LA CURVA DE RENDIMIENTO INVERTIDA

Aún recuerdo mi primer día de trabajo en el Citibank de Guayaquil, y haber tenido la suerte de haber podido aprender de un gran profesional, Xavier Jácome… me lo enseñó todo …o casi todo. Lo primero que aprendí fue acerca de las curvas de rendimientos, y “leer” la forma en la cual el mercado se movía, y lo que este me decía: Cuándo la curva era positiva, flat, o invertida (negativa).

Por otro lado, el mundo se encuentra en alerta máxima sobre una posible recesión. Por primera vez desde el año 2007, los roles, en cuanto a la curva de tasas, se han revertido. En primer lugar, intentamos ubicarnos en el contexto: ¿Por qué el mercado de bonos contiene más información sobre la economía que el mercado de valores?

Todos hemos oído hablar acerca del mercado de valores. El S&P 500, el Dow Jones Industrial Average, etcétera. ¿Qué es el mercado de valores? Considerémoslo y reflexionemos tal como si se tratase de un recurso literario. El mercado de valores es una manera a través de la cual las personas cuentan “cuentos” sobre las empresas. Así, por ejemplo: cuando las acciones de una empresa suben, es porque las personas están contando cuentos positivos acerca de dicha empresa. Cuando una acción baja, es porque las personas están contando cuentos negativos acerca de esa empresa. Cuando el «mercado de valores» está al alza: francamente, en muchas ocasiones ni siquiera hace sentido. Nadie sabe por qué sube o qué mismo significa esa subida. No obstante, cuando cae, la constante es que todos estamos de mal humor. Pero todavía no sabemos por qué. Podría tratarse, literalmente, de cualquier cosa.

Asimismo, nunca se trata de tan sólo una cosa. Entonces, se desprende que, el mercado de valores es en realidad un pez pequeño (una piraña). El gran pez (tiburón), es el mercado de los Bonos. Mueve trillones de dólares. Ahora, ¿qué son los bonos? Los bonos equivalen a la manera a través de la cual, las empresas y los gobiernos toman dinero prestado. Cada bono es un contrato que dice: «le devolveremos su capital más la siguiente tasa de interés en la siguiente fecha». Además, los bonos también cuentan una historia sobre una empresa o un gobierno.

Sin embargo, se trata de una historia más amplia, una “novela” en lugar de un “cuento”. Esto se debe a que vender acciones es bastante informal, pero pedir dinero prestado requiere una gran cantidad de fundamentos, justificaciones y documentación. Es más, los inversores en bonos son escépticos.

Del mismo modo, las empresas y los gobiernos que venden bonos detestan a los oportunistas que se dedican a comprar y vender préstamos. Quieren que las personas se queden a plazos más largos, no desean especuladores que tan sólo hacen pequeñas apuestas.

De tal forma que, para lograr atraer a las personas a comprar bonos, es decir, prestarle dinero a una compañía o gobierno, y que se aferren a ellos, las compañías y los gobiernos prometen un mayor «rendimiento» a las personas que, a su vez, prometen prestarles dinero durante largos plazos. ¿Qué es largo plazo? Llamémoslo al menos 10 años.

Por lo tanto, si compra un bono en el que la compañía promete reembolsar su dinero en más de 10 años, obtendrá un mayor rendimiento que aquellas personas que solo prestan dinero durante un año. Además, también es bueno prestar dinero durante 10 años. Demuestra que se tiene fe en que la compañía o el gobierno estarán en una buena situación en 10 años. Ahora, vayamos a los bonos del Tesoro estadounidense. Hay tres duraciones importantes de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos: 3 meses, 2 años y 10 años.

Para estar claros, eso significa que los inversores están prestando dinero al gobierno de los EE. UU. durante tres meses, o más de 2 años, o más de 10 años. Los rendimientos deberían ser “siempre” mayores en los bonos del Tesoro a 10 años. Es decir, si no le van a devolver su dinero durante 10 años, debería ser compensado consecuentemente. Esa es la curva normal de rendimiento: muestra bonos de corta duración con rendimientos más bajos que los de larga duración. Empero, en los últimos meses, los rendimientos han sido más altos en el extremo inferior (corto plazo) de la curva.

Como ya anotamos, los inversionistas se encuentran nerviosos por muchas situaciones en los actuales momentos. La guerra comercial entre Estados Unidos y China. A la economía alemana, baluarte de la Unión Europea, no le está yendo bien.

Cuando los inversionistas están preocupados, tienden a comenzar a deshacerse de las inversiones más riesgosas, como lo son las acciones de las empresas. Comienzan a cambiar su dinero a inversiones más seguras, como lo son los bonos, porque son más eficaces en proteger su dinero en caso de que las cosas cambien. El efecto dominó de más dinero que fluye de las acciones a los bonos es que los precios de las acciones caen. El presidente Trump culpa a la Reserva Federal estadounidense, pero eso lo veremos en otra ocasión.

Volviendo a los bonos. Comprar bonos del Tesoro de EE. UU. por tan sólo 3 meses ha estado últimamente pagando más que conservarlos por 10 años. Incluso, la semana pasada, brevemente, se podía ganar más dinero comprando bonos del Tesoro a dos años que a 10 años. ¡Este fenómeno de cobrar más por un préstamo a corto plazo que por un préstamo a largo plazo al gobierno de los EE. UU.,  está al revés! ¡Está invertido!

He ahí la razón por la que se la denomina una curva de rendimiento invertida. ¿Por qué se trataría específicamente de malas noticias? Porque cuando la curva de rendimiento está invertida, generalmente se produce una recesión en aproximadamente dos años. Ese ha sido el caso de las últimas cinco recesiones estadounidenses (además, 7 de las últimas 10).

La curva de rendimiento invertida predice la llegada de recesiones. Es por lo que su arribo podría significar una muy mala noticia. Resta por verse si es una señal de malos tiempos por venir. Pero lo que sí sabemos con certeza es que, si Estados Unidos entra en recesión, el mundo entero la sufrirá.

Foto:ramkia.mx; felicesyforrados.cl


James Neale Yerovi Socio
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Estrategia Dinámica, Finanzas Corporativas, y Mercadeo Cuantitativo

 

 

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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