QUIMIOFOBIA

El miedo a lo desconocido es común en todos los seres humanos, y la comida no es la excepción.

Resulta muy común ver hoy en día a personas revisando etiquetas de los productos que compran en los pasillos de supermercado. La confusión en la que se encuentra el consumidor es originada por la gran cantidad de declaraciones nutricionales como “sólo 100 calorías”, “libre de gluten”, “libre de azúcar”, “ahora sin conservantes ni colorantes”, “light” sumado a un semáforo nutricional confuso y limitado que les permite a las empresas de productos alimenticios jugar con los ingredientes para acertar en tener el color verde o amarillo y ser más atractivo al consumidor final.

-Productos sin azúcar, pero con edulcorantes.

-Embutidos a precio de carne, pero realmente rellenos de almidón de papa o yuca

-Cereales de caja sin conservantes, pero con 40% azúcar

-Galletas sin azúcar, pero con aceite de palma y harina refinados

Incongruencias de la etiqueta nutricional que sólo nos deja dudas sobre las regulaciones políticas permitidas en nuestro país en relación a la comida y a la publicidad engañosa. Todo esto genera miedo y fobia al leer ingredientes de nombre extraño y largo en las etiquetas, donde no todo procesado es insano, sino que debemos valorar al alimento que se va a consumir en su conjunto y si es que hay ingredientes como azúcar, sal y grasas de mala calidad nutricional analizar cuánto de cada uno hay.

No podemos negar el hecho de que la alimentación hoy en día busca ser más práctica, tener al alcance de la mano comida que no tome tanto tiempo prepararla y si bien la recomendación de base es comer lo más fresco posible, materias primas, vegetales, frutas, verduras, legumbres de proximidad (locales) y de temporada, huevos, pescado, etc. También pueden entrar en las recomendaciones alimentos mínimamente procesados que pudieran incluso tener aditivos seguros como antioxidantes por un uso tecnológico que permita que dure más tiempo como puede ser el E-300 más conocido como ácido ascórbico o Vitamina C.

Si el aditivo alimentario ha sido añadido a un alimento que de base es perfectamente saludable como frejoles de bote, esos frejoles siguen siendo sanos; lo “malo” del aditivo va en función de a dónde se lo ha agregado, una galleta con aditivos no es saludable por la cantidad de azúcar, la mala formulación de grasa añadida, lo hiperpalatable (altamente atractivo al paladar) y adictivo que puedan ser, mas no por el antioxidante que tenga añadido ya que no será este último el que traiga repercusión en enfermedades.

Todos los aditivos son seguros, pero no todos son inocuos como es el caso de los edulcorantes que efectivamente no son tóxicos y no causan muerte ni cáncer en las dosis añadidas, que son totalmente seguras para el consumo humano, pero sí generan cambios en nuestra conducta frente al sabor dulce, endulzan mucho más que el azúcar común y esto genera que nuestro umbral del sabor dulce suba mucho y luego nos parezca desabrido otro alimento como puede ser una fruta o un vaso de agua. Los edulcorantes alteran nuestra microbiota intestinal, generan síntomas digestivos como flatulencias, gases, distención abdominal, pueden generar resistencia a la insulina, entre otros males.

Lo más sensato en cuanto al azúcar de un producto no es necesariamente traducirlo en reemplazar todo el dulce con edulcorantes sino bajar la cantidad de azúcar que tenía el producto originalmente.

Y el último parámetro que está confundiendo a la población es si el producto es orgánico o no. El azúcar, galletas, tortas, panes orgánicos siguen siendo azúcar, galletas, tortas y panes igual de perjudiciales. Ya lo dice el Fondo Internacional para la Investigación del Cáncer “no existe actualmente evidencia de rigor que apoye el consumo de alimentos orgánicos como una protección añadida contra el cáncer en comparación a una producción del cultivo tradicional”, seguido a esto sugiere que “cuando se trate de alimentación en prevención del cáncer la recomendación de base es disfrutar de frutas, vegetales, granos entero, sean frescos, congelados, enlatados, de cultivo tradicional U orgánico” (2016) y agrego a título personal si es de proximidad (local) y de temporada muchísimo mejor.

Recomendaciones para determinar si un producto procesado sigue siendo saludable a pesar de tener sal, grasas de mala calidad o azúcar:

  • Si la cantidad de azúcar no supera el 5% de la cantidad a ingerir (de preferencia que no tenga edulcorante en reemplazo).
  • si la cantidad de aceite vegetal refinado (sea de canola, maíz, girasol, etc.) no supera el 3-4% del producto a consumir. Esto lo podemos encontrar por ejemplo cuando al producto se le ha añadido grasa como un uso estético para untarlo en su superficie y mejorar el brillo o evitar que se pegue al frasco, etc. Si un enlatado como atún de lata está preservado con aceite refinado como líquido de gobierno (donde lógicamente habrá más del 3%) puedes eliminar ese aceite y lavar el pescado superficialmente.
  • si la cantidad de sal no supera el 1-1.5% de la cantidad a consumir del producto.

 

Chequea el listado de ingredientes y cantidades por encima de la etiqueta frontal o declaraciones nutricionales o de salud que traten de promocionar y prefiere sobre todo los alimentos que vienen sin etiqueta, de 1 solo ingrediente.

 

 

 

 

 

 

 

 


 

CRISTINA BAJAÑA DE FLORES

DIETISTA NUTRICIONISTA

0998673856

@nutricion_cristinab

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

Check Also

EL AYUNO ¿ES PARA TODOS?

Al día de hoy encontramos muchas propuestas que garantizan perder peso o mejorar la salud, …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *