EL CAJAS EN MI CAJA

Esta historia está en mi caja de los recuerdos, en la que se guardan las anécdotas más inolvidables de mi vida. Las «Apariciones» de la Virgen en El Cajas, está en esa caja, que se conserva en mi mente y en mis remembranzas. Esta historia no sería entendible de contar si no partiera desde el principio. En aquel año de 1989 yo me consideraba ateo. Había sufrido de decenas de decepciones religiosas que ya no creía en Dios, pese a haber sido criado en una familia eminentemente católica y educado 13 años en un colegio de curas. Ahora cambié de postura y digo que soy agnóstico, aunque si debo inclinar la balanza a creer o no, prefiero creer.

Pero la historia que sirve como antecedente al contexto de la nota, no tiene que ver con religión, tiene que ver con periodismo. Un miércoles 30 de agosto de 1989  con un gran despliegue periodístico (una foto-noticia en primera página y una entera en la primera de la Sección Actualidad) salió la noticia de que dos días antes en un lugar llamado Quinubas en el Valle del Cajas, un paraje ubicado a 3.540 metros de altura a 27, 5 kilómetros de Cuenca a una joven menor de edad, (17 años), por entonces modelo,  estudiante del colegio religioso Rosa de Jesús Cordero de las madres Catalinas, de nombre Patricia Talbot Borrero, conocida en el alto medio social cuencano como “La Pachi” se le había aparecido la Virgen, bajo la advocación de “Guardiana de la Fe”, manifestándose como su Madre del Cielo y encomendándole la misión de la necesidad de la conversión personal, la vida sacramental, un fiel seguimiento a su Hijo Jesucristo y al Magisterio de la Iglesia Católica.

Ese mismo día de la publicación, en la clásica reunión de temas, que se hacían todos los días a las 09h00, todos, absolutamente todos los periodistas allí presentes, celebraban la crónica y felicitaban al colega autor de la nota, al editor y al diario por la excelente primicia. Alguien pidió un voto de aplauso y yo no aplaudí. Todos me miraron. No necesité que me dijeran nada, no obstante, el editor general me decía: “Usted ¿Por qué no aplaude? justo al mismo tiempo que yo le decía: Porque eso es paro. Esa noticia es puro paro, una farsa. El redactor, compañero de universidad y buen amigo mío, que sacaba pecho orgulloso por su noticia, me dijo: “Viniendo de ti no me extraña, tu eres ateo”. Cuando me dijo ateo, todos vieron al diablo. El editor, me dijo “Señor Paredes, es cierto eso. Usted es ateo? Le dije: “Sí. Pero nada tiene que ver mi ateísmo con mi forma de pensar. Esto es cuestión de lógica y de adoptar posiciones objetivas que necesitan ser comprobados, norma básica en el periodismo. Ante eso, para mí, aun aceptando que la Fe es un sentimiento individual muy respetable del que dicen no tiene explicación porque solo hay que creer, deben existir explicaciones científicas y hasta que se demuestre con pruebas la noticia, para mí no es cierta. Además, quien escribe la nota, y todos los sabemos es un fanático religioso y su fanatismo le hace ver cosas científicamente discutibles, como que la Virgen se aparece en una persona y físicamente imposibles, como asegurar que el sol se mueve sobre las nubes en una extraña danza que podría llamarse como el paseo del sol”.

Yo por entonces tenía 29 años y algo menos de un año de haber ingresado al diario, por tanto era una irreverencia, que un joven en una reunión de tal magnitud dijera eso. Pero el editor, uno de los maestros del periodismo y un hombre profesional ciento por ciento, me dijo, muy ceremonioso, como era su característica: “en que se basa para desacreditar la noticia y al compañero”. Y yo expuse mi criterio. Criterio que por lo demás no fue tan convincente sino calificado de subjetivo. En esa reunión, entre lo que expuse, leyendo textual lo publicado, dije. “El periodista argumenta que en forma inexplicable para el conocimiento humano, él vio al sol cambiar de color, deslizarse a su antojo y pasear sobre las nubes, cambiando la mañana brumosa y fría en un sobrenatural resplandor, que produjo en los asistentes llantos de alegría indescriptible, que el fenómeno duró 26 minutos, justó en el momento previo, a que se anunciara por megáfono que hablaría la Virgen. Y que luego del mensaje, el resplandor del sol desapareció, el cielo recobró su característica brumosa y el ambiente fue helado”. “Perdone pero tal sincronismo me parece sospechoso”

