LOS HEREDEROS DEL FÚTBOL / PADRES E HIJOS DEL BALOMPIÉ ECUATORIANO

PADRES E HIJOS DEL FÚTBOL ECUATORIANO

Una nota sobre la pasión del fútbol que corre por las venas y los genes. La historia de los padres con hijos en el fútbol ecuatoriano. Una nota larga, pero de gran contenido y muchas anécdotas.

Lo que se hereda no se hurta, de tal palo tal astilla. De padres a hijos, la pasión del fútbol corre por las venas, se trasmite por los genes y sigue de generación en generación, arrancando aplausos, haciendo que quienes un día corearon el nombre de los padres también corearan el de sus hijos. Del mismo modo, alguna vez los estadios vibraron con las proezas de los padres y años después lo hicieron con los hijos. Son los padres e hijos del fútbol ecuatoriano a quienes los une la alegría del triunfo y la amargura de la derrota, las exigencias de las concentraciones, el trajín diario de los entrenamientos, el elogio o el castigo de la crítica, el grito del hincha y todo lo que encierra el mundo del balompié. En el fútbol ecuatoriano, a través de todas las décadas, ya sea en la era amateur o en la profesional, siempre ha habido la repetición de un apellido que se transmitió como legado, cuyas estadísticas no oficiales indican que se repitió en 79 casos.

Casos en los que ha habido de todo, padres e hijos que llegaron a la Selección de Ecuador, los que se iniciaron en el mismo club, los que en algún momento vistieron la misma camiseta, los que lucieron la del tradicional rival, los nacionales y extranjeros, los foráneos, los que son padres extranjeros con hijos ecuatorianos, los que jugaron juntos, los que nunca jugaron en Primera. En fin hay historias e historias y aquí se las contamos.

Padres e hijos seleccionados

Vestir la camiseta de la selección nacional de un país, es un orgullo que no todos ostentan, pero hay casos muy especiales de que quienes lo han ostentado y lo han repetido con un apellido por partida doble, pues si un día la lucieron sus padres, años después lo hicieron sus hijos. Los casos no son muchos. Trece de lo que se registran en los archivos y en la memoria. De ellos: Nueve con la Selección Mayor, dos en que el junior solo la vistió en categorías menores y uno en que padres e hijos lucieron solo la juvenil.

Los que vistieron la camiseta tricolor de la llamada Selección mayor o absoluta fueron: Enrique Raymondi Chávez (+) y su hijo Enrique Raymondi Contreras, Ermen y Cristhian Benítez (+), Enrique y Gabriel Cantos (+), Juan y Raúl Noriega, Adolfo (+) y Luis Bolaños, José y Fernando Guerrero, los Eduardo Zambrano, Fernando Hidalgo y los  José Francisco Cevallos.

Enrique “Pajarito” Cantos Guerrero (+), luminaria de los años 40 y 50 que jugó en Panamá, Favorita y fue ídolo referente de Barcelona, fue seleccionado en 18 ocasiones, jugando cuatro Sudamericanos, hoy llamados Copa América: Ecuador 1947, Brasil 1949, Chile 1955 y Perú 1957, marcando cuatro goles con la tricolor, dos de ellos a Colombia y otros a Chile y Perú en distintas competiciones. Su hijo Gabriel Enique, que jugó en Barcelona, Luq San y Everest de Guayaquil, Liga de Portoviejo, Liga de Quito y Técnico Universitario de Ambato, fue seleccionado en la Copa América de 1993 en la que no actuó, siendo tricolor en cuatro partidos amistosos.

Enrique Raymondi Chávez (+), “el Maestro”, figura de la década del 30, que se inició en Valdez de Milagro, que pasó por Panamá y Nueve de Octubre, fue seleccionado nacional en nueve partidos, jugando el Sudamericano Extraordinario de Chile 1941,  su hijo Enrique, “Maestrito”, que pasó por Olmedo de Riobamba, Patria, Emelec, Barcelona, Nueve de Octubre, Everest, Liga de Portoviejo y Nacional de Uruguay, la vistió en 1965 en las eliminatorias al Mundial de Inglaterra 1966 