YO EL MARICÓN

“Yo no salí del closet, yo nací en élSiempre me di cuenta que era gay, desde chiquito, ya a los siete años sabía que me gustaban los hombres? Su confesión va de entrada, ni bien nos sentamos en la mesa de un bar, con dos cervezas con rabia, vestidas de novia, mi amigo de infancia, uno de los mejores que tengo, y de quien no me importa, ni nunca me ha importado su orientación sexual, me suelta esa perla, que confieso no esperaba oír. Pues pese a nuestros cincuenta y cuatro años de amistad y a que fue el primer amigo que tuve en mi vida, jamás habíamos hablado del tema mariconada, hasta que me atreví a solicitarle esta entrevista para esta serie de crónicas del bajo mundo. Y él que nunca me había hablado de esto antes, porque consideramos es un tema estrictamente individual y privado, y el cual respetábamos, aceptó más por ayudar al pana, que por confesar su verdad. Con él nos une un afecto inmenso, lo del primer amigo que tuve es verdad, pues fue el primer niño que conocí, cuando llegué a mi barrio que entonces, por mi calle, era casi despoblado y en la que solo había dos casas en esa cuadra, la de él y la mía.

Tras su perla de entrada, le digo. No  puede ser, un niño de siete años no se puede dar cuenta de su identidad sexual, a esa edad ni sabes de eso. Para mi es poco probable que a esa edad tengan la capacidad cognitiva y emocional para comprender completamente lo que significa la orientación sexual. “Hay estudios que dicen que sí y se han dado casos. El año pasado hubo un caso muy publicitado y difundido por la BBC Mundo, de un niño de nueve años que se suicidó en Estados Unidos porque sufría bulling en su escuela de Denver, Colorado por ser homosexual y el niño ya se lo había confesado a su madre días antes. En todo caso. Yo hablo por mí. Yo a los siete años ya sentía que me gustaban los hombres. Tengo un recuerdo súper grabado en la memoria y es que todos mis hermanos veían la revista playboy y yo pasaba de largo cuando veía mujeres, me detenía a ver cuando salían modelos masculinos que eran pocos. Yo a esa edad veía más a los hombres que a las mujeres, me atraían más, no jugaba con muñecas pero te empiezas a dar cuenta que te atraen los hombres, comienzas a ver figuras de hombres, fotografías de hombres, dibujas hombres y ahí es cuando te dices ¿que pasa aquí?, porque no veo mujeres y veo hombres y comienzo a identificarme”

¿Y a qué edad, te iniciaste sexualmente? Fui muy precoz. A los 12 años. Y de una vez, digo, a mí no me violaron, no me forzaron, no me inculcaron, no me iniciaron. A mí no me dijeron nunca esto tienes o no tienes que hacer, no es como me dijo un siquiatra, que tuve una iniciación homosexual. Yo no tuve una iniciación homosexual. No la tuve. Yo soy así y así somos la mayoría. Nadie me dijo. Mi primera vez yo mismo busqué. Fue lo que quería”.

¿Cómo se dio? Literal. Como el dicho popular: De broma en broma en broma, me metieron la paloma jajajajajajaj. Fue con una amigo de mi edad, no sabíamos nada. Éramos muchachos, empezamos jugando, tanteando, tocándonos ¿Cómo hacían los chicos que se ven en televisión cuando van con una chica al  cine?, se rozan, se tocan  la mano, se ponen el brazo, se abrazan y luego se besan  Idéntico fue acá, empezamos jugando, hasta que se dio y termine boca abajo”.

El otro también era gay, supongo? No. El ni era, ni es gay.

A ver, para mí el que da y recibe es gay. Estás equivocado. No necesariamente. Ese es un perjuicio y una idea preconcebida errada, producida por informaciones también equivocadas y prejuiciosas que satanizan una relación homosexual. Ese pensamiento esta encasillado dentro de lo satanizado o intocable en el que cualquier cosa se refiera a mariconada, tiene que ser calificado o etiquetado. ¿No crees que se están omitiendo valores de juicio en el momento que existe una relación? No todo el mundo cae, hay gente que cae seducida por habilidad de uno, o por una circunstancia especial, no por algo nos dicen zorros. Usamos el alcohol, la bondad, ciertas técnicas de seducción, como las usa cualquier persona heterosexual y hay gente que cae y otra que no y no por el hecho que caiga es maricón. Ese elemento de juicio,  no se toma en consideración, sino que se sentencia y se juzga. Yo tengo amigos con los que pasó y  ya,  y no son gay, se dio  y ahí quedó. Lo que pasa es que todo lo que tocaba la homosexualidad es malo. En nuestra época de juventud, si andabas con un maricón, eras maricón. Y eso no es verdad. No es así.

