EL REGRESO DEL TUERTO ORELLANA

Inspirado en el modelo adecuado de la interpretación de mundo por la teoría hipotética de  la mecánica cuántica, se emitió hacia el cosmos, ciertas energías Carondeletarias Ginebrinas, con visión holística, nacidas de la mente astrofísica y cosmológica de un ser de otro nivel existencial e intelectual, seguidor de las creencias New Age de moda, que mora en la nebulosa  y cree que vive en marte o en la tierra del mago de Oz, que queriendo aprovechar  las festividades de Guayaquil y congraciarse con una ciudad que no lo quiere, decidió hacer una resonancia magnética, de la visión holística, de la teletransportación para regresar la historia de nuestra ciudad a través de un energético túnel del tiempo y llegar al día 25 del mes de julio del año 1538 en que Francisco de Orellana luego de una larga expedición  a bordo de carabelas, carracas, galeones, galeras, corbetas, navíos y acorazados, llegó a Cerrito Verde (hoy Cerro Santa Ana) para fundar esta tierra de bellas palmeras, cristalinos sauces y paisaje ideal.

…Sin embargo, por una desaplicación del campo electromágnetico del humor energético, del cuentachites aficionado a la ciencia, se dio una involución estelar de la  astronomía galáctica y ocurrió una falla en el conjuro producido por una variación cuántica, en codificar un bit en forma de varios bits, perdiendo la gravedad y cayendo en los agujeros negros, cuyos saltos de energía no pudieron levantarse de una silla que no rueda y que absorbieron al interno la radiación, lo que hizo que Orellana, que divisaba desde su embarcación grandes riquezas y hermosas mujeres huancavilcas,  cambie la dirección del tiempo y espacio y llegue a nuestra ciudad en el año 2019.

Este desajuste de teletransportación de paquetes de ondas no clásicas de luz de un sitio a otro, en una distancia relativamente corta, provocó un colapso de la función de onda, que hizo que el tuerto fundador sufriera un daño en su brújula  y no llegara a Cerro Verde como era su destino, sino a otro sector de la ciudad, impidiendo así que  se cumpla con la gesta fundadora por lo que la historia real descubierta por el historiador Delado, quedó escrita de la siguiente manera:

…Una fría madrugada de julio, Francisco de Orellana con su gavilla de acompañantes que no eran soldados del ejército nacional, sino los  mercenarios que se apuntan en las expediciones para construir sus fortunas con el botín de guerra y que en tiempos actuales son conocidos como revolucionarios robolucionarios de mente deslucida, corazón de horchata y manos sucias, llegaron  al noroeste de Guayaquil a  la vía Perimetral en el cruce con la avenida Casuarina, a  la mismísima entrada de la ocho por la cual caminaron hacia el fondo y el trasfondo en el que impera el submundu de un mundo underground.

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Ni bien se bajaron de la metrovía en la que iban como sardina en lata percibiendo olores nada cuánticos, los conquistadores españoles nacionalizados belgas que estaban ávidos de arrasar con todo a lo que a su mano estaba: trago, mujeres y dinero, fueron sorprendidos por los vándalos de la villa, los temibles Latin Kings,  que desvariados por el efecto de la H y al mando de su regidor, los “bajaron” de sus pertenencias: las muchas lucas que portaban y sus armas que eran espadas medievales, katanas, armaduras, arcabuz, ballesta  y casco, con las que en el siglo XVI sometieron a pueblos, saquearon sus tesoros, violaron sus mujeres, asesinaron a los hombres y conquistaron tierras a sangre y fuego con el paro de que ellos nos den la biblia y los colonos les den la tierra. Hasta que les toco la vendetta, cumpliendo el adagio que ladrón que roba al ladrón, tiene 1000 años de perdón. Los audaces españoles quedaron sorprendidos por esta sabiduría criolla y decidieron emprender camino hacia el cabildo para protestar ante la primera autoridad de la villa, por tamaño atropello.

Peregrinar de desgracias

Empezó entonces su peregrinar por las oscuras, inseguras y desprotegidas calles de la villa que aunque tienen cámaras de seguridad por todos lados, solo sirven para filmar los actos vandálicos y delincuenciales de los villanos que son vistos a través de los noticieros por los moradores de la villa, acostumbrados ya al olvido gubernamental y la falta de control policial por lo que se encuentran atados de pies y manos por una absurda decisión de desarmarlos y entregarlos a las manos del hampa. Así con miedo a ser atacados por los hombres de las motos, los conquistadores españoles siguieron su caminar por las calles sucias y polvosas de la “invadida” villa, que están llenas de cráteres y baches por doquier, alcantarillas destapadas por que los piratas se llevaron las tapas para fundirlas, perros callejeros y atestada de venecos que piden ayuda humanitaria.

