EL NUEVO FÚTBOL ECUATORIANO

2019, trajo para el fútbol ecuatoriano un momento de cambio. Cambio en varios aspectos. Para empezar cambió su campeonato, el de siempre  y se instauró otro, uno adicional; cambió su estructura, cambió su funcionamiento, cambió su dirigencia, su directiva, cambió el manejo, pero lo que en mi opinión no cambió o al menos hasta la fecha no ha cambiado, es su estado de mejora, progreso y evolución. Todo lo contrario ha involucionado.

¿Las causas? A mi manera de ver la improvisación, la novelería, el desconocimiento, el querer implantar cambios sin análisis definido y concretos enraizados a la realidad del fútbol ecuatoriano.  ¿Con que fin? Únicamente, al menos para mí, con un fin comercial. Quizá con la buena intención de hacer un campeonato como empresa, con buen mercadeo y grandes réditos, algo que al menos hasta ahora en este experimento, está resultando fatal y no solo dicho por mí, dicho también por muchos estamentos del fútbol como: dirigentes, periodismo, hinchas, analistas que ven hasta el momento un mal cambio.

El campeonato ecuatoriano de fútbol históricamente fue manejado durante 61 años, por la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), entidad máxima para regir nuestro balompié, que lo manejó con aciertos, con errores; con virtudes, con defectos; con buenos y malos sistemas de competición, pero con algo que no se adquiere a la vuelta de la esquina, con la experiencia que dan los años. Este año todo cambió. La FEF dejó de regir o regentar el torneo que pasó a manos privadas, a las de una dirigencia joven, entusiasta, de buenas intenciones, con ganas de establecer un cambio que lo lleve a una nueva era, pero que a la fecha no lo podido conseguirlo. Hoy el fútbol lo rige La Liga Pro, pro de profesional, que quiere hacer de nuestro campeonato una Liga, nombre muy poco usado aquí, en donde siempre el campeonato fue campeonato. Liga era el nombre de algunos equipos. Pero ya está instaurada la Liga y ya está funcionando. Ahora será que la Liga Pro es ¿PROductiva, PROvechosa, PROminente, PROdigiosa, PROgresista o será PROsaica?  Aún no se sabe, aún no puede establecerse. Aún no está para sacar conclusiones. Quizá es muy pronto para pedir resultados, sí, es su primer año, siempre o casi siempre se debe pagar piso, como se dice popularmente, hay que entender y no ser demasiado exigente, al menos hay que darle el beneficio de la duda, pero no ha empezado bien, no le está yendo bien. Al menos eso es lo que se ve. Hasta ahora no ha funcionado el cambio.

Cambio, cambio, palabra muy usada en este análisis. ¿Habrá resistencia al cambio? No en mí. Creo que todo cambio es bueno, creo que todo cambio es positivo, creo que todo cambio en bien es digno de aplauso, pero los cambios deben ser bien llevados y no creo que este fue el caso. Para empezar al convertirse en Liga hay que cumplir con una norma de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) que es la institución que rige este deporte en el mundo Esa norma es la de tener 16 equipos para jugar un torneo. Entonces hubo que hacerse reformas, para completar este número. Así, a los 12 equipos que por muchos años existieron en la denominada Serie A se sumaron cuatro equipos más. ¿Qué se hizo? Algo lógico, sencillo, coherente, obvio, pero irreal futbolísticamente hablando. Se agregó a los cuatro primeros equipos de la Serie B. Entendiendo que el fútbol ecuatoriano, la primera categoría la formaban 24 equipos, doce en serie A y doce en Serie B, que de por sí ya es un distingo intrínseco entre dos estamentos. Los “buenos” van a la A, los “no tan buenos” por no decir los malos, a la B.

