LA FUNDACIÓN DE GUAYAQUIL

La historia de Guayaquil y su fundación tiene distintos bemoles marcados por nombres, fechas, lugares, protagonistas, circunstancias y demás aspectos que no logran que los historiadores se pongan de acuerdo en lo referente a contar su proceso y desarrollo histórico que es tan extenso como el rio que lo baña y abraza o la población que la puebla y la ama.  En la historia como en la vida, lo que marca, lo que registra, lo que reseña, lo que vale a la final, es lo oficial. Y oficialmente Guayaquil tiene una fecha de fundación aprobada con la disposición del cabildo guayaquileño que cita como fecha oficial adoptada  al 25 de julio de 1535, considerando como fundador definitivo al español Francisco de Orellana.

Pero antes de eso, hay una historia previa que merece ser contada y que dice su fundación fue un proceso de conquista española que duró 13 años, entre 1534 y 1547, y que se afianzó definitivamente después de varios conflictos con los pobladores nativos de culturas precolombinas que se resistían a ser colonizados, diversos traslados de lugares y cambios de nombres de acuerdo a donde se establecía la urbe que siempre conservó el nombre de su santo patrono (Santiago). Por ello, durante mucho tiempo se festejó erróneamente las fiestas patronales al apóstol Santiago Mayor (patrono de España y Guayaquil como la fecha de fundación.

En este acontecer de fechas y sucesos, hay un invitado no deseado, que fue fiel protagonista de la historia guayaquileña en el tiempo de la Colonia española: los incendios que en varias veces asolaron la ciudad que también sufrió de pestes y ataques piratas. Este fuego que consume, consumió también muchos documentos oficiales históricos desaparecieron, se perdieron o fueron quemados. Así, ante la ausencia de testimonios escritos que aportaran con la fecha exacta de la fundación y por solicitud de Carlos Matamoros Jara, director de la Biblioteca Municipal,  en 1929 el Concejo Municipal de la ciudad encargó a varios historiadores una investigación prolija para definir la fecha de festejos de la fundación. La investigación estuvo a cargo de Modesto Chávez Franco, José Antonio Campos, Eleodoro Avilés, José Gabriel Pino Roca y Pedro José Huerta. Esta comisión determinó que, tras la consulta a fuentes y documentos, no se puede determinar una fecha verdadera. Sin embargo, sugerían al ayuntamiento de la ciudad que siguiera utilizando la fecha patronal de la ciudad; y, además, sugerían que al no poder contar con un año preciso, se mantuviera el del asentamiento definitivo. Por lo que el Cabildo, avalado por varios documentos, decidió fijar una que fue la que tenemos en la actualidad: 25 de julio de 1535 que se convirtió en la fecha oficial.

Historia / Antecedentes

Antes de esa fecha oficial, la historia habla de un proceso fundacional de Guayaquil, cuya primera fundación se dio un  sábado 15 de agosto de 1534 por el Mariscal Diego de Almagro, cuando se estableció la ciudad de Santiago (de Quito) en las planicies de Liribamba hoy Riobamba. Luego la ciudad soportó mudanzas y seis reasentamientos. Según los estudios del Archivo Histórico del Guayas, la urbe tuvo traslado hacia el litoral, asentándose en varios lugares como: la región de indios, regida por el cacique Guayaquile, llamada Chilintomo, sitio La Cruz, boca del río Babahoyo (actual provincia de Los Ríos); en Chaday, a orillas del río Yaguachi en su desembocadura en el Río Grande o Babahoyo; en la región de La Culata hasta llegar a su asentamiento definitivo en las laderas del cerro Santa Ana, Cerrito Verde o Lominchao en 1547.

La región en la que actualmente se encuentra ubicada la ciudad de Guayaquil fue habitada por varias tribus y culturas que dominaron aquellos territorios a lo largo de varios siglos hasta la conquista y colonización española. La mayoría de estos pueblos tuvieron sus orígenes de otras civilizaciones de la región litoral del actual Ecuador, los cuales se desarrollaron a través de los períodos: precerámico y formativo y de desarrollo regional.​ Estos procesos de agrupación y subdivisión político-militar por períodos abarcaron desde el 1.200 AC hasta el 500 DC, con el aparecimiento del último período precolombino.

Luego existe un segundo período que llega hasta la fecha oficial de la fundación de la ciudad (1534). Este se denomina, período de integración, que está comprendido aproximadamente desde el año 500 hasta 1534. Las últimas poblaciones precolombinas se extendieron por la región constituyéndose de esta manera las dos grandes culturas del actual litoral ecuatoriano.  Estos pueblos dependían principalmente de la red fluvial del río Guayas, que lo aprovechaban para la pesca y el comercio con otras tribus. En la parte occidental del río Guayas se extendían los  huancavilcas  o manteños del sur, y sus dominios alcanzaban la península de Sumpe y los territorios que actualmente están conformados en las provincias  Guayas, Santa Elena y Manabí.  En la parte oriental del río Guayas se encontraban los chonos quienes tenían varios asentamientos en el oeste de la provincia de Guayas y casi en su totalidad la de Los Ríos.​ En la zona cercana al golfo de Guayaquil y dispersa en varias localidades se encontraban los punaris o punaes y los jambelies.