Bueno, volviendo a la primera experiencia. ¿Qué sentiste? Y no me refiero a lo sexual.  Tengo una educación esencialmente católica, venida de mi familia, entonces una vez consumado el acto, se te viene todo encima. Tuve que lidiar con un sentimiento de culpa muy fuerte y sabía que estaba “pecando” (entre comillas), porque eso te enseña la religión, no solo en la católica, todas te enseñan que eso es pecaminoso. Entonces si fue un proceso muy duro de culpabilidad.

¿Después de esa primera vez y tras el sentimiento de culpa, tardaste mucho o poco en volver? Cronológicamente no te lo podría decir exacto, pero fue bastante rápido y con el  mismo, pese a ello, a mí me costó bastante volver a abrir la puerta. Primero que tenía 12 años, luego la culpa  y todo fue por instinto. Aquí no hubo guía de ninguna clase. Fue instinto puro. Es que no hay ninguna guía en esto, ninguna. Pero en el mundo gay.

¿No me vengas con que para vivir la homosexualidad se necesita una guía? Para todo se necesita una guía. No hay un manual escrito para vivir en ningún caso, pero hay un rumbo guía. Los padres educan a los hijos bajo una guía, bajo unos principios, bajo una regla. La convivencia también tiene su guía, la relación de un hombre mujer tiene una guía.  En mi caso, inicialmente cuando me sentí homosexual no tuve una guía, en mi primera relación no la tuve. Luego, sí.  La suerte que yo tuve es que un poco antes de cumplir los 14 años, yo conocí a un amigo que era mayor, pero ni tan mayor, apenas tres años más, que me presentó un grupo de amigos gay que eran mayores que yo. Lo que pasa es que hay que entender una cosa. Ahora que tienes 30, 40, 50 años, si andas con alguien mayor, no se nota, de 30 con 50, se puede hablar de lo mismo. Pero cuando estábamos en colegio en segundo año de secundaria veías a los de sexto y eran grandes. Iban al colegio con barba y bigote. La diferencia de edad en ese caso es abismal. Se los respetaba porque eran los viejos, ¿pero, qué tenían, tres años más, cuatro años más? Cuando eras adolescente la diferencia de edad si se nota y se marca. Dicho esto, yo tuve la suerte que a los 14 años, un amigo del barrio, que resultó ser también gay, me presentó a un grupo de gente mayor. Ellos habrán tenido 18, 20 años pero los veía viejos. Yo era un muchachito y conocí esta gente, entonces muy mayor y ellos fueron de gran ayuda, fue más beneficio que perjuicio. Primero porque fue una gallada de gente bien, gente buena, gente de valores, no aprovechadores, ni pervertidos, gente muy buena, muy sana que me enseñaron a caminar. Yo salí sin guía y recién ahí aprendo de cómo salir, como comportarme, como seducir a alguien, como levantarme a alguien, de que esperar algo de alguien, de cómo defenderme, de cómo cuidarme, de cómo no dar papaya, de que el sexo debe ser con lubricante, yo al principio no sabía eso y luego de la relación sexual salía dañado, lastimado. Claro que como muchachito me hicieron pasar por las armas, pero no lo veo como que fui carne de cañón, sino que aprendí y gané experiencia. Porque con las primeras personas mayores que me acosté fue con ellos. Y mucho de lo que hoy soy se los debo a ellos. Y los que sobreviven todavía siguen siendo amigos míos. Tuve esa suerte de caer en buenas manos.