Hasta ahí todo lógico. A los doce existentes, se agregó los cuatro que terminaron mejor ubicados en la B. Era lo que había que hacer para sumar los 16 equipos requeridos. Pero la lógica no siempre funciona, al menos no en los juegos que por ser juegos están expuestos a mil variantes, después de todo es un juego. Se olvidó o se quiso olvidar, que las diferencias entre los equipos de la A y la B, son enormes. Son realidades totalmente diferentes, son extremadamente opuestas. Para empezar el poderío económico, que es lo que diferencia a un buen equipo de fútbol de uno que no lo es, es abismal en ambos casos. Los de la A y ¡ojo! No en todos los casos, tienen poderío o deberían tener al menos poderío económico, que le permite tener buenos jugadores, buen cuerpo técnico, buena directiva, buenas escuelas formativas, un campo de entrenamiento acorde a las necesidades, otro de concentración, infraestructura deportiva, buen desarrollo del campo científico en lo médico, en lo sicológico, en lo motivacional, en las relaciones humanas, en lo nutricional; un buen manejo de la comercialización del equipo como marca, un buen mercadeo con sponsors que apoyen y otras cosas más. Si eso no lo tienen todos los equipos de la A, ¿Cómo se espera que lo tengan los de la B?  Era una “maldad” por usar un término referencial a este contexto, subir a los de la B, a sabiendas que no tenían la base económica para adquirir buenos jugadores, tener dinero para enfrentar un torneo que demanda, viajes, concentraciones, gastos que deben hacerlo a otro nivel del que estaban acostumbrados, entre otros factores.

¿Qué se debió hacer? Pues prepararles el camino, establecerle un programa de financiamiento, de capacitación, de ayuda para que vayan a competir si no en similares condiciones porque eso quizá sea imposible, al menos con algo más de posibilidades. Los resultados están a la vista, jugada la mitad del torneo, ¿Qué posiciones ocupan los cuatro equipos ascendidos de la serie B? Las últimas. Olmedo, que una vez fue campeón nacional, va en décimo primer lugar, o como se dice de forma gramatical mal dicha, va onceavo, detrás de el va Mushuc Runa, el de mejor posibilidades económicas y de infraestructura de los de la B, y en las dos últimas casillas, la 15 y la 16 van Fuerza Amarilla y América de Quito. ¿Coincidencia? No y cien veces no. Era de esperarse. Era lo lógico. Era lo que se suponía iba acontecer. Ya había decenas de experiencias previas, en el llamado popularmente equipo ascensor. En anteriores torneos, casi siempre los dos de la B que ascendían a la A, bajaban a su división al final del torneo. Así que eso no era novedad. Y hay más, para completar los 16, se rompió el reglamento, bueno no se lo rompió en forma literal, porque se lo cambió, pero se hizo algo indebido e injusto. Tradicionalmente los dos peores ubicados de la Serie A, descendían a la B. Así había sido siempre. Esta vez, no. Se premió a los peores, dejándolos en la A. No bajaron, se mantuvieron en la división grande sin merecerlo, sin recibir castigo por ser los peores. ¿En qué lugar están ahora? El Nacional, décimo y Guayaquil City, décimo tercero. O sea que si hubiera seguido el anterior sistema, seguirían en las últimas posiciones con posibilidades de descender.

Aparte del aumento de equipos, se cambió el sistema de un torneo que había pegado en los últimos años, el de dos etapas a las dos vueltas con partidos todos contra todos con la posibilidad de dos finales entre los equipos mejor ubicado en de cada fase, si un club no ganaba las dos rondas. Hoy juegan una etapa de todos contra todos en la que clasifican ocho equipos que juegan luego un sistema de eliminación a finish. Vamos a ver cómo les va.

¿Funcionó el cambio?

Sí, se quiso mejorar el fútbol. Es cierto. Pero sin mejorar las estructuras y sin mejorar las bases, es casi imposible mejorarlo. Hubo la buena intención de la Liga Pro de mejorar el torneo, incluyendo a más equipos, a más provincias, globalizarlo para ir conforme al término actual de la tecnología. No se logró. Lo que determina la primera parte del torneo de la Liga Pro dice que: el  nivel competitivo del fútbol ecuatoriano es malo, los estadios están vacíos (foto), el hincha no acude y no precisamente por la crisis económica, no va a ver a sus equipos, porque estos son malos y no despiertan su interés.  Y con ello, tampoco se interesan los sponsors o inclusive los municipios de la ciudad que representan.

