¿COMO TE SIENTES?

Sentir es probablemente una de las características más especiales de la condición de ser humano. Sentir nos habla de sentidos, de lo que vemos y como lo percibimos, lo que tocamos, olemos, escuchamos y como estos estímulos pueden provocar sensaciones y emociones internas.

El otro día estaba en el supermercado y mientras esperaba en la cola para pagar, pude escuchar la conversación de una pareja que comentaba con mucha preocupación que su nieto había sido diagnosticado con déficit de atención y que lo habían referido a un psiquiatra, el mismo que había prescrito un medicamento para esta condición.

La verdad es que en ese momento tuve que morderme la lengua para no hacer el comentario que se apuraba por salir de mi boca. Y con tristeza me retire sintiendo que no había mucho que podía hacer en esa situación. En este país no es considerado apropiado “meterte” en la conversación de extraños. No es aceptable y por supuesto no es bien recibido. Así que, literalmente, me mordí la lengua!

El asunto es que cada vez con más frecuencia escuchamos que alguien está teniendo ataques de ansiedad, que otro está deprimido, que el hijo del vecino es bipolar y la lista sigue.

Quizás es impresión mía pero me parece que es algo a lo que nos estamos acostumbrando como si fuera normal. Y por eso mi pregunta es si ustedes se han cuestionado desde cuándo sucede esto? Cuando comenzamos a ponerle diagnóstico a los estados internos por los que pasamos? Desde cuándo se convirtieron en enfermedades que necesitan medicamentos?

No es acaso normal sentir ansiedad antes de los exámenes o antes de una entrevista de trabajo. No es normal sentir tristeza después de haber terminado con un novio a los 15 años? Quien se acuerda de la tragedia que era eso a esa edad? No sentías como si el mundo se te venía abajo? Moriste? Tomaste pastillas? Nooo! Sobreviviste!

Has vivido alguna vez un momento de rabia tan grande que has dicho palabras que ni siquiera sabias que estaban en tu vocabulario? Conoces a alguien que pasa por periodos de insomnio porque está divorciándose? Seguramente si y luego de algún tiempo, esa persona siguió con su vida!

Todas estas preguntas están tratando de sugerir una reflexión: las emociones que sentimos como resultado de las experiencias que vivimos son una enfermedad? Mi sentido común me dice que no! Las emociones son la respuesta a los estímulos que recibimos y son algo muy saludable y necesario.

De ninguna manera estoy sugiriendo que no existen los desequilibrios de la salud mental o las patologías que podrían presentarse ocasionalmente. Y tampoco estoy diciendo que consultar a un psiquiatra es un error. Lo que hago es invitar al lector a aplicar el sentido común, a revisar hasta qué punto sentir una emoción podría ser beneficioso o contraproducente. Hasta qué punto cuando un niño pasa por periodos de ansiedad necesita una pastilla versus más atención por parte de los padres para saber qué es lo que le está causando esto?

Hasta que punto es necesario tomar un antidepresivo cuando alguien esta pasando por un divorcio o por un despido del trabajo? Somos realmente tan frágiles? O será que acaso nos hemos dejado convencer de que no es permitido sentir, que sentir, especialmente las llamadas “emociones negativas” es algo impensable, fuera de lo normal.

Se han puesto a pensar por qué existen estas emociones? Por qué los seres humanos las experimentamos? Por qué son parte de nuestra vida de una forma regular? De verdad, te pido que hagas una pausa y te preguntes: Será que sentirse bien o mal tiene un propósito? Y si así fuera, cuál sería? Por favor date el tiempo de hacerlo. Las respuestas podrían sorprenderte!

En todo caso, sugiero que re evalúes el concepto que tienes sobre la tristeza, la rabia, la culpa, la ansiedad y simplemente te permitas sentirlas. Sabiendo de antemano que estás no son más que la respuesta a una situación que seguramente va a pasar. La idea es sentirlas, aprender de ellas.

Si, es un poco raro que alguien sugiera sentir emociones “ negativas” sin embargo, si te pones a pensar están ahí para aprender.

Imagínate si un bebé no llorara, como podría la madre saber que está incómodo? Cómo saber si un niño está siendo afectado por ansiedad si no observamos que mueve la pierna con rapidez o que tiene pesadillas o se come las uñas? Todos estos síntomas son un llamado de atención para observar y hacer cambios necesarios.

Pienso que este es el papel de estas emociones en nuestra vida.  Cuando nos sentimos incómodos en nuestro cuerpo, por ejemplo cuando tenemos algo en el ojo, tenemos que hacer algo para solucionar esa incomodidad. Y si ignoramos tal incomodidad, ésta podría producir una molestia todavía mayor.  De esta misma manera funcionan las emociones negativas,  éstas nos indican que hay algo que necesita ser observado y revisado para producir un cambio. Cambio? Qué hay que cambiar? Hay que cambiar la forma como estamos interpretando la experiencia, en la forma como la estamos percibiendo y la historia que nos contamos acerca de esa situación.

Es por eso que necesitamos sentir, sentir la vida en general. Poder saborear una fruta sintiendo en todo el paladar su sabor, su fragancia, su textura, cómo suena cuando la mordemos, y como se ve por dentro, su color. La emoción que produce una canción, una fotografía. El aire que golpea tu cara, el olor de la tierra cuando llueve, la visión del sol cuando cae. Sentir, sentir, sentir, cuántas cosas podemos sentir.

Y cuando sentimos algo que no es placentero, sintámoslo! Porque cada oportunidad para sentir es una oportunidad de aprender. Es una forma de estar vivo! No es una enfermedad el sentir, es estar vivo!

Si alguna vez sientes tristeza, es porque estás vivo, no estás enfermo y no durará para siempre, permítete sentirla! Si tienes un hijo y está triste, acompáñalo en su momento de tristeza, si alguien está ansioso, recuérdale que lo que te estás imaginando que podría pasar es solo una fantasía que esta haciendo en su cabeza y que puede hacer infinidad de fantasías un poco menos aterradoras. Y la lista podría seguir!

En mis sesiones de coaching pongo mucho énfasis en hacer un acompañamiento a las personas que no quieren sentir, a los que les han dicho que sentir es peligroso y que duele. A veces hay que sentir para poder sanar.

En Ocubre 30 estaré en Guayaquil ofreciendo un taller cuyo título es “LA FELICIDAD ES LA META” en el que trataré este tema de las emociones y cómo estás influyen para que logremos el estado de felicidad tan anhelado. Los invito a acompañarme en este evento. (Escríbanme por what s app o por e mail si quieren más información)

Amigos, este es un tema sobre el que  podrían escribirse muchos libros y de hecho los hay. Mi punto relevante es que por favor, se permitan sentir, que comprendamos que lo que nos permitimos sentir nos sana. Sentir es un privilegio y es parte de estar en esta dimensión. Sentir es una característica humana natural y hermosa. Que no nos quiten nuestro derecho a sentir!!

Con mucho cariño y harta luz.


Cecilia Rendón 

PNL Coach Rendon15@gmail.com

@ceciliarendoncoach

561 6937487

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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