 ¿Ustedes creen que eso sucedió realmente? ¿Quién lo dice? Por favor. Seamos serios.«. “Para mí se le ha dado un supremo despliegue a algo que debió ser una simple noticia. Aun así, aceptando que es cierto. Hay miles de casos reportados de apariciones y la iglesia solo ha reconocido una decena de ellos (son 14 reconocidos). ¿Es este caso reconocido por la iglesia, no verdad? Ya ese simple detalle, serviría para descalificar la noticia. O al menos, habría que decir que la Iglesia no lo reconoce”  (De hecho jamás la Iglesia lo reconoció y nunca atribuyó este suceso como un milagro, sino que lo calificó de puramente humano, señalando que no hubo hecho sobrenatural allí). Por lo demás, en lo referente al entorno natural donde se dio el hecho. El Cajas es un centro de energías telúricas, muy grandes en el que el clima es cambiante de forma constante. En un minuto hace sol y al siguiente, llueve, se ven rayos, pero eso no significa que suceda algo sobrenatural.

Otro de mis argumentos fue que nadie puede asegurar la certeza de esas apariciones porque solo se circunscribe a lo que dice la joven ya que no existen instrumentos capaces de registrar el acontecimiento”. Luego me basé en lo del movimiento del sol y decidieron llamar a la reunión al fotógrafo.  Cuando el expuso como vio moverse el sol, tras su fantasiosa historia yo, le dije. “No crees que por la ubicación del lugar o por la hora, puede tratarse de un efecto visual, en el que la sobre exposición de la luz hace que el lente de tu cámara cree una distorsión que haga ver a tus ojos como si el sol estuviera moviéndose. De hecho en las fotos publicadas no se ve moverse al sol”. El nervioso dijo: “Puede ser, puede ocurrir, la verdad no estoy seguro”. Entre mi dije. “dio papaya”, y me le lancé con todo a bombardearlo. Y ya cree la duda en varios de los que antes aplaudían. Luego a solas lo cogí y le dije de una: “porque mientes”. “No sé, me parece que vi eso, y se lo dije al redactor y él me dijo que sostenga eso, que eso sería vital en su crónica”. Con el redactor, tuvimos una discusión muy fuerte, que nos alejó un tiempo, luego se subsanaron diferencias y seguimos siendo buenos amigos. Él aun sostiene que eso fue real y pese a que ya se hizo publicaciones periodísticas desmintiendo el suceso, él se mantiene en que es verdad.

Volviendo a la reunión, diez minutos después de terminada la misma,  en la que dije que el periódico se estaba prestando para engañar al país, publicando mentiras, y mientras estaba sentado en mi puesto, frente a mi máquina de escribir, preparando mi tema de ese día, se me citó a la oficina de personal, para informarme que estaba despedido y que pase a retirar el cheque en tres días. Cosa que nunca se dio, porque desde lo alto vino la orden que se dejara insubsistente la “botada” que había ordenado, nunca supe si el editor general, el jefe de información o el subdirector, porque nunca se me dijo quien mismo fue.

Por entonces, debo confesar, era “engreído” del dueño, que me quería muchísimo y que hasta su casa me invitaba y me llevaba a su suite en el estadio, que me llamó a su despacho. Ya estaba botado y dije para mis adentros. ¿Qué querrá ahora? Tras que me botan, me van a repelar, pero igual tenía que ir. Fui nervioso, con las piernas temblando, las manos sudando y el corazón acelerado. Me dijo: ¿Qué hiciste, porque dices eso? Y le expuse que yo no creía en apariciones, etc, etc, etc. Él se paró y me dice: sabes que yo tampoco. Tan equivocado no debes estar. Yo tampoco creo. Al menos, no, si no lo demuestran. Vuelve a tu puesto, no ha pasado nada, no opines más del tema, mantente totalmente al margen, no abras más tu boca para criticar o cuestionar eso, pero investiga el asunto en privado y en secreto, como cosa tuya y si descubres algo me dices”.