Después de mucho caminar, un hospitalario guayaquileño les informó que debían tomar un bus llamado “Fertisa – La Victoria” que los dejaría en dicha plaza desde donde debían tomar un taxi que los conduzca hasta el Cabildo, en cuyo sillón de Olmedo se sienta hoy una hermosa y elegante dama de cabellera color oro, cuerpo de modelo y alma noble.

Orellana y sus secuaces hicieron caso del consejo y tomaron el citado bus, en el que viajaron como sardinas en lata, apretujados, percibiendo al Guayaquil de mis olores, mientras escuchaban el cantar de dos raperos con mezcla de reguetoneros que parlante en mano entretienen a la audiencia a cambio de unas devaluadas monedas y oían el drama de un colombiano que quiere regresar a su país y que no tiene para comer por lo cual ofrece caramelos que por falta más de dinero que de humanidad, nadie compra. Así agarrados bien del tubo y estando de pie, viajan al lado de una señora gorda que lleva un canasto vacío porque gracias a la filosofía de astrofísica cuántica de apoyar al banquero rico y oprimir al hombre de a pie, ya no hay para llenar la canasta básica que cada vez es más básica y que nos ha sumergido en la economía del consumismo: con su mismo pantalón, con su mismo bolsillo vacío y con su mismo desempleo porque camello solo hay en la febril imaginación en la que solo caben la física cuántica, la astronomía, la astronáutica y la ficción de la teletransportación que más sabe a cuento chino, como chino es el poder que hoy nos maneja tras haber sido entregados en bandeja de porcelana china.

Para variar, Orellana que iba asustado por el audaz manejar del chofer que no respeta nada ni a nadie y para quien las leyes de tránsito fueron hechas para violarlas, se fue de palabras con el “gentil y educado” conductor que no le quiso dar completo el vuelto aduciendo que  no tiene suelto. Incómodos y todo, los españoles viajaban por la calle Quito, hasta que nuevamente fueron sorprendidos por los vándalos, que pistola de juguete en mano, desvalijaban a los pasajeros a quienes se les llevaban el teléfono celular, invento desconocido para los conquistadores que estaban siendo conquistados por los malos de la villa.

Al final luego de un viaje nada agradable y lleno de tropiezos llegaron hasta el Parque Victoria, en donde encontraron mendigos durmiendo sobre las bancas del parque, borrachitos bebiendo guanchaca, comedores populares que ofrecen desde la tradicional guatita hasta bollos de pescado con arroz, una desquiciada cantante que entona canciones de amor, evangelistas recitando el evangelio, fotógrafos, betuneros, vendedores y como no podía faltar prostitutas vendiendo el acceso al nada cuántico placer, badeas que hoy están de fiesta con la conquista de sus derechos y choros, que los volvieron a bajar, esta vez hasta el parche del ojo se le llevaron a Orellana.

Con lo poco que cargaban puesto y con lo poco que tenían escondido, los sorprendidos fundadores, compraron ropa de segundo uso de esas que venden por los alrededores a precio de gallina con peste, se vistieron a la moda actual y tomaron un taxi para dirigirse al Cabildo. Al subirse al carro amarillo que contraviniendo las leyes no usa el taxímetro a pesar de llevarlo como objeto decorativo tapado con una franela, fueron sorprendidos por el chofer que les pidió cinco dólares por una carrera que vale dos. Pero ¡de pronto! como por arte de magia y por ósmosis inversa, las ideas de una corrupta cuántica con tele transportación de billete por astrología cleptómana, llegaran a la mente  del “honrado” taxista, al ver que sus ocupantes eran españoles, se le prendió el foco, decidió descubrir el taxímetro, instrumento desconocido para el Tuerto y sus amigos e informarles que debía usar ese aparato son pena de que le caiga una rochemulta. Así, cobijado de la sabiduría criolla, el taximan, los tuvo dando vueltas por el mismo sector para aumentar la tarifa. Los españoles que se dieron cuenta de la jugada, denunciaron el hecho a un vigilante que se quedó frío y se hizo de la vista gorda, porque el chofer le dio “la suya”.

