UN CROONER GUAYACO

Con extraordinaria herencia musical, heredada de su padre que le legó una vasta formación cultural e influenciado con el rock de las mejores bandas del mundo, Carlos Eduardo Wong, más conocido como Lalo Wong, se hizo un camino en la música, labrado en más de tres décadas que lo ha convertido en uno de los músicos más destacados del país y en un referente artístico del género del rock and roll.

Carlos Eduardo Wong  Jedernann., guayaquileño, nacido el 12 de agosto de 1968, empezó su carrera musical en 1983 a los 15 años de edad, siendo estudiante de cuarto año de colegio, tocando el  bajo, instrumento que le llamó la atención por la profundidad al ser un elemento de precisión y acompañamiento. “Todo tiene un principio y la mayor influencia musical que tuve fue mi papá, Carlos Wong Silva,  un coleccionista de discos, que tiene más de 300.000 entre vinilo, pizarra, cedés y ejemplares de todo tipo, siendo uno de los mayores melómanos de  Latinoamérica. Él me puso un disco de los Beatles (The Beatles at the Hollywood Bowl), cuando yo tenía nueve años y  esa música me impactó. Desde ahí me gustó este género, luego escuché los Rolling Stones que me gustó más y me hice rockero. Así empecé a comprar discos en el exterior porque aquí no había lo que buscaba, que era: Kiss, Jimmy Hendrix, Iron Maiden, Van Halen, Doobie Brothers. Otra influencia fueron a las amistades de colegio con quienes intercambiábamos música y de cierta manera la radio, aunque era poco lo que se podía escuchar allí de rock en aquellos tiempos”, recuerda Lalo, un sureño, casado dos veces, con un hijo de 27 años (Carlos), que estudió la primaria en el colegio Americano y que en la secundaria estuvo en el Liceo Naval hasta tercer curso, en que se cambió al Indoamérica, en el que se graduó y  tuvo su primer trabajo como profesor de inglés.

Pero lo suyo era la música y así se visualizó desde que era adolescente. Por eso compartiendo el tiempo con sus obligaciones colegiales, empezó a aprender a tocar bajo en forma autodidacta durante dos años. “Nunca estudié música, siempre fui autodidacta, me gustaba ver como tocaban los bajistas de las diversas bandas, aunque antes no había mucha información como hay hoy en que hay tutoriales, clases por internet, presenciales y demás. A mí me gustaba observar a los músicos en vivo y lo que si pude notar es que tenía buen oído musical, porque me fijaba mucho en escuchar los detalles. Luego empecé a observar a los bajistas locales y ahí me di cuenta que algunos interpretaban bien y otros no, las canciones de las bandas de rock clásico, lo cual me servía para perfeccionarme y afianzar mi estilo. Aquí en esos tiempos, no tocaban mucho heavy metal, que era mi gran influencia. Después fui aprendiendo otros géneros, tocando música argentina, trova cubana, rock clásico, lo cual me sirvió para tener base como para pertenecer a una banda”

Inicio musical

Ya con la seguridad de saberse capaz de tocar en vivo e integrar algún grupo, estando próximo a graduarse de bachiller, en 1985 a los 17 años, integró su primera banda sin nombre que interpretaba el género de rock heavy metal, junto a César Aragundi en la guitarra, Ángelo Baquerizo de vocalista, su hermano Wili en la batería y él en el bajo. “Con ellos tuve el primer concierto de mi vida. Nunca lo olvido, fue en el entonces  colegio Espíritu Santo, en que hoy es el centro comercial Plaza Triángulo en el que interpretamos temas de Ronnie James Dio, Black Sabbath, Judas Priest que combinamos con Rolling Stone. Nos fue muy bien. Ahí me conocieron algunos músicos que me quisieron llevar a sus bandas, pero yo preferí quedarme en mi grupo que solo duró dos meses y tocamos apenas dos veces”.

Al quedarse sin grupo musical, ese mismo año, tuvo su primera banda formal, el grupo Taller, que tocaba temas inéditos. “La banda estaba compuesta por el compositor y cantante, Miguel Valdiviezo, mi hermano Wili en la batería, Xavier Von Buchwald en la guitarra y yo en el bajo. Todos componíamos y arreglábamos los temas. Era un estilo de rock and roll, underground (término de origen inglés con el que se designa a los movimientos contraculturales que se consideran alternativos, paralelos, contrarios, o ajenos a la cultura oficial). En ese entonces grabábamos en el estudio Ecuasong de Efrén Avilés. Llegamos a sacar cuatro discos. Yo financiaba todo eso”, recuerda Wong.