¿Tu familia sospechaba, sabía algo? No. Al inicio no,  después obviamente ya. Guayaquil era infinitamente más pequeño que ahora y todo el mundo se conocía, sobre todo en el barrio y ya pues de boca en boca uno se va haciendo famoso. Ahora, en lo referente a la familia, sí, es obvio que tienen que saber. Estás en este círculo de entorno familiar en el que convives diariamente se tiene que saber. Las madres son las primeras en saber y las ultimas en aceptar. En la familia es así. Obviamente te ven a diario, ven tus cosas, ven tu comportamiento, se dan cuenta, aunque digan que no, se dan cuenta, lo que pasa es que son los últimas en aceptarlo, porque dejémonos de vainas, ninguna familia quiere tener un maricón en su núcleo. Ninguna. Por más progresista que sea. Nadie quiere un homosexual en la familia”

¿Tu familia cuando se enteró que hizo? Nada. En ese sentido sí tuve suerte. No me pegaron, ni me botaron de la casa, ni me marginaron, ni me desheredaron. Como todos éramos del mismo barrio, mis hermanos que son bastantes, se enteraron y me interrogaron, me acorralaron a preguntas, me la soltaron de una ¿eres maricón o no? Y yo acerté en contestar No sé. Yo tenía 16 años. Ya no me molestaron más. Les contesté que es lo que querían, ¿y que más podían hacer? Claro. Luego viene la búsqueda de la “solución” por parte de ellos.  Así, sufrí lo que sufre un montón de gente gay, la desesperación de los padres, porque hay un estigma que la homosexualidad se pega, que se aprende. La homosexualidad no se aprende, ni se pega, ni nada por el estilo. Entonces obviamente, buscan el “arreglo”. A mí me mandaron a siquiatras, a sicólogos, dizque para curarme entre comillas. Pero como dice la canción árbol que nace torcido. En este aspecto también hay que considerar que familia tienes. La mía era una familia tradicional, muy conservadora, reservada, teníamos desde  mis abuelos, luego mis padres, una buena posición social, todo el mundo los conocía, teníamos un negocio reconocido en la ciudad, los hermanos de mi padre, también del mismo modo, fueron prósperos y pusieron su parte en la sociedad guayaquileña, entonces hay como una presión extra”.

¿En ese deseo de “componerte” supongo han de haber buscado una explicación médica, por ejemplo, un examen hormonal para que ver qué sucede? No. Ese tipo de valoración médica no me hicieron ni me hice. Es que esto no se ha comprobado científicamente, por más estudios que se han hecho. Nadie de forma científica ha podido definir en concreto, si esto es hormonal, si viene en los genes, o tiene origen biológico. No pasa por ahí el asunto. Lo que sí está comprobado ya es que la homosexualidad no es una enfermedad como se creyó por mucho tiempo. Tan es así que recién en el año 2000 la Organización Mundial de la Salud (OMS) quita al homosexualismo de la lista de enfermedades. Es decir literalmente desde hace 19 años, recién somos sanos, jajajajaj. No pasa por la causa médico el deseo de “componerte” o de “curarte o sanarte”. Hay otros parámetros en que la gente cree erróneamente eso de que hay cura.

¿Qué otros parámetros? Lo que dije anteriormente, de ir a un siquiatra o a un sicólogo o de querer meterte a una clínica de rehabilitación como a los drogadictos o alcohólicos. Lo más común para la familia tradicional es apelar a la religión como que si esto fuera de exorcizar. Así, que “dizque para limpiar el pasado”, le confesé a un cura en confesión, ojo en confesión y que hizo este cura, divulgarlo a su orden católica y me botaron del colegio. Cuando me llegó la carta de expulsión. Fui y le dije. Dónde está su cristianismo. Acaso no dice Jesús que cuando un pastor pierde una oveja de su rebaño, deja las 99 por ir a salvar la descarriada y a usted a la “descarriada” la bota. El no supo que decir.

¿Cuál es la sicología de un hombre que se sabe gay? En mi caso y en los que he visto, muy allegados a mí, de amigos homosexuales, hay un proceso de identificación. Acuérdate que la sociedad cualquiera que esta sea es enteramente heterosexual. Y digamos que no hay un manual, ni siquiera algo predestinado de como tienen que comportarse o como tienen que comportarse los demás. No hay una guía, no hay absolutamente nada. En los heterosexuales es más fácil porque simplemente se copian los unos a los otros, pero en la homosexualidad, no. Si saliste del closet y te identificas como gay, a ti primero, y luego al público, es un proceso dificultoso, porque sabes que están muchos tabúes, muchos prejuicios, muchos condicionantes. La religión por un lado que te ataca, que por el mero hecho de ser homosexual estas condenado al fuego eterno, luego el entorno social, la “vergüenza” que significa tener un familiar, un compañero, un vecino, un amigo, maricón. Te ven como lo peor. Entonces es difícil.

