EL PRÍNCIPE QUE SE RESISTE A CAER EN LA NAVE DEL OLVIDO.

Una nota homenaje al recientemente fallecido José José, el Príncipe de la canción. Una nota escrita por el experimentado periodista Rafael Veintimilla, que cubrió por muchos años la Sección Espectáculos de diversos diarios del país. Esta, la reproducción de una nota publicada el 1 de noviembre de 2009, en una de las tantas visitas del artista al país. La nota tiene un matiz especial. No es propiamente del artista, sino de la afición que tienen sus fanáticos por el que relatan anécdotas con el cantante y un hecho hasta hoy desconocidas como que la hija del cantante es ecuatoriana.

La vida de José José está matizada entre el éxito que se refleja en sus 117 discos de oro y platino, 50 millones de copias vendidas, una estrella en el Paseo de la Fama en Hollywood y más, con una voz que fue extraordinaria y que ahora suena deteriorada por sus excesos. Su carisma permanece intacto.

José Tomás Vives Huanga no lleva la cuenta de cuántas veces ha cantado una de las melodías de José José en alguna reunión con amigos. Tampoco recuerda las ocasiones en que saboreó uno que otro trago con esas canciones. Ni qué decir de las melodías que le dedicó a su esposa. Lo que, posiblemente, nunca olvidará es aquel miércoles 16 de octubre en que tomó a María Belén, su pequeña hija de 3 años, y se la llevó al hotel Marriot. Allí se alojaba su ídolo, el Príncipe de la Canción, el mismo tipo de mirada melancólica que ostenta 117 discos de oro y platino por los 50 millones de copias de sus 38 álbumes grabados en estudio.

El mismo que tiene una estrella en el Paseo de la Fama en Hollywood y otro en Las
Vegas. El mismo que, entre 1985 y 1986, llenó escenarios como el Radio City Music Hall y Madison Square Garden (ambos de Nueva York).

José, un suboficial de marina desde hace 20 años, preguntó por José Rómulo Sosa Ortiz, el nombre real del ahora sesentón artista mexicano. Minutos después apareció el intérprete de las clásicas La Nave del Olvido, Lo Pasado Pasado, Gavilán o Paloma y un número casi interminable de historias que se reflejan en los 38 discos que ha grabado durante sus 46 años de carrera artística. José José saludó con voz disfónica, una muy distante a la que le permitió ocupar el tercer puesto en el II Festival de la Canción Latina (antecesora del OTI) e internacionalizarse con El Triste. José, el fanático, estrechó la mano de su tocayo cantante, y hasta se tomaron una foto.

Habían pasado 35 años desde que el suboficial guayaquileño escuchó por primera vez al Príncipe, a través de las radios, cuando vivía en las calles Diez de Agosto y Boyacá, justo frente a Diario El Telégrafo. Más de 30 años de escuchar sus vinilos con José Luis Morán, su cuñado. Tres décadas de seguirle la pista, de verlo actuar en vivo e incluso registrarse en blogs para admiradores de José José, hasta que cibernéticamente conoció a unos fans mexicanos, quienes, luego de entablar amistad, le facilitaron el ‘e-mail’ de su ídolo. José no creía al principio.

Cambió de idea cuando Sarita Sosa, la hija menor del Príncipe, le respondió por primera vez. Por intermedio de ella, quien curiosamente nació en Ecuador durante una de las giras de su famoso padre en 1995, José se enteró antes que muchos fanáticos sobre las visitas más recientes del artista a Ecuador, las de febrero y octubre pasado.

Como la historia de José Vives existen muchas. Son historias como las de Jorge Haramuñiz, un ecuatoriano de 51 años que reside en Estados Unidos y fue invitado por el mismísimo José José para cantarle. O quizás como la del artista guayaquileño Egberto García, quien confiesa haber aprendido a cantar gracias a José José. “Aún le rindo tributos en los locales que me contratan. Él es uno de mis referentes”, dice el intérprete de 48 años.

Otros seguidores han entablado amistad con El Príncipe de la Canción. Entre ese grupo está el puertorriqueño Javier Fuentes, quien lo considera un tipo sencillo, sin poses de divo y humanitario, a través de sus contribuciones en varias campañas sociales. Una de ellas fue Hermanos del Tercer Mundo (1985), la versión en español de We are the world en la que cantó con Vicki Carr, Celia Cruz, Julio Iglesias y otros artistas. Fuentes relata que lo conoció a través de su amiga Sarita López, la actual esposa de José José.

Y aunque ahora la voz de José José suena deteriorada, incluso hasta para hablar, su impacto social ha traspasado generaciones, al punto que David Bisbal, Cristian Castro, Luis Fonsi, Víctor Manuelle, Olga Tañón, Alicia Villarreal, Aventura, Marco Antonio Solís y otros han interpretado sus canciones.
Incluso, en 1998, Áleks Syntek, Julieta Venegas, Leonardo de Lozanne (ex cantante de Fobia), Beto Cuevas (ex La Ley), los grupos Moenia, Molotov, Control Machete, Santa Sabina, Maldita Vecindad y
otros le dedicaron un disco llamado Un tributo a José José.

Todos a su estilo, uno muy rockero, pero con mucho respeto a ese cantor popular que en 1983 vendió más de 10 millones de copias de Secretos, el disco más exitoso de su carrera. Es el álbum que durante 40 semanas se mantuvo en el primer lugar de las listas de popularidad con canciones como Lo dudo, El amor acaba, Voy a llenarte toda, Lágrimas, He renunciado a ti, Cuando vayas conmigo y otras, escritas por el español Manuel Alejandro (el mismo compositor que también ha hecho famoso a Raphael).