Eso hice. Llamé a un colega de Cuenca y luego de varios días y varias conversaciones, me dijo: “Esto parece no ser cierto. A la chica se le viene presentando la Virgen desde hace un año atrás, justo el día en que sus padres le dieron la noticia que se iban a separar. La primera vez se le presentó de madrugada, en su casa, en su cuarto, pero ahora recién se hace público, de forma coincidente porque, según las malas lenguas,  hay un grupo de terratenientes, presididos por un político, familiares de la joven que quieren sacar provecho de un terreno donde se hacen las presentaciones en el que se quiere construir un santuario. No me creas a mí, pero hay un colega cuencano, que tú  y yo conocemos, bien amigo mío, que es casado con una prima de la joven, quien me dijo agobiado que la chica está algo alterada por el divorcio de sus padres, que ella hace eso para hacerlos volver y que un tío de ella que es político, quiere sacar provecho del tema para hacer negocio y ganar votos. Pero como acá en Cuenca ellos, son intocables, nadie puede decir nada porque esta refilado o amenazado”. Bingo dije yo y fui con mi noticia al director. Él me dijo voy a averiguar por mi lado, ten esto en secreto, porque no tenemos pruebas. Y así lo hice, porque aunque no me dijera, sabía que esta vez sí lo desobedecía, sí me iban a botar.

La versión del estado de salud de Patricia, que contaba el periodista cuencano fue desvirtuada diez años después, en un reportaje de revista Vistazo, escrito por mi colega y amiga, Paulina Trujillo, periodista seria de mucha credibilidad. En esa nota, en cuanto a la salud mental de la vidente, se recoge una versión del Dr. Ricardo Castañón Gómez que hizo estudios médicos y científicos sobre la joven, con resultados confirmatorios de su normal estado psíquico, que no presenta ninguna patología ni observa en ella ninguna anomalía en su personalidad. Pero como todo tiene su contraparte, cuando sucedió el hecho, la curia nombró un  tribunal eclesiástico, que incluía asesoramiento de tres siquiatras, cinco  sacerdotes y un educador, que concluyó que respecto a la situación de ansiedad de la joven, se evidenciaba mucha inestabilidad síquica, pues atravesaba  el divorcio inminente de sus padres.

Pero esa no sería la única revelación del reportaje,  pues hubo una versión que puso en duda, lo que por muchos años se tuvo como verdad. La nota que tenía las dos posiciones, al tratarse de la postura contraria, Iglesia, incluida, recogió el testimonio del ingeniero en electrónica, especializado en audio, Hugo Rekalde, quien afirmó que al hacer el estudio de los audios, vio un vídeo (vídeo que lo vio la reportera), en el que se aprecia que cuando Patricia Talbot termina su mensaje, al agacharse, es abrazada por su novio (hoy esposo), que saca en medio de los abrigos de la joven, una grabadora que era con la cual reproducían los audios”. Del lado de Patricia Talbot, jamás hubo una declaración pública referente al tema.

Para los que se preguntan ¿Qué es de la vida de ella? Treinta años después, se sabe que poco después de las apariciones, se casó con su entonces novio Andrés Vega, con quien por años mantuvieron una industria de hierro forjado y que su vida tras ese hecho, dio un giro drástico que la llevó a casi alejarse  del mundo, a abandonar su entonces naciente carrera de modelo y sus estudios universitarios  y a dedicar su vida por completo a la familia, a la oración, al catolicismo, a impartirlo y a transmitir los mensajes de la Virgen. Sigue en Cuenca, su ciudad natal, sigue manteniendo el silencio en cuanto al tema, y vive su vida normal con una conducta intachable.