¿Los maricones sufren? Bastante, bastantísimo. Es un suplicio. Hay mucha marginación. Para hablar de marginación, de discriminación, de sufrimiento hay que sentirlo. Es horrible. Porque no estás haciendo nada malo. Es muy duro. Empezando por el mismo proceso de identificación ya es un sufrimiento por todas las ideas de culpa que te meten en la cabeza. Luego ante la sociedad es más duro aún por el rechazo. Ahora quizá ya no hay tanto, pero en nuestra época de los 70, era fregado. A mí  me botaron de las casas de los amigos, cuando empezaron a enterarse que era gay; no me dejaban entrar a las casas amigas a las que antes entraba, muchos padres prohibían la amistad de sus hijos conmigo, los hinchoneaban (fustigaban) a que me barajen. Es triste porque tienes un amigo y se ve truncada tu amistad. Ese rechazo, es un sentimiento feo, da impotencia porque esa es una  injusticia y sientes que estas en estado de indefensión, Discriminarte, ¿por qué? A mí no me invitaban a fiestas, a las reuniones de mi curso jamás me invitaron, a las graduaciones no me invitaron a ninguna, a matrimonio de mis amigos, contados con los dedos de la mano, yo no soy compadre de nadie, quien quiere tener como padrino del hijo a un maricón, si lo pones eso ante las cuestiones sociales, obvio que se sufre, porque te discriminan por el simple hecho de quien eres, hay gente que te considera que eres infrahumano. Además cuando te descubres por lo general eres un adolescente, muy joven, recién sales a la vida y ya te marginan. Porque en realidad no estás haciendo nada malo y todo lo que te discriminan y te juzgan, lo hacen con base en lo que creen saber o se imaginan, lo cual es mentira, porque no es que vas a estar en una fiesta cogiéndole las partes a las personas. El comportamiento social, humano es normal, porque tenemos nuestros principios, nuestros valores. Antes a los homosexuales que pasamos de los 50, se nos golpeaba en la calle, en carnaval al maricón se le echaba anilina, huevos, meado, mierda; en Navidad y Año Nuevo, te tiraban camaretas, y así por el estilo. Por el simple hecho que el maricón pasaba por un lugar, se los golpeaba, cualquier oportunidad era buena para “castigar” al maricón. Me pasó. Había unos amigos que tenían  una Yamaha 50, y rompían las ramas de los árboles y me pasaban golpeando, azotándome. A los 13 años tuve que andar armado, para que no me jodan. Yo también me defendí. Tienes dos opciones o te dejas ver las costuras o te defiendes. Es una de dos. Yo me defendía

¿Alguien de los que te ultrajó, de los que te discriminó, es tu amigo? Sí, pero antes me he vengado, por decirlo algo, y me he vengado de la manera más dulce, para mí, y para que veas que el mundo da vueltas, dos de las personas que me hacían la vida de cuadritos, que me hacían lo que ahora llaman bullying y que era un bullying extremo, se terminaron acostando conmigo ahora de viejos. Fue un dulce momento. Se dio porque ellos fueron disminuyendo en el bullying y yo fui aumentando la nota de ponerlos horizontal. Me las cobre así, pero fue más por joderlos.