Conquista de Guayaquil

Un año después de la fundación de Santiago de Quito, ocurrida el 15 de agosto de 1934, cerca de la actual ciudad de Riobamba por Diego de Almagro que fue enviado a estas tierras por Francisco Pizarro, vino un proceso fundacional de Guayaquil que tuvo varios asentamientos.

Primer asentamiento. Sebastián de Benalcázar: El conquistador Sebastián de Benalcázar partió desde la villa San Francisco de Quito hacia Perú, llegando a Santiago en primera instancia para dotarse de soldados y dirigir la segunda expedición que saldría de la ciudad, aunque primero se encaminó hacia el sur. Al llegar, se entrevistó con Francisco Pizarro, a quien le entregó los tesoros recogidos en los saqueos realizados en poblados nativos y obtuvo la anuencia requerida para tal empresa. Después de esto, Benalcázar se trasladó a San Miguel de Piura, donde concedió un descanso de un mes a sus hombres.

Cuando ya estuvo preparado para salir a la exploración en la actual zona de Guayaquil, Benalcázar partió hacia Paita donde reclutó gente, víveres y pertrechos. A finales de agosto de 1535, zarpó de Paita, entró al Golfo de Guayaquil,  desembarcó temporalmente en la isla Puná y luego continuó su travesía remontando las aguas del río Guayas, en busca de las vertientes andinas que permitían el paso a Quito. Por octubre o noviembre, en virtud del acta de fundación de Santiago de Quito, cuyos documentos portaba, desembarcó cerca de un asiento indígena llamado «Guayaquile».

En estos territorios Benalcázar concretó el traslado de Santiago hacia la región litoral, sin embargo la zona era algo hostil debido a su cercanía a poblaciones nativas que no aceptaban la presencia de los españoles en el área. Benalcázar decidió seguir su ascenso hasta Quito por lo tanto en este primer asentamiento quedaron cuarenta españoles en la pequeña población y dejó a cargo de los alcaldes ordinarios Antonio de Rojas y Diego de Daza.

Segundo  asentamiento. Hernando de Zaera: Al poco tiempo de la partida de Benalcázar, varias tribus locales, denominados como «Chonos», empezaron a atacar a la población. Los violentos ataques empezaron a inicios de 1536, con lo cual destruyeron gran parte del poblado y acabaron con la vida de más de la mitad de los pobladores. Diego de Daza y otros pocos soldados se dispusieron a partir hacia Quito con el afán de pedir auxilios, sin embargo al cabo de 40 días de lucha contra los aguerridos chonos, los españoles debieron abandonar la ciudad.

Desde Perú, Francisco Pizarro encomendó la reconstrucción y reubicación de la ciudad a Hernando de Zaera que en 1536  llegó a Santiago y la mudó al sitio denominado «Yagual» donde la asentó a inicios de agosto. Sin embargo restos del ejército incaico tenían sitiado a Pizarro y al poco tiempo de haber iniciado el reparto de solares, Zaera debió trasladarse al Perú a socorrer a las tropas españolas, dejando a Rodrigo Vargas de Guzmán encargado como «Justicia Mayor».

La ciudad se mantuvo por un tiempo sin mayores complicaciones con lo cual se creó un entorno favorable para el colonizaje, aunque los nativos todavía no aceptaban la presencia española. El poblado empezó a adoptar el nombre de Santiago de la Culata.

Tercer asentamiento. Francisco de Orellana:  En 1537, la ciudad de Santiago volvió a ser destruida por el reinicio de los ataques por parte de los nativos. En el transcurso del año la ciudad empezó a despoblarse debido a las violentas olas de ataques de los chonos. Debido a eso y al abandono de Zaera, nuevamente Francisco Pizarro ordenó la reubicación y reconstrucción de Santiago, para ello la misión fue encomendada al capitán Francisco de Orellana, quien se encontraba en la ciudad de Puerto Viejo ejerciendo el cargo de gobernador. Orellana llegó de manera inmediata a la región de Santiago para tratar de pacificarla y, una vez mas, reubicarla, esta ocasión en las inmediaciones del sector conocido como «La Culata». Sin embargo Orellana partió nuevamente hacia Puerto Viejo, y de ahí empezaría su viaje hacia Lima, dejando el título de alcalde a Juan Porcel.

A mediados de 1958, Orellana volvió a la ciudad con el título de Teniente de Gobernador de Santiago de la Culata y a finales de aquel año terminó la reconstrucción y reasentamiento en dicho lugar. Poco tiempo después logró que Pizarro también lo otorgase el título Teniente de Gobernador de Puerto Viejo, donde expolió a los indígenas, hasta 1541había reunido 40.000 pesos con que pagó a Gonzalo Pizarro su participación en una exploración en la selva amazónica que terminaría en el descubrimiento del río Amazonas por parte de los europeos.  De la ciudad parte rumbo norte hacia la villa de Quito, donde comenzó los preparativos de la expedición.

