LA BOTICA DEL COMERCIO

Quién de aquellos que disfrutaron su infancia y juventud en la década de los años sesenta no entraron en ella a “dejar haciendo” una receta o a pesarse en su balanza? ¿Qué enamorado no fue con su chica a tomarse una foto en su vieja cabina para hacer en ella toda clase de caras y llevarse de recuerdo las tiritas de cuatro fotos que se obtenían en ella? ¿O quién no entró en su gran edificio para servirse un vaso de cola Crush en su dispensador automático o solo a ver lo distinto que era al resto de droguerías por su monumentalidad y por el fresco y agradable ambiente que en él se sentía?
La inolvidable imagen del imponente edificio de construcción mixta con fachada de hormigón, con seis grandes entradas que daban acceso a sus cómodos espacios de atención al público, con su piso de madera y sus enormes perchas que servían de mostrador a innumerables frascos de vidrio junto a múltiples recipientes de porcelana de todos los tamaños, quedó almacenada para siempre en nuestros recuerdos.

LAS COMPRAS USUALES


La Botica del Comercio, dejó huella en quienes la conocimos, así como en todo aquel que usó sus servicios cuando aún se hallaba vigente en sus funciones. Particularmente recuerdo las innumerables veces que acompañé a mi madre a comprar las recetas de “tocaciones”, gárgaras o inhalaciones que el famoso otorrino laringólogo Dr. Hirsch (que tenía su consultorio a la vuelta, frente a la Junta de Beneficencia en la Plaza de San Francisco) me mandaba por mis afecciones en amígdalas y adenoides.
En ella compraba mi abuela “esencia de rosa”, agua de Goulard; permanganato de potasio o de sodio, todos ellos, productos de uso cotidiano en los hogares guayaquileños de la primera mitad del siglo XX.

TRAYECTORIA

Su edificio en la calle Luque entre Pichincha y Pedro Carbo, pertenecía a la familia del Dr. Roberto Leví Hoffman, pero no había sido él su fundador, ni fue este el lugar en el que la gran botica había nacido.
La célebre botica fue fundada en 1868 por el boticario y farmacéutico de origen francés, don José Luis Payese, quien la establecería en la calle del Comercio (hoy calle Pichincha), entre Municipalidad (hoy Diez de Agosto) y Aduana (hoy Clemente Ballén). La promoción de su apertura e inauguración se hizo con hojas volantes que la promocionaban como “Botica y farmacia con permiso para importar medicamentos convenientes para la salud pública”. El 1° de junio del año en mención abrió sus puertas al público con muy buena acogida, creciendo mucho en poco tiempo por ser una de las poquísimas farmacias que importaba quina ferruginosa, píldoras Roster y quina antipalúdica, medicamentos muy apreciados por los médicos locales.
El incendio grande de 1896 la respetó, saliendo indemne del gigantesco flagelo y siendo de enorme utilidad para las víctimas que esta desgracia dejó.
En 1899 el hijo del dueño, el Dr. José Payese Gault, compra un terreno en la calle Aguirre, a fin de trasladarla a ese lugar.

EN NUEVAS MANOS

Para 1906 la gran botica cambiaría de dueño, pues para ese entonces se interesó en comprarla el doctor Blom, médico de origen danés que estaba asociado al doctor en Química y Farmacia G. Meloni, quien a su vez le añadiría un laboratorio químico analítico. Cuatro años después, Meloni, en sociedad con el Dr. Nino Dalla Chiesa, compraría la botica al Dr. Blom, fundando con ella la Sociedad G. Meloni & Cía. La Botica del Comercio se mantuvo en poder de la sociedad por 14 largos años, antes de ser adquirida el 24 de septiembre de 1924 por el Dr. Roberto Leví Hoffman, por medio del Sindicato de Farmacias y Droguerías que él promoviera.
El Dr. Leví había llegado a Guayaquil el 24 de mayo de 1909 con el fin de ayudar a establecer el laboratorio Municipal, radicándose en nuestra urbe y formando en ella su familia. Pasados los años y cuando la competencia hizo que bajen muchísimo las ventas del establecimiento, el predio en el que se levantaba la famosa botica fue vendido por la familia Leví a inicios de los ’90, previa su demolición. Hoy el terreno sirve de parqueo de automóviles y no hay en él, ni cerca de él, nada que evoque su recuerdo.


Melvin Hoyos Galarza. Es arquitecto e historiador. Director de Cultura del Municipio de Guayaquil Fue director del Museo del Banco Central y director de la Biblioteca Municipal. Actualmente es director de Cultura del Municipio de Guayaquil. Es miembro de la Academia Nacional de Historia y de la Junta Cívica de Guayaquil

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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