¿Hay una diferencia entre la mentalidad de hombre y la del  maricón? Sí, sí se piensa y se siente diferente. En mi caso, no estoy hablando en general, en mi caso, de lo que yo siento, si hay diferencia. Pienso yo, es más, estoy convencido de que los gay vemos con mayor sensibilidad el mundo y las personas. Un ejemplo de esas manifestaciones está en ciertos oficios y ciertos actos, por ejemplo a nosotros nos llama mucho la atención, la decoración, la arquitectura, las artes, la cocina, como que somos más sensibles en ese aspecto sin llegar a la feminidad. No estoy hablando de los travestis, ni nada. Yo no me considero mujer, por más pasivo que pueda ser o por más tiempo que pase boca abajo en la cama. En cuanto a mi comportamiento social, mi preferencia sexual es en una cama. Punto. Pero si puedo decir que veo las cosas diferentes. Yo compro flores para ponerlas en mi casa, en la sala, en la mesa, busco telas, coso, cocino, hago cosas que generalmente están encasilladas a que las hagan las mujeres, son cosas de mujeres, sin embargo uno las hace, yo las hago. Tú no compras flores, un hombre en general, no compra flores a no ser que se las des a una mujer para conquistarla. Si me explico.

¿Te has vestido de mujer? Una vez. No creo que no haya una sola persona gay que no se haya vestido como mujer alguna vez en su vida. Es como la consagración. Una vez lo hice, solo una vez,  parecía mi abuelita. Salí disparado, quede feísimo, pero feisísimo. Déjame no más con la ropa de hombre, jajajajaj..

¿Cómo es el gay cuando se enamora? Como cualquier otro, pero más apasionado, lo digo por experiencia propia y por mis amigos gays que se han enamorado. Hay una pasión ahí inherente, creo que en la sexualidad, porque he visto dramas terribles: de cortarse las venas, de quererse matar y matarse, de celos extremos. Pero en líneas generales, el amor es más o menos lo mismo, lo que cambia es la persona, pero esa sensibilidad de la que hablaba antes, tiene que ver mucho en un amor entre dos seres del mismo sexo.

¿Se habla de que el maricón es promiscuo. Realmente lo es? Si, Desgraciadamente debo decir que sí, y no con gusto ni a mucha honra. Lo contrario, pero los maricones no nos quedamos quietos, que barbaridad para hacer relajo. Y esa es una cosa que no conviene. Yo hice activismo alguna vez y me di cuenta que uno de los estigmas que tenemos y que deberíamos sacarnos de encima, como colectivo GLBTI (Gays, Lesbianas, Bisexuales, Transgénero, Transexuales, Travestis e. Intersex.), es precisamente de sacarnos esa etiqueta de promiscuos y sí realmente somos promiscuos, pero si lo vas a hacer por lo menos ser más tapiñado, para que la gente no se lleve tan mala impresión o no confirme esa mala impresión que tiene de nosotros. Los maricones somos terribles. Nos metes a cuatro maricones y de una estamos desnudos después de una ducha. Somos súper promiscuos.

¿A qué se debe? No tengo la más mínima idea de a que se deba.

Pero esa promiscuidad les pasó una factura muy alta, que es el Sida (Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida) “El sida es llamada una enfermedad gay. Los maricones somos terribles. Yo sí puedo decir, no con mucho gusto, que la propagación del sida se debió a la cuasi decadencia de los años 70 en que nos sumergimos la gente gay. Yo fui a discotecas en Estados Unidos en el año 79 y eso era un tiradero del carajo. Había los famosos back rooms al fondo de la discoteca, en donde encontrabas 50, 60 personas con los pantalones abajo haciendo relajo, imagínate uno contaminado ahí. Los maricones, nos encargamos de regar y propagar el sida por la promiscuidad. Y dicho esto, el colectivo homosexual paró con la muerte de Rod Hudson, que fue lo que desató la ola de grillos. Pero lamentablemente hoy por hoy, el índice de mortalidad por sida es mayor en el núcleo heterosexual que en el gay,

¿Cómo es vivir con alguien del mismo sexo? Todas las convivencias son jodidas, todas. Yo no he convivido con una mujer, entonces no tengo una base para comparar y tener un parámetro del otro lado, pero yo conviví 25 años con mi pareja, y si mi marido no se hubiera muerto, seguiríamos juntos, pero como toda convivencia es jodida. Pero con las parejas heterosexuales que he tenido o visto y que se conversa, se tienen los mismos problemas, que si alguien desordena una cosa, que si tienes tu genio, que si sales de casa solo. Recuerda que es una persona que tiene otra costumbre y somos dos personas criadas diferentes, por lo que la convivencia per sé es jodida.