Luego de la experiencia en Taller, Lalo Wong, ingresó a la universidad para estudiar Publicidad y Mercadotecnia en la universidad Laica Vicente Rocafuerte de Guayaquil, en la que cursó solo primer año. “Había mucha farándula, mucha bohemia en los patios, por lo que decidí que mejor era inclinarme por la música que era lo que realmente me llenaba y para lo cual sentía que había nacido”.

Así con la mira puesta en la música, consiguió su primer trabajo musical, como bajista de estudio en Fediscos en el que ganaba 1.500 sucres por línea, grabando bajo para diversos músicos. “Eso fue para mí un  período de transición en el que tocaba música de todos los géneros como trova, rock argentino de Suigéreis, y lo hacía con diversos cantantes que eran referentes en esa época como Mike Albornoz, Reinaldo Egas (+), Patricio López, María José, Ricardo Mandini, Pamela Cortez. Es en ese momento en que decidí que es lo que quería ser y mi sueño era ser músico. Así decidí conocer a gente mayor que yo, con mayores conocimientos musicales de quienes aprender, para adentrarme más en la parte musical. Esa fue la mejor discusión que tomé”.

Ese transitar con la gente mayor le permitió incursionar en géneros más populares y conocer grupos latinos de renombre como Los Iracundos y Los Ángeles Negros. “Para ello literalmente empecé a aprender cientos de canciones, para ser tomado en cuenta por bandas de gente mayor. Así  llegué a una de músicos experimentados muy reconocidos en el país, el grupo En Zerio en el que el baterista era Eduardo Salvador, los guitarristas, César Aragundi,y Miguel Hernández (+) que luego fue remplazado por Tito Henzel y cantaba Elio De la Torre. Me aceptaron como su bajista porque me sabía las canciones latinas, además de Beatles y rock de los 50.

Con ese grupo duré algunos años, hasta que la banda tomó otro nombre y se llamó Los Abuelos en la que el cantante era Francisco Andrade, “Carioca”, los otros integrantes éramos los mismos. Como banda, evolucionamos y ya incluimos pianistas que eran David Medrano o Juan Carlos López según estuvieran disponibles. Hacíamos ritmos de música disco, soul y los hits de los 70. Así comencé a tocar en importantes escenarios como el Yacht Club de Salinas, el Tenis Club de Guayaquil. También formé en el Clan del 4 con figuras de gran renombre y mucha calidad artística como Pepe Morey, Ítalo Torres y Gisell Villagómez, con los que me tuve que aprender el repertorio de la música de los 50 y 60. En la mima onda, también estuve en Pyrámide con Tito Haenzel en la guitarra, Mirella Minervini y Pepe Tanuz como cantantes, Leslie Jaggger en los teclados, y Stephano Farah en la batería con quienes hacíamos música en español de los 70, como Los Mitos, Los Payos, Mocedades, Iracundos, Corvets. Ese transitar con músicos mayores que yo, de gran trayectoria, experiencia y  reconocida calidad, siendo de los mejores del país,  fue una gran escuela porque aprendí muchísimo del mundo de la música y sus entretelones. Además para mí fue un gran reto, porque siendo rockero clásico, con influencias en heavy metal y amante de grupos de country rock como América, Eagles, Neil Sedaka, tuve que incursionar en otros ritmos que no eran de mi preferencia”.

No sería la única experiencia de Wong en otros géneros, y así con esa variedad musical y valga la redundancia, estando en perfil bajo como el bajo, llegó a tocar con maestros como Héctor Napolitano, Gustavo Pacheco y Mario Maldonado, con su grupo la Tromba con quien aprendió música afroamericano y folklórica esmeraldeña. Además en esa época, inicios de los 90 junto al guitarrista César Aragundi eran miembros de la planta del bar Gulligans por la que rotaron muchos cantantes a quienes brindaban acompañamiento.

Migrar y volver

Pero la vida que da sus giros, hizo que a finales de los 90, tras el feriado bancario que consumió los ahorros de miles ecuatorianos, llegue una etapa de recisión por lo que el músico que empezaba a consolidarse y tocar con los grandes del país, debiera emigrar. “Así junto al cantautor y guitarrista Guillermo Mosquera, músico de trova, emigramos a Estados Unidos al estado de  Nuevo México en la que seguimos haciendo música y abriéndonos camino en un medio altamente competitivo.

