¿SENTENCIA DE MUERTE PARA EL PROCESO DE PAZ COLOMBIANO?

Logramos esquivar en Miami el huracán Dorian, la tormenta más fuerte del planeta en lo que va del año.
Aún circula (degradado), en las áreas costeras de los estados de la Florida, Georgia y Carolina del Sur. Lastimosamente tocó tierra en las Bahamas como una tormenta de categoría 5, dejando en su paso una estela de destrucción y muerte. Si bien Dorian se ha mantenido lo suficientemente lejos de la costa evitándose en gran medida en Florida lo peor de su ira, se pronosticaba que se acercará mucho más a la costa de las Carolinas entre el miércoles 3 y el jueves 4 de septiembre por la noche e incluso podría tocar tierra. Por lo tanto, se esperaba que los impactos sean más severos.

En otro orden de acontecimientos, hoy analizaremos otro grave peligro, nada menos que el aparente renacimiento de las FARC y sus posibles vínculos con el gobierno venezolano. Casi tres años después de un histórico (para muchos, infame), acuerdo de paz, Colombia se encuentra amenazada de regresar a la guerra.

Recapitulemos.

Las FARC, la abreviatura, o siglas, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, comenzaron sus actividades en los años 60. El propósito del grupo comunista era el de derrocar al gobierno y redistribuir la tierra. Sin embargo, se volvió tristemente célebre por el narcotráfico, los secuestros, los asesinatos, los bombardeos y la usurpación de tierras.

La guerra civil de más de 50 años entre los rebeldes de las FARC y el gobierno dejó más de 260,000 muertos y 7 millones de desplazados. En 2016, ambas partes acordaron un acuerdo de paz, el cual le significó al entonces presidente, Juan Manuel Santos el Premio Nobel de la Paz. Pero los colombianos rechazaron el acuerdo en un referéndum, ya que consideraban que era demasiado injusto, excesivamente cómodo e indulgente para los rebeldes.

¿Qué ha sucedido desde entonces? Miles de rebeldes de las FARC se han desmovilizado, empero algunos decidieron seguir luchando y continuar con las operaciones de narcotráfico. El año pasado, los colombianos votaron al conservador Iván Duque como su nuevo presidente en lo que fueron las primeras elecciones desde el acuerdo de paz. Duque hizo una campaña señalando que haría modificaciones al acuerdo, incluyendo hacer que los líderes de las FARC se enfrenten a penas de cárcel. Ganó con cerca del 54 por ciento de los votos, y desde entonces, las tensiones entre el gobierno y los ex líderes de las FARC han empeorado.

¿Cuál es el último acontecimiento? En un video publicado la semana pasada, en línea, a través de YouTube, el ex negociador principal de las FARC, Luciano Marín, a su vez conocido por el nombre de guerra, Iván Márquez, unido a un grupo de rebeldes uniformados y fuertemente armados, declaró que el gobierno ha fracasado en el cumplimiento del acuerdo. Manifestó estar frustrado con las matanzas de rebeldes de las FARC que, según él, ocurrieron «por razones políticas». Hizo un llamado a las armas, amenazando con reanudar el conflicto.

Asimismo, expresó que trataría de coordinarse con el Ejército de Liberación Nacional, el ELN, que ha reemplazado a las FARC como el mayor grupo rebelde armado de Colombia. Su llamado podría reunir al menos a 1.500 combatientes. Además, el anuncio ha puesto en peligro el futuro de unos 13,000 ex guerrilleros de las FARC que aún participan en el proceso de paz.

¿Qué dicen los colombianos? El gobierno colombiano está minimizando la amenaza, acusando a la vecina Venezuela de albergar a miembros de las FARC y ofreciendo una recompensa de casi USD $1 millón de dólares por el arresto de los líderes rebeldes. Mientras tanto, el líder del partido político de las FARC (y ex comandante de las FARC, Rodrigo Londoño), declaró que la gran mayoría de los exrebeldes están comprometidos con la paz. Este llamado a las armas es la amenaza más importante hasta el momento para un proceso de paz que no ha ido bien desde que se hizo oficial.

Cualquier confirmación de vínculos, si no de apoyo, entre las renovadas FARC y el estado venezolano se tomaría muy en serio en Bogotá y podría revivir la convocatoria a la intervención extranjera.

La pregunta ahora es cuántos lo acatarán, y cuál podría ser el impacto en los esfuerzos del país para lograr dejar atrás décadas de violencia.


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Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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