¿Pero tú tuviste mujer e hijo? Si pero no conviví con ella. Yo no estuve casado.  Solo fue mi amiga primero, mi enamorada después y luego la madre de mi hijo y siempre vivimos separados.

¿Cómo así, papá? A ver.  En mi familia hay un montón de varones. Es una familia bastante tradicional que nos inculcó aquello de la familia y la procreación, entonces yo veía, llegar los hijos de la familia (mis sobrinos, mis primos), veía procrear y entonces era, no como un mandato, pero sí, algo que tenía que ser. Y pese a mi inclinación sexual, yo nunca lo vi como un impedimento. Además que a mí en especial, yo no tengo ningún inconveniente con tener sexo con una mujer. Hasta ahí llego. En tener sexo con una mujer, no en hacer el amor con ella. Entonces como particularmente no tenía ningún inconveniente en acostarme con una mujer, y tenía una amiga muy liberal, muy abierta, le hice la propuesta de tener un hijo y ella a sabiendas que yo soy gay, aceptó y lo tuvimos. Ya a partir de ahí he sufrido una de las cosas, más terribles de mi vida. He sufrido mucho por eso, al punto de sentir que tener este chico, fue el error más grande de mi vida y que sí ahora, debo señalar que si cometí un error, ese fue, tener ese muchacho.

¿Cómo puede hablar un padre así de un hijo? Un hijo no es un error. En este caso puntual, sí.  No sé si por suerte o desgracia nació varón, y a partir de que sea varón, sufrí un  calvario, por ser gay. Porque ahí me di cuenta que la mariconada es maravillosa de puertas para afuera. Todo el mundo es progresista, todo el mundo habla “maravillas” de la mariconada, pero le toca alguien maricón dentro de su casa y las cosas cambian que fue mi caso. Esta mujer comunistoide, progresista, liberal, open mind (mente abierta) que no tenía problema con la marihuana, ni con la sexualidad, con la que no había problema con nada, lo fue hasta que el niño nació varón. Y ahí vino lo que ha pasado siempre, que se cree que la mariconada se aprende y se pega y  la mariconada no se aprende ni se pega. Mi hijo no es gay. Pero me prohibieron y me prohíben verlo. Nunca lo tuve solo, nunca lo pude llevar a mi casa, hasta que ya fue bastante grande. Nunca pude relacionarme con él. Toda mi relación fue filtrada por su madre y la abuela. Nunca compartí nada de él ni con él. Un padre ama a un hijo, pero él estuvo lejano y prohibido. Nunca me pidió un consejo, nunca contó conmigo para nada y todo porque yo soy gay. Además ella le dijo que yo la había engañado, lo cual no es verdad, porque lo procreamos a sabiendas que yo era gay. Como el niño nació varón, se jodió la Francia. Hoy él tiene 32 años y hace cuatro no lo veo. Por eso digo, sufrí tanto que estoy convencido de que ese fue un error.

Difícil situación, poniéndose en la otra orilla. ¿Te gustaría que tu hijo fuera maricón?  Yo digo que no me importaría. Lo quisiera igual. Es mi hijo. Pero, si quieres saber la verdad. No. No me gustaría, porque en este medio, ahora menos que antes, pero, si es duro. Es muy feo sentir ese rechazo. Aparte que por ser homosexual te ponen la chapa de pedófilo, de degenerado, de anormal, de aberrante, de sórdido y mil etiquetas más y te hacen pagar tus “culpas”. Y no es así, no eres nada de los estigmas que te chantan. Puede haber un maricón que si lo sea, como puede haber un hombre heterosexual que también lo sea. Pero en líneas generales, el gran número de personas del sexo que fueren, de la inclinación que fueren, no son aberrantes, son buenos. Ese es otro de los estigmas que cuando hice activismo propuse, que nos saquémonos los estigmas primero. Pero no sirvió.

Se dice que el maricón es acosador, ¿lo es? Ese es otro estigma. No. No todo maricón es acosador, como no todo heterosexual es acosador. De que los hay, los hay, pero como en todo, hay de todo y eso es una minoría. El gran conglomerado no lo es. Ahora más que acoso, debe llamarse, conquista, lo que llamamos nosotros el sugar dady, eso sí hay. A mí en lo particular siempre me ha gustado la gente joven, siempre, como tengo amigos que le gustan la gente, no mayor, súper mayor. Tengo un amigo que va enterrando dos parejas. Y en ambos casos hay la conquista.  Quizá lo que más se da o lo que más se ve, es el mayor seduciendo al menor. Pero eso se da también en lo heterosexual ¿o acaso, el marido no es mayor que la mujer? Es más o menos lo mismo. Pero en el maricón es acoso. No hay tal. No siempre.