Al fin, extenuados, asustados e indignados, los conquistadores conquistados, llegaron al Cabildo. Entonces un concejal simpático de pobladas cejas que conversaba con una señora elegante a la que habían visto por televisión, les informó que la alcaldesa no estaba en su despacho pues había ido a arreglar unos asuntos a un lugar parecido al paraíso donde sobra la riqueza llamada Isla Mocolí. Los españoles descontrolados decidieron tomar la de villa diego y retornar, a donde no sabían, solo sabían que querían regresar. Otra vez perdieron la ruta, no les funcionó la brújula y empezaron a divagar por la calle, llegando hasta el Malecón, del cual los sacaron por tener una presencia extraña, se encaminaron entonces, cuadras al sur, arribando a la Bahía, término que les extrañó a los españoles que se sorprendieron de encontrar una bahía sin agua. Enterados de en qué bahía estaban, pensaron que habían llegado a una feria de pueblo en la que había de todo, maletas con ropa, jugadores de damas y naipes en la vereda, comedores populares, presentaciones teatrales callejeras, vendedores ambulantes y tras de ellos a los guardias municipales conocidos como roba burros que los embarcaban a la fuerza a una camioneta, llevándoseles sus negocios y comiendo a vaca lo que más podían.

Su paso fue interrumpido por la Policía, que al verlos en mala traza, les pidieron sus papeles de identidad, al no tenerlos fueron llevados al Centro de Detención Provisional, donde los compañeros de celda les hicieron a agachar para que cojan el jabón, mientras la ley los acusaba como pertenecientes a una banda internacional de criminales, traficantes, asaltantes y estafadores. Así salieron por los principales noticieros y televisivos del país, claro que con la cara tapada, porque a una mente dizque lúcida, se le ocurrió que los delincuentes debían ser protegidos en su identidad y no expuestos al escarnio público porque para ellos si existen derechos humanos, mientras el ciudadano honesto, recibe derechos inhumanos.

Gracias a que la REVISTA DIGITAL DELADO, si se ve en el extranjero, y es seguida por todos los amantes de la buena lectura, el rey de España, Felipe VI (Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia), su esposa, mi colega Letizia Ortiz y el presidente español Pedro Sánchez Pérez-Castejón, pudieron enterarse de la noticia sobre la suerte de sus compatriotas por lo que hicieron los trámites cuánticos y diplomáticos para tramitar la sombría vuelta de Francisco de Orellana y sus “parceros” a la Madre Patria.

De esta manera por obras de las seudociencias y gracias a las órbitas discretas que puede ocupar un electrón al ganar o perder energía que emanan desde las alturas, que al buen estilo de Quito nos quita todo, quedó trunco el ideal de fundarnos. Igual para el caso da lo mismo, pues tantas fundaciones hemos tenido que nunca sabemos cuál mismo fue la fecha real, aunque asumamos que somos fundados que no es lo mismo que independientes o libres, desde un 25 de julio de 1537, cumpliendo ahora 484 años de Fundación. Fecha que no le hace, porque a pesar del paso de los años, seguimos tan explotados igual que en la Colonia.

Caricaturas: André Peñaherrera (André)

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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4 comments

  1. Alfonso Sánchez

    Felicitaciones por el escrito, sería fabuloso si fuera en dibujo cómico.

  2. Cheverisimo Aurelio, me encantó tu fino sarcasmo y el detalle de lo qué pasa en nuestra ciudad y la descripción de cómo somos. Si me permites, me gustaría que elabores otro escrito resaltando también lo bueno y cálido de nuestra querida ciudad y de su gente. Solo para ser justos porque también tenemos cosas buenas. Un abrazo parcero y felicitaciones

  3. Aurelio Paredes

    Gracias Manuel. Me alegro que te haya gustado. Buena eso de fino sarcasmo. Un gran halago. Gracias. Y de acuerdo con tu sugerencia. Es muy buen punto. Lo haré. Ya me pongo en esas. Algo hay de eso ya, en un escrito de mi colega Martha Pine, que está publicado en la sección actualidad. Y que resalta la pujanza de Guayaquil. Gracias, Manuel. Tienes razón Guayaquil es también una cálida y buena ciudad por su gente mas que por su clima. Un abrazo.

  4. Aurelio Paredes

    Gracias, Economista. Válida su sugerencia. Hablaré con el caricaturista para hacerlo en comic.

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