de perras paridas, que por ignorancia regalan a los cachorros antes de dicho tiempo por creer que están aptos y se pueden desenvolver bien; como consecuencia, estos cachorros son más susceptibles de enfermar de gravedad y tienden a tener un desarrollo lento y complicado; es por ello que no se debería adoptar un cachorro tan tempranamente, excepto en el caso de los cachorros huérfanos o los que han sido separados de madres que padecen un problema de salud y que no producen suficiente leche. El destete y el cambio abrupto de ambiente implican inevitablemente un proceso de estrés para un cachorro, éste debe minimizarse haciendo que se sientan acogidos y seguros cuando llegan al nuevo hogar.

Periodo del rango (3 a 6 meses). Durante esta etapa, los cachorros son mayormente influenciables por quienes conviven con ellos, seres humanos y animales. Es aquí en que comienzan a comprender y a utilizar un rango para tener claro ante quién debe ser sometido y sobre quién ser dominante. Por tanto, es importante que a partir de esta fase se pongan las reglas de la convivencia, los cachorros deben someterse a todo lo que el dueño necesite hacer: bañarlos, permitir que les corten las uñas, les cepillen el pelaje y los dientes, asearlos en general. Es muy común que cuando estas cosas básicas no se llevan a cabo oportunamente, cuando son adultos todo esto implica una “tortura” para ellos. Por favor, no permitir ser dominados por sus cachorros, ellos deben saber que: “donde manda capitán, no manda marinero”.

En este periodo se da el cambio de la dentición y la masticación, muchas veces destructiva, y es ahí cuando se pueden meter en problemas, al morder y/o comer cosas, como rellenos de muebles, medias, cables eléctricos, juguetes, patas de sillas, etc., y necesitan vigilancia constantemente. Este comportamiento normal no debería inhibirse, pero sí redirigirse: es indispensable proveerles de juguetes resistentes y apropiados de acuerdo con su tipo de mordida y de buena actividad física (juegos y caminatas rutinarias una vez terminado el programa de vacunación) para reducir el estrés, el aburrimiento y la ansiedad y lograr disminuir sustancialmente destrozos y accidentes en casa.

Cuando el cachorro llega a los cuatro meses de edad pasa por una nueva fase de miedo, se debe mantener el adiestramiento positivo.

Adolescencia (6 a 18 meses). Si las fases anteriores han transcurrido normalmente, en esta última el cachorro ya reconoce que tiene una manada, que puede consistir en seres humanos y perros. Su comportamiento se verá más influenciado por este grupo. Es posible que conforme el cachorro explore su papel dentro del grupo, pueda manifestar mayores desafíos hacia el dueño.

Los cachorros no castrados pueden mostrar un comportamiento sexual en este periodo, unos pueden ser más precoces que otros, por ello puede ser recomendable la esterilización antes de que alcancen la madurez sexual o etapa adulta, para que dicho comportamiento no llegue a acentuarse y no exista reproducción no planificada.

Conclusiones importantes

En conclusión, podría simplificar esta nota con los siguientes puntos:

  1. Adoptar un cachorro sería como tener un hijo, implica gastos económicos: vacunaciones, desparasitaciones, alimentación, implementos para su aseo rutinario y adiestramiento, juguetes para entretenimiento, sin contar que pueda enfermarse.
  2. Se requiere paciencia. Comprende que, al adoptar un cachorro, necesitarás enseñarle y darle ciertas órdenes, lo cual supone un proceso: un cachorro no va a aprender de un día al otro si prácticamente su nuevo hogar es diferente a lo que ha estado acostumbrado, más si está recién destetado y ha tenido sólo a su mamá a su lado antes de que lo adoptases.
  3. Brinda seguridad y confianza al cachorro recién llegado. Permite que explore y realice actividades positivas, deja que se desarrolle, ¡que sea él!
  4. Debes aceptarlo tal y como es. Es apropiado que conozcas a tu cachorro y lo comprendas en sus diferentes fases de crecimiento y desarrollo. Al saber lo que necesita y en qué momentos, puedes prepararte mejor para enfrentar comportamientos específicos y que los manejes de una forma que sea al mismo tiempo positiva y alentadora.
  5. Sé firme para educar y ama anteponiendo la educación. Consentir o permitir lo que no se debe no es sinónimo de querer o amar. De ti dependerá corregir o no a tu cachorro al menor indicio de un comportamiento negativo, para que en el futuro no tengas un adulto problema, asesorándote con el profesional, ¡no lo culpes si algo anda mal, él no habría tomado la decisión de elegirte su dueño! Primero educa y luego mímalo, esto te ayudará a establecer un vínculo especial con tu cachorro.
  6. Evalúa de manera consciente si estás dispuesto a adquirir este maravilloso compromiso, tu cachorro te lo agradecerá de por vida.

Todo lo que has leído aquí ha sido descrito desde mi propia perspectiva y experiencia, tomando además en consideración información obtenida de El Encantador de Perros César Millán, experto en comportamiento animal. Siempre consulta con el profesional a cargo de la salud y del bienestar de tu mascota, en caso de no contar con uno, estaré presta a guiarte. ¡Hasta la próxima!

Fotos: Mariella Chacón


Mariella Chacón Morales

WhatsApp: + 593 98 401 0758

E-mail: marielinha20@hotmail.com

Guayaquil-Ecuador

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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