Pero en los gay se piensa diferente, se tiene la idea de que tiene que comprar o ser comprado. En la prostitución sí. Pero en la relación normal, no. ¿Por qué siempre se piensa que el gay para conquistar debe comprar? ¿Dónde queda la capacidad de uno de conquistar? Es como en la relación heterosexual, ¿debemos pensar entonces que la persona que conquista a otra del sexo opuesto debe comprar? No. No es así. Hay formas de seducir, cada quien tiene su forma. Si vamos a eso, en los heterosexuales lo hombres que seducen a las mujeres con joyas o con regalos, ¿las están comprando? Es la misma vuelta, es lo mismo, sino como el homosexual está estigmatizado y satanizado, se ve todo más turbio. Pero es exactamente lo mismo. Sí hay prostitutos, hombres que se venden ¿Y cuantas mujeres han vendido el culo a gente rica? Gente que sabemos. Amigos o amigas nuestros que están casados por conveniencia, que han vendido el pipi o la vagina. Hay gente que vende el pipi y otros que venden el culo. Pero hay más gente que se entrega, por gusto, por atracción, por amor. No todo es pagar y ya. Que pobre concepto. Hay sentimientos como en toda relación heterosexual.

¿Cómo era tu relación en el plano heterosexual, que tal era tu relación con las mujeres, con las  amigas? De joven pésima. Las amigas del barrio me odiaban, sin yo haberles dado ningún motivo, porque jamás les hice nada. Eran ellas las que no me permitían entrar a las fiestas y si lograba entrar me botaban. Me creían mala influencia para sus enamorados, sus hermanos, que se yo. Para mí que me veían como su competencia. Su pica era porque ellas por su pudor, por sus principios, no se aflojaban y yo sí y me acosté con muchos de sus enamorados. Hoy tengo grandes amigas”.

Así como dicen que no hay amistad entre un hombre y una mujer, lo cual para mi es falso, ¿Hay amistad hombre – maricón? Claro. Yo creo que la amistad no tiene nada que ver con el sexo. A estas alturas tengo excelentes amigos hombres como excelentes amigas mujeres. La amistad no tiene que ver con el sexo. Tengo buenos amigos hombres ¿o tú no eres mi amigo? ¿Entonces?

¿Cómo es un maricón? “Divertidísimo. La vida gay, como dice su palabra es bien divertida, da muchas emociones, pero tiene como todas las vidas su parte oscura y su parte oscura, en este medio, hablo de Guayaquil, (aunque ahora menos que antes), es que eres propenso a discriminarte. De ahí, el gay pese a que sufre, es feliz si se acepta como es y se hace respetar. Las fiestas gay, los bares gay, son divertidísimos. De entrada, bailamos bien, somos ocurridos y tenemos sensibilidad. En nuestras fiestas tienes la mejor música. Quieres escuchar la mejor música para bailar, métete a un bar gay. Además hay cada maricón con cada tema, con cada locura. Y al contrario de lo que se cree, la gente gay se respeta mucho. No es que te meten la mano, no es que te manosean, no. Hay mucho respeto. No es lo que la gente piensa”.