La Historia y sus repercusiones

Tras el capítulo de la reunión en la que expuse mi postura, que casi me cuesta el puesto y luego que me mantuve en silencio por mucho tiempo, tal cual había sido la orden que se me dio, la historia del Cajas siguió su rumbo y mucha agua corrió bajo el puente. La historia de la aparición duró exactamente un año. En ese tiempo cierto o no (hay posiciones a favor y en contra),  la noticia crecía, la histeria colectiva tomó rangos desproporcionados y ya el hecho era causa nacional. Lo cierto es que luego de la primera congregación, hubo varias, que se daban los jueves y los sábados. La última “aparición”, anunciada por la  prensa, como la última, fue el 28 de agosto de 1990, con cerca de 115.000 mil personas.

En medio de ese contexto noticioso, que duró exactamente un año, Ecuador vivía una situación especial en torno a este hecho en el que personas de toda condición social y económica, viajaban hasta la región austral, sin importar que debían caminar 20  kilómetros en condiciones climáticas adversas. Pero más allá de la devoción humana y el culto a la fe, el hecho tuvo otras aristas que se encaminaban a lo socio económico debido que esto fue un boom turístico, en que se realizaban tours, nacieron guías improvisados que cobraban por acompañar  a los feligreses en las caminatas, y como esta acción en otros campos,  mucha gente ganó dinero con la venta de imágenes, estampillas, recuerdos, artículos religiosos como rosarios, crucifijos, así como infinidad de puestos de comida. Tal era la afluencia de personas que los hoteles de Cuenca no daban abasto. La economía tuvo un alza favorable y en ese entorno a nadie le convenía que se ponga en tela de duda el hecho de fe.

Mientras la historia se desarrollaba, yo estaba al margen y  nunca más volví a hablar del tema en el periódico. Hasta que una vez, meses después de la primera noticia que yo critiqué en la reunión, me designaron para hacer la cobertura, y  la hija del dueño, dijo en otra  reunión de temas: Vamos a hacer una cosa. Esta vez van a ir tres periodistas. El que trajo la noticia, el ateo de Aurelio y Eduardo Avilés como parte neutral. Don Eduardo, era un caballero altamente católico, ya mayor, pero gran periodista, objetivo, veraz y profesional ciento por ciento. Uno de mis maestros. Yo atrevidamente dije. “Yo no voy. Yo no voy a prestarme a la farsa. Yo no voy a caminar veinte kilómetros, dormir a la intemperie, pasar frío, hambre e incomodidades por algo que no creo. Yo ese sacrificio solo lo hago por ver a mi equipo o por un concierto de rock”.  Y hasta solté lo que para muchos podría ser hasta una blasfemia cuando dije. “Les apuesto que si yo voy, conmocionó en éxtasis, me tiró al piso y empiezo a gritar que la Virgen me está hablando y  logro que diez de los que están junto a mí, me crean, hago que todo el mundo crea que así es, porque ya está anclada la sicosis colectiva” . Con la fe no se juega, me advirtieron. Pero por increíble que parezca, los jefes dijeron: “Está bien. Usted es genio y figura. No va. Va Maritza Carvajal”, otra gran periodista de fuste y que era del bando que no creía en la noticia, si esta no era debidamente comprobada y reconocida por la iglesia. La verdad de la verdad, era que yo no quería ir porque ese fin de semana tenía una fiesta de un amigo que no me la quería perder.

Así,  los tres periodistas designados fueron a la peregrinación y dos de ellos, al volver dijeron en la reunión de temas que no vieron ni sintieron nada sobre natural y que más vale vieron ciertas cosas extrañas que harían creer que podría ser un montaje. Yo me sentí aliviado. Luego de eso en el pasillo, don Eduardo me dijo. “El viernes te invito a mi casa a conversar y tomarnos un wiski”. Eres un joven irreverente, alocado, imprudente, con facha de hippie, pero inteligente. Te paraste tieso, muchacho. Vas a llegar lejos.”. No llegué lejos, pero sigo aquí. Contando mis historias, que es para lo que nací.

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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2 comments

  1. Buena deladito, buena historia, buenas vivencias.

  2. Gracias Fernando. Muy agradecido de que nos sigas. Sí, buenas historias y vivencias de cosas que pasan. Saludos.

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