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RAZONES PARA NO TEMERLE A LA YEMA DEL HUEVO

Muchas personas aún se preocupan por la relación entre la yema de los huevos y las enfermedades cardiovasculares.

Las guías de nutrición tradicionales nos han recomendado no incluir a las yemas de los huevos como parte de nuestra alimentación diaria por una supuesta asociación de su nivel alto de colesterol con el aumento de riesgo de enfermedades del corazón. Pero ahora, bajo la luz de las nuevas investigaciones y evidencia científica, esa recomendación ha quedado arcaica y desactualizada. En este artículo aclararé las dudas más frecuentes sobre este maravilloso alimento y razones por las que podemos incluirlo sin miedo en nuestra alimentación.

Múltiples estudios se han realizado sobre el consumo de huevo con su yema incluida y el impacto en los valores de colesterol sanguíneo; estos estudios demuestran que el colesterol dietario que contiene la yema no tiene mayor relación con el colesterol sanguíneo, pero ¿por qué se lo ha asociado desde hace tanto tiempo?

Para responder esto debemos analizar la forma en la que usualmente se consume y estudia al huevo: como parte del desayuno pero frito en aceites refinados, junto a salchicha/chorizo frito, con pan de harina refinada o pancakes de harina igualmente y jugos, bebidas o leches azucaradas.

Dicho esto, la relación entre la yema de huevo y el riesgo de enfermedad del corazón no depende del contenido de colesterol que tenga el alimento por sí solo, sino de la composición total de la dieta del individuo.

En otras palabras, no es el ingrediente aislado el que debe ser demonizado (en este caso el colesterol dietario), sino la dieta en su conjunto que acompaña a ese ingrediente.

Las investigaciones respecto a este tema siguen aumentando cada día pero actualmente se ha concluido que

1huevo al día: no incrementa el colesterol sanguíneo

2 huevos al día: tienen efecto mínimo sobre el colesterol sanguíneo

3 huevos al día: mejoran el colesterol HDL (bueno), disminuye inflamación celular y ayuda a mejorar niveles de glucosa en sangre.

Una de las situaciones más preocupantes es que los pacientes que reciben recomendaciones de suspender el huevo o su yema a menudo reemplazan este excelente alimento por una opción alta en azúcares o carbohidratos refinados como más pan o galletas.

Recuerda que dos huevos al día no te perjudicarán en absoluto la salud, pero la forma en que los cocines y con qué lo acompañes sí puede hacerlo.

La mayor carga nutricional del huevo es la yema, mas no la clara. La yema del huevo no “tiene mucha grasa”, Es en sí misma grasa prácticamente en su totalidad, pero no de la perjudicial sino de la totalmente beneficiosa para nuestro organismo, sistema hormonal, sistema inmunológico y demás. La yema del huevo tiene un alto valor de colesterol dietario y esto es muy bueno, este colesterol ayuda al cuerpo a regular el sistema hormonal y disminuye el valor del LDL, comúnmente llamado “colesterol malo”.

Muchas vitaminas y minerales esenciales se encuentran en la yema. Es una de las pocas fuentes naturales de vitamina D y de algunas vitaminas del complejo B. Además dentro de la yema también encontramos proteína, aproximadamente 3 gramos de proteína si el huevo es mediano.

La yema es rica en omega 3, un potente antiinflamatorio que también mejora la salud cerebral y cognitiva. La grasa saturada que contiene mejora nuestras defensas y prepara al sistema inmunológico para las enfermedades.

¿Sabías que el 50% de grasa de la leche materna es grasa saturada? ¡Si! Del mismo tipo de grasa saturada que encontramos en la yema del huevo. Es esta grasa la que mejora las defensas del bebé y en nuestro caso el adulto estará preparado para combatir organismos infecciosos de mejor manera.

La yema es una excelente fuente de colina, un nutriente que actúa en la construcción de membranas celulares, transmisión de impulsos nerviosos, participa en las funciones relacionadas a la memoria y en la prevención de enfermedades del corazón, además de ayudar a la contracción de los músculos.

La mejor forma de cocinar el huevo será entonces la que preserve su valor nutricional: hervido, a la copa, revoltillo sin aceite, “frito” en grasas buenas como aceite de coco, mantequilla clarificada o aceite de aguacate, huevos ponchados. Además no olvide tomar en consideración el acompañante de este alimento; si lo va a consumir con el desayuno puede acompañarlo de un carbohidrato natural y alto en fibra como verde, mote, camote, yuca, papa con cáscara, choclo, maduro, fruta, entre otros.

Así que basados en la fuerte evidencia que desmitifica la maldad de la yema, no dude en incluirlo como parte de su alimentación balanceada, siempre consultando con su especialista en nutrición.

¡A disfrutar nuevamente del huevito con su yema todos los días!

Fotos: wilkipedia.com; okdiario.com; articulosmercola.com;


Cristina Bajaña T.

Nutricionista

Vicepresidenta de la Asociación de Nutricionistas del Guayas

Miembro del American Dietetics Association

Instagram @nutricion_cristinab

Teléfono: 0998673856

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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