¿Y sobre el tema del matrimonio igualitario? Hablas de ese tema y a mí me toca, a mí me llega. Tú conoces mi situación. Sabes todo lo que pasé, por falta de ese derecho. En mi experiencia personal, tras la muerte de mi pareja,  yo no hubiera pasado todo lo que pasé, si hubiera estado protegido con las garantías que da el matrimonio. Al quedarme viudo, la familia de él, se vino encima con todo para quitarme todo lo que construimos juntos. ¿Y el miedo que viví por más de dos años?  Y no hablo solo del dinero que tuve que gastar en el proceso legal, sino en el desgaste emocional y en el miedo que viví durante de dos años de perderlo todo y quedarme en la calle, cuando al irse él, todo lo que quedaba era mío, porque los dos aportamos, los dos lo hicimos juntos. Visto así, en vida, era todo de los dos y resulta que de muerto nada era mío. No es justo. Además pónganse la mano en el pecho, ¿Qué hace el matrimonio igualitario para desestabilizar la sociedad? ¿En que afecta a las demás personas? ¿En que afecta? En nada. En otro aspecto de ese tema, se desató toda una  tormenta de comentarios adversos, ahí me di cuenta que tocas el statu quo y hay una hecatombe. Ahí, el más perverso se vuelve santo. Los hombres tienen toda la potestad de ser infieles, las mujeres también, ellos pueden ser promiscuos, pueden hacer cosas malas, que esto y aquello, pueden desbaratar la primera institución del estado y de la sociedad que es la familia, de malcriar a sus hijos, de botar a la sociedad gente mentalmente atrofiada y eso está bien, pero los maricones no podemos casarnos. Eso choca

¿El miedo es la adopción? Volvemos a lo que he dicho antes. La mariconada no se aprende. Entiendan de que porque un niño, está en un medio que se pueda considerar adverso, porque hay dos padres o dos madres, no necesariamente por eso, no se le va a inculcar valores al chico. Denos el chance, no somos perversos, no somos dañadores, no somos corruptores, no somos degenerados, no vamos a desgraciar a un niño que para el caso es nuestro hijo. Somos seres humanos como todo el mundo y tenemos las mismas expectativas, queremos de la misma forma, lo que cambia es la persona, el sentimiento es exactamente lo mismo. Yo tengo un hijo, y ni remotamente se me pasa por la cabeza criarlo mal y causarle daño. Por favor.

¿Cuál es el perjuicio si se puede nominar así de ser gay? El de no tener derechos. Hasta no hace mucho, en Ecuador el homosexualismo era penado. En los países comunistas es prohibido y en Arabia, aún te matan. Aquí no respetan nuestros derechos. Y te doy hechos. Tengo 15 amigos asesinados brutalmente asesinados, varios de ellos, figuras públicas, cuya noticia salió en los medios de comunicación  y más alá de la indignación momentánea, no pasó nada, ¿dónde están los asesinos? Se nos mata y nadie reclama. Los asesinos sueltos, siguen ahí impunes. Matan una mujer y es femicidio  y todos con justísima razón protestan y exigen sanciones. Y me parece correcto. Así debe de ser. Pero matan un gay y no pasa nada. ¿Es justo eso? No hay derecho.

Por tu confesión de entrada, que me desbarató el esquema de mi entrevista, la que era mi primera pregunta, quedo para el último. ¿El maricón nace o se hace? Nace.  El homosexual nace de la misma manera que se nace el heterosexual. Uno ya nace con esa inclinación Aquí, se desprende la pregunta ¿qué es normal?  ¿Lo que dice la Biblia en torno a ser hombre o mujer?, ¿que determina que salgan homosexuales y heterosexuales de ambos sexos? No hay una investigación o una regla real que lo diga. Yo te podría decir, un hombre que nace hombre y prefiere las mujeres, no se hace gay, va a ser hombre siempre, no va a cambiar su preferencia sexual, igual en el caso de las mujeres. La homosexualidad como la heterosexualidad siempre ha existido. Nació con la vida. Los estudios hablan por ejemplo de la adelfopoiesis que era una ceremonia practicada por varias iglesias cristianas durante la Edad Media e inicios de la Época Moderna en Europa para unir a dos personas del mismo sexo. En civilizaciones griegas y romanas ya hay homosexualismo, en la piratería que data de 1714 había piratas que tenían sus parejas en los barcos y así siempre ha habido homosexualismo y homosexuales. ¿qué, se hicieron todos?. Esa pregunta sale del deseo humano de buscarle explicación a todo y no siempre la hay. Debemos estar aquí por alguna razón, en todo caso, aquí estamos. ¿Qué más se puede decir?

Y ya no se dijo nada más, la entrevista culmina con una ocurrida frase que el inventó y que siempre será motivo de risa. El maricón es lo que es, porque así lo quiso, pues “cada quien tiene derecho de hacer de su huevo un clavel y de su culo un florero

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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