Luego de estar seis meses regresé con otra manera de pensar y tomé la decisión de perfilarme como cantante y guitarrista y formar mi propia banda. Así con mi hermano Wili que es baterista y mi compañero de colegio y amigo, de siempre Héctor Suarez, a quien me tome la paciencia y el tiempo de enseñarle en bajo decenas de canciones, creamos la banda Willi Wong and The Brothers, que persiste hasta hoy”. Con esa banda se mantuvieron algunos años interpretando covers (temas ) de grupos de rock reconocidos a nivel mundial, dando centenas de conciertos en teatros, bares, fiestas privadas y saliendo en programas de televisión, hasta que decidieron crear música propia. Así grabaron tres CD de música inédita que hoy se la encuentra en youtube.

Paralelo a ello, Lalo tocaba en calidad de invitado con otras bandas locales o eventualmente por temporadas especiales formaba otras con músicos amigos de la localidad. Así estuvo en  Boddega de Gustavo Pacheco y los hermanos Homero y Miguel Gallardo, Batukka, de los hermanos Bilo y Andrés Albán, Pyrámide de Tito Haenzel, Santa Rosa y la Pesca del Día (Srylpdd) de Rochi Vernaza e Iván Ampuero, Flying Tree Band con Tito Haenzel y Stéfano Farah, Wong & The Bross con su hermano Lalo, dúos con su sobrina Megan Wong, hija de su hermano Willi, y con Thomas Hernández y tocadas varias con otros músicos como Silvia Flores, Daniela Barona, Gianina Ortega (Giani Giani), Chris Podestá, José Antonio Granda, Joshua Ambuludi, Felipe Quiroz, Pete Castillo, Santiago Naranjo, Rafael Peralta, entre otros..

Habiendo pasado metas, como la de formar la banda con mi hermano, hacer música propia y grabar discos, decidí caminar otros pasos y tomé una decisión atrevida, porque en esta vida hay que tomar decisiones,  y yo lo hice, al decidir ser solista. Fue una apuesta que la termine ganando, con mucho esfuerzo. Yo no soy una persona muy carismática pero confiaba en mí y en mis actitudes. Así que hoy soy solista, aunque alterno esto con la banda que formamos ya hace diez años y con la cual nos mantenemos”.

Hoy la crítica musical, le ha dado la denominación de crooner (trovador) que se aplica a los cantantes  masculinos que interpretan cierto tipo de canción popular clásica, un género que en los Estados Unidos se conoce como “traditional pop” o “pop standards”. “Quizá se deba al  tipo de influencia que estoy sosteniendo ahora, cantando temas de Frank Sinatra, Louis Amstrong, Neil Sedaka, Neil Diamond  y ese tipo de música a la que voy mezclando con mis influencias del rock clásico, el disco y el soft music”.

Satisfacciones musicales

Lalo Wong, hoy es un músico reconocido y afamado en el país que ha recibido premios y ha tocado en el exterior varias veces, habiendo tocado en dos ocasiones como solista en Nueva York, una en Miami y en cuatro en Jupiter, en el Condado de Palm Beach, Florida. Además de acompañar al grupo Boddega en una gira por Norte América y como segunda guitarra en otras bandas de amigos músicos estadounidenses o artistas ecuatorianos residentes allá como César Aragundi y Juan Carlos Alza, con quien tocó en Stamford (Connecticut). “Tocar en el exterior es una linda experiencia, de la que aprendes la cultura y el comportamiento musical de otro público distinto al latino que conocimos aquí.. Para mi es inolvidable haber viajado con Boddega, que es una banda icónica en el país que tiene en vigencia más de treinta años”.

Cuando se le pregunta por sus metas próximas, contesta que está en un proceso de transición en la que no sabe que le deparará el futuro, por lo que prefiere vivir en el presente en el que le está yendo bien y que espera se mantenga. Por ahora es feliz haciendo lo que le gusta y siendo pagado por ello.

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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2 comments

  1. Mario Rafael Maldonado

    Excelente músico y buen amigo Lalo, tocamos juntos algunas veces en La Tromba y con Willy , eran la pared Wong, un equipo poderoso.

  2. Aurelio Paredes

    Así es Mario. Lalo y Willi, excelentes músicos y buenas personas. La Tromba tuvo dos buenos exponentes. Un abrazo.

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