Como tampoco representó avance el otro torneo de la Liga Pro, la llamada Copa Ecuador, que se hizo siguiendo el ejemplo de otras ligas europeas o americanas como brasileña, en las que hay un torneo paralelo para que los equipos de segunda categoría jueguen contra los de primera. Se pensaba que esto iba a ser no solo un adelanto para el fútbol, sino un nuevo ingreso a la economía aledaña al fútbol, esto es turismo, comercio, hotelería, gastronomía, artesanía, comercio informal, entre otras. No fue así. Los equipos que mueven ese interés son pocos en el fútbol ecuatoriano. No más de tres o cuatro. ¿Y el resto? A ninguna ciudad con equipos en segunda categoría le interesó ver a equipos de serie B o a los de serie A, de mitad de tabla para abajo. Así nuevamente se vio estadios vacíos, desinterés del hincha y partidos de fútbol de escaso nivel técnico. Y casi todos, los de segunda y seria B, quedaron eliminados en la primera fase. Es decir. El adelanto fue mínimo. Más si se considera que los llamados equipos grandes, han jugado este torneo con sus equipos alternos, lo cual le ha restó interés y seriedad al torneo.

Igual pasó con iniciativas loables, como el partido de las estrellas, al mejor estilo del básquet o béisbol estadounidense, que reúne en dos equipos a los mejores jugadores del torneo divididos por regiones, en nuestro país: costa y sierra, y los enfrenta en un encuentro con tintes especiales. Incluso se trajo una árbitro brasilera (Fernanda Colombo) hermosa y mediática como gran profesional. Partido – espectáculo que mereció mayor interés de la prensa y mejor respuesta del aficionado (solo asistieron 5.000 personas). Y eso que era una llamativa novedad. Que incluso no tuvo el apoyo de los clubes pertenecientes a la Liga Pro, en lo que de una u otra manera, fue un disimulado boicot. Emelec, no prestó sus jugadores en señal de protesta a una medida injusta y fuera de todo reglamento, como la de sancionar un jugador (Bryan Angulo), expulsado en la Copa Ecuador, para que no jugué la Liga Pro. Dos torneos totalmente distintos que no deben ser mezclados de ninguna manera, así el regidor de los certámenes sea el mismo. Y si Emelec, no prestó sus jugadores, Barcelona solo los prestó por  15 minutos, porque pocos días después jugaban n la final de la Copa Alberto Spencer, ante Liga de Quito, que tampoco facilitó sus jugadores.  Copa o torneo que fue otro de los  campeonatos instaurados que implantó la Liga Pro, que tampoco tuvo la acogida esperada. En síntesis se han jugado tres torneos y un partido de exhibición, algo que ante no pasaba y ni por novedad, tuvieron la aceptación debida por parte del público. En descargo de la directiva de la naciente Liga hay que decir que ha hecho todos los esfuerzos comunicacionales y tecnológicos como de mercadeo y publicidad para publicitar y promocionar sus torneos sin poder conseguirlo del todo.

La Liga Pro

¿Cuál fue el objetivo de creer la Liga Pro? El de que sean los equipos los que manejen su liga, velen por sus derechos, defiendan sus intereses. Si el campeonato lo jugaban los clubes, era lógico, coherente, sensato, comprensible, que sean los clubes los que se manejen y no una Federación que si bien los agrupa no siempre los representaba, o al menos eso es lo que decían los clubes.  Los clubes para los clubes, esa era la posición. Y suena lógico. Pero para eso se necesita algo primordial. Unión. Unión de los clubes. Unión que no hay. Nacieron con discrepancias y en discrepancias andan. No estuvieron juntos desde el principio, no lo están ahora. Y si no hay unidad, si no hay equipo, no se juega en equipo, por tanto se pierde. Así todo se resume en que hubo intereses económicos y políticos, en el que cada quien quería llevar el mejor caudal de agua a su molino y ahí están los resultados.

Y claro, había la necesidad de derrocar a una Federación que en los últimos años se vio envuelta en escándalos de corrupción, corrupción sancionada y en la que algunos directivos, desde la cabeza principal, terminaron presos. El fútbol ecuatoriano se había manchado por su Federación y era hora de castigarla. Pero hasta en eso se fue incoherente. Cuando al irse a prisión la cabeza principal, quien asumió el cargo fue su vicepresidente. Es decir alguien del mismo directorio que manchó al fútbol. Incoherente por donde se lo mire. Sí es cierto que el vicepresidente no se vio envuelto en el escándalo, se mantuvo al margen y es inocente de toda culpa. Visto así, ¿por qué debía pagar una sanción que no merecía? Sí, es cierto. Pero por el simple hecho de ser de ese directorio, debía dar un paso al costado. No lo dio, hasta que se lo hicieron dar. Y así anda el fútbol ecuatoriano, dando pasos que no debió dar.

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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