Cuarto y quinto asentamiento. Diego de Urbina:  La partida del gobernador Francisco de Orellana dejó consecuencias muy poco favorables para el poblado en dos sentidos: la gran cantidad la gran cantidad de pobladores que decidieron unirse a la exploración amazónica y, a la reanudación de los ataques de los nativos, los cuales se integraban por chonos y punáes. El sucesor en el cargo de Teniente Gobernador fue Diego de Urbina, quien ante las hostilidades de los aborígenes, en mayo de 1954, decide preparar un nuevo traslado hacia la parte occidental del actual río Daule, en lo que actualmente es la parte norte de la ciudad de Guayaquil.

Entre los motivos que tenía Diego de Urbina para realizar un traslado hasta ese sector fue el que esos territorios pertenecían a los huancavilcas, a quienes se consideraba como un poblado nativo pacífico, sin embargo, los huancavilcas destruyeron casi en su totalidad al poblado español provisorio al cual llamaban Santiago de la Nueva Castilla.

Todavía al mando como Teniente Gobernador, Diego de Urbina decidió repentinamente un nuevo traslado. El nuevo asentamiento se dio el 20 de septiembre de 1543 en el mismo lugar donde Sebastián de Benalcázar en 1535  (ocho años antes), se estableció por primera vez en la región. La ciudad fue asentada con el nombre de Santiago de Guayaquil, en memoria al pueblo indígena que se había asentado cerca de aquel lugar.

Último traslado y asentamiento definitivo: Santiago de Guayaquil, en aquella localía, experimetó un periodo de prosperidad y paz interna. Sin embargo, en los aspectos políticos generales de la colonización española en el continente existían varias crisis y disputas. Los hermanos Pizarro y los hermanos Almagro se enfrentaban en una guerra civil, lo cual concluyó el  26 de junio de 1541 cuando Francisco Pizarro cayó asesinado. Gonzalo Pizarro, quien había sobrevivido a la guerra, al estar temeroso de un eventual castigo y ajusticiamiento por parte del rey español, decidió alzarse en armas en contra de la corona. Es así como en diciembre de 1544, ocupó militarmente Santiago de Guayaquil obligando al Cabildo de la ciudad a reconocerlo como Gobernador. En 1546, Miguel de Estacio es nombrado por Gonzalo Pizarro con el título de Teniente de Gobernador de la ciudad.

A principios de 1547, Pedro de La Gasca, fue enviado como pacificador de los territorios sublevados para someter la rebelión de Gonzalo Pizarro, para lo cual, destituye al gobernador Puerto Viejo, quien era pizarrista. El 16 de abril  de ese mismo año, La Gasca da la orden al capitán Francisco de Olmos de ejecutar a Miguel de Estacio, lo cual se dio el 16 de abril. Ambos, La Gasca y Olmos, continúan su viaje hacia Lima, escoltados por el capitán Martín Ramírez de Guzmán, sin embargo, antes de partir dejó al padre de este último, Rodrigo Vargas de Guzmán, al mando de la ciudad como Alcalde Ordinario.

En Guayaquil, la población consideraba la urgencia de un nuevo traslado de la ciudad debido a eventuales retaliaciones del teniente pizarrista de Quito, Pedro de Puelles. El lugar escogido para el traslado sería la ribera opuesta del río Guayas, con la esperanza de tener mayor protección contra cualquier posible ataque. Sin embargo, el rápido crecimiento que tuvo Guayaquil en aquel tiempo hizo complicado el traslado. Para tal empresa se debió construir varias balsas para cruzar el río, es por ello que se llevó a cabo la tala de varios bosques cerca del río Bulubulu  y de la zona de Balzar.  La construcción de los medios de transporte se tardó aproximadamente tres meses a partir de la ejecución de Estacio.

Finalmente, a mediados de 1547, Guayaquil se trasladó definitivamente a la ribera occidental del río Guayas en las faldas del Cerrito Verde, el cual actualmente es denominado como cerro Santa Ana. A partir de este asentamiento, la ciudad no volvió a trasladarse y emprendió un proceso expansión urbana, el cual estuvo marcado por varios ataques e incendios. Sin embargo, el proceso de fundación de Guayaquil, desde 1534 hasta 1547, representó un avance importante para la colonización española en el actual territorio de Ecuador. Se estableció con el título de «Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de Guayaquil».

Y así, hoy a la fecha, se levanta Guayaquil, una ciudad cálida, hospitalaria, progresista, libérrima, de gente buena y trabajadora que como una perla surgió del más grane e ignoto mar para al son de su arrullar, convertirse en jardín que soberano en sus empeños se convirtió en Guayaquil de sus ensueños, Guayaquil de  mis amores.

 

Fuente de consulta: wilkipedia, diarios El Universo, El Telégrafo  y Expreso, Guía Turística Guayaquil es mi Destino del Municipio de Guayaquil.

Fotos: Foroecuador.ec, wilkipedia, lolimontoyblogspot.com, press reader

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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