MI MEJOR REGALO DE CUMPLEAÑOS

Quiero comenzar mi participación en esta variada y amigable revista compartiendo una anécdota personal. Tal vez a muchos les haya pasado algo así de grandioso, existen tantas historias, pero ésta fue parte de lo que me llevó a comprender lo que siempre fue mi vocación y lo que después sería mi profesión.

Un 29 de junio de 2002, durante mi primer año en la Universidad en que decidí estudiar para convertirme en veterinaria, estaba cumpliendo un año más de vida y no sabía que uno de los regalos que recibiría iba a ser otra vida. Una de mis grandes amigas, Andrea Schnabel, actualmente veterinaria como yo, fue quien me dio uno de los más preciados regalos de cumpleaños que he recibido desde que tengo uso de razón, por no decir el mejor, para no herir susceptibilidades, ya que todos han sido dados con mucho cariño y amor. Pero éste era uno diferente.

Terminando la jornada de clases de aquel día, en el que había recibido muchas felicitaciones de parte de todos mis compañeros, llegó de pronto mi amiga con una bolsa de papel como la del “Doctor Chapatín”, diciendo que era para mí. Yo, intrigada, la abrí y era una cachorra de aproximadamente un mes y medio de edad, de unos quince centímetros de alto, de color café claro, sus orejas eran caídas hacia delante y tenían un pelaje de tono más oscuro, con una gran mancha blanca en su pecho, de raza indefinida. Tenía una mirada demasiado triste y enternecedora a la vez, con su abdomen abultado, que indicaba que estaba repleta de parásitos intestinales y con una que otra pulga corriendo en su piel. Lo que más llamaba la atención era el olor fétido que emanaba de su pata anterior derecha, específicamente de lo que en nosotros sería la mano. Tenía desgarrada la piel a ese nivel, por lo que se veían sus huesitos expuestos y una secreción amarillenta y espesa encima.

Algunos de mis compañeros tomaron esto como un acto burla de parte de mi amiga, el haberme dado algo totalmente fuera de lo convencional: no era algo que se podía comer o se podía usar, sino que debía cuidar. Pero lo que no sabían era que ella no sólo pensó en que sería el regalo de cumpleaños perfecto y justo para mí, ya que había atravesado un buen lapso de tiempo sin tener una mascota a la cual cuidar y ésa era mi oportunidad, sino que también pensó en darle una vida a ese ser indefenso que me estaba presentando y que posteriormente se llamaría Sabrina.

A su corta edad esta cachorrita había sobrevivido a varios actos de maltrato, que habrían cobrado su vida de no haber sido rescatada a tiempo. Días antes de mi cumpleaños, Andrea supo que la persona que la tenía iba a botarla fríamente a la basura, hecho que es más común de lo que pensaba. Esto me quitó la venda de los ojos y me permitió reflexionar acerca de cuánta maldad e indiferencia puede existir en las personas que tienen un corazón sólo para vivir, pero que no viven amando nada ni a nadie, o que muy posiblemente creen que los animales se tratan como cosas y no como seres vivos que pueden sufrir igual que nosotros.

La herida abierta en su pata surgió como consecuencia de que la tenían amarrada permanentemente con cadenas gruesas y el roce había ocasionado laceración de la piel y desgarro de los tejidos que cubren a los huesos que conforman el metacarpo, por lo que ya estaban sueltos y contaminados con bacterias que estaban provocando una infección localizada y que rápidamente continuaría en forma ascendente para tomar el resto del miembro, ocasionando que las bacterias viajasen por la sangre a todo el cuerpo, para muy posiblemente terminar matándola.

La coloqué en el asiento posterior del auto en el que me movilizaba. Estaba tan aterrada y quieta, ¿quién sabe qué estaría pensando en el trayecto a casa?, que nunca tuvo intenciones de salir de la bolsa, ni se quejó ni lloró pese a tener semejante lesión en llaga viva, sumamente dolorosa sin duda alguna.

Inmediatamente la llevé donde un profesional de confianza para que me dijese qué hacer porque yo no tenía idea por dónde empezar y era ignorante en estos temas. La saqué de la bolsa para que la examinara y fue necesario que le realizara radiografías de la pata lesionada, me envió a estabilizarla con hidratación oral, buena alimentación, curaciones de la pata y administración de medicinas para controlar el dolor y la infección, pero ésta no daba tregua, y sin dejar pasar muchos días me citó para intervenirla quirúrgicamente y amputarle la zona afectada, porque de haber esperado más tiempo habría empeorado su situación.

Al día siguiente, llegando a casa para su recuperación, ella era otra perrita, muy confiadamente comenzó a explorar la sala de mi casa olfateando todo lo que podía, algo torpe e inestable todavía hasta acostumbrarse a no usar su “mano”, pero moviendo la cola cada vez más fuerte, como diciendo ‘ahora me siento bien, ¡me siento feliz!’. Días más tarde, nos sorprendió a mi familia y a mí porque tenía mayor equilibrio y de un momento al otro comenzó a correr como un venado en una pradera.

Se convirtió en mi compañera de noches en vela, en una perrita agradecida, leal, muy querida y especial, que me enseñó tanto en lo personal como en lo profesional, para mí un pequeño gran ejemplo de cómo deberíamos ser los humanos: si nos hacen daño, vivamos y sigamos adelante, agradeciendo y amando a los que realmente nos quieren y cuidan. Con el paso de los meses creció y cuando se cumplió un año de haberla adoptado, celebramos juntas ese día: el 29 de junio, día en que yo nací y en el que ella volvió a nacer. Actualmente debe estar en el cielo de los perritos, ¡saltando y jugando como en la pradera! Pero, sobre todo, viviendo en mi corazón por siempre..

Foto: Mariella Chacón. / Mascota Modelo: Boris


Mariella Chacón Morales

Médico Veterinaria

WhatsApp: + 593 98 401 0758

E-mail: marielinha20@hotmail.com

Guayaquil-Ecuador

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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Un comentarios

  1. Allisson Plaza Parrales

    Que linda historia, que hasta lágrimas me saco. Muy buena nota mi Dra.

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