“José José es considerado como uno de los cantantes históricos de su natal México, capaz de transmitir lo que siente en cada una de sus interpretaciones”, analiza la cantante guayaquileña Beatriz Gil. Añade que El triste, de Roberto Cantoral, es la mejor interpretación de José José. “En la época que la cantó por primera vez (1970) no había la tecnología que ahora permite empatar voces. Él cantaba ‘al pelo’, apoyado en sus fiatos (capacidad para manejar la respiración y sostener las notas sin desafinar)”, agrega Gil.

Según los expertos, el registro vocal del cantante mexicano es una combinación entre barítono y tenor lírico. “Son pocos los cantantes con esas capacidades, entre otros cito a Raphael y Lucho Gatica», dice Gil sobre el Príncipe, quien nunca recibió técnicas en algún conservatorio, pero asimiló en casa el talento de sus padres, el tenor de ópera José Sosa Esquivel y la concertista Margarita Ortiz.

En 1963, cuando su padre abandonó el hogar, José José formó un trío musical con su primo Paco Ortiz y su amigo Alfredo Benítez. Luego lo hizo con el grupo Los Peg, que tocaba jazz y bossanova.
El joven José tenía 15 años y tocaba el contrabajo. Lo de su nombre artístico, el cantante suele contar (cada vez que puede) que surgió en 1969, un año antes de su famosa El triste. “José por el nombre de mi padre y José, por el mío”, relata siempre el cantante, que en la década del 80 hizo duetos con la estadounidense Lanni Hall (Te quiero así) y el puertorriqueño José Feliciano (Por ella).

Ahora ve poco

“Permítanme verlos bien con los lentes, acérquense un poquito. Discúlpenme, es que ando bien malito de los ojos. Hace poco tuve cita con el oculista, es por la diabetes que padezco. Es una cosa detrás de otra, pero ahí voy para adelante, recuperándome de mi garganta y de mis ojos”, se justificó Pepe Sosa (como era conocido en la década del 60), durante la última visita hace tres semanas.

José José es un tipo fuerte, que ha superado los excesos como la drogadicción y el alcoholismo, el vicio que posiblemente heredó de su padre (quien falleció por esa causa en 1968). Fuerte por el hecho de recuperarse de devastadoras pruebas como la parálisis facial que sufrió desde el 6 de junio de 2007 (poco después de haber actuado en la telenovela La fea más bella con Angélica María y Angélica Vale). Esa dolencia lo mantuvo alejado de los escenarios por meses.

La tragedia siempre ha sido la inoportuna acompañante del cantor nacido el 17 de febrero de 1948. La última fue el 15 de noviembre del año pasado, mientras estaba de gira con el pianista griego Yanni. Aquel día su cónyuge Sarita López, sufrió un derrame cerebral provocado por un aneurisma. De inmediato fue llevada al Hospital ABC de México y luego operada. Hace pocas semanas salió de ese centro médico. Actualmente se recupera en Miami, donde reside la familia Sosa López.

“Aún debo dinero en México. Poco a poco voy abonando y saliendo de la deuda, Voy a la mitad”, dijo en su última visita al país José José, quien a finales del año pasado presentó su libro autobiográfico Esta Es Mi Vida. Su fuerza de voluntad va más allá de sus actuales limitaciones físicas y económicas.
Se reflejó en sus dos últimas actuaciones en Ecuador: en febrero de este año (que coincidió con su cumpleaños 61) y el 16 de octubre pasado en El Jardín Centro de Eventos. Aunque su voz no fue la misma, su carisma está intacto. Intacto como el cariño que le tienen José Vives, Jorge Haramuñiz y quién sabe cuántos seguidores más de aquel Príncipe que se resiste a caer en la “nave del olvido”.

Fotos: quien.com; el mundo.es; biografías de artistas; caras.com.mx, youtube.com


«YO CANTÉ FRENTE A JOSÉ JOSÉ»

Testimonio de Jorge Haramuñiz, artista ecuatoriano que reside en Estados Unidos

Antes del 18 de septiembre pasado, yo había interpretado muchas veces las canciones de José José.
No obstante, esa fecha volví a cantarlas, solo que esta vez fue frente al mismísimo Príncipe de la Canción.
Un empresario, que conocía mi trayectoria como intérprete de las melodías de José José, consiguió mi número telefónico y me llamó a la casa. Me dijo que era una de las personas escogidas para cantarle a José José en un homenaje que le habían preparado en Queens (Nueva York).
Como vivo en Estados Unidos, y de paso me gusta cantar sus temas, no lo pensé dos veces. Dije que sí, que sería maravilloso cantarle al Príncipe de la Canción. Era un sueño hecho realidad porque lo sigo desde El Triste y La Nave del Ovido, que sonaban mucho en la radio.

Él estuvo en la primera mesa del restaurante Rumbero. Estaba nervioso. Cuando me anunciaron salí a cantar, algunos murmuraban ‘mira, ahí está José José más joven’. Me quise reír, pero me concentré y canté. José José se levantó, me felicitó, me abrazó y me dio un beso en la mejilla”.


EL AUTOR

RAFAEL VEINTIMILLA ARAGUNDI (Guayaquil, 1971) Periodista con más de 25 años de experiencia entre radio y medios escritos. Experiencia en Diario La Razón (1991), Radio Atalaya (1993-1996), Diario El Universo (1996-2006), Diario Expreso (2006-2008), Diario El Telégrafo (2008-2017). Experiencia internacional en partidos de eliminatorias mundialistas, Juegos Sudamericanos y Panamericanos. Amante del fútbol, de la buena música, del cine, del teatro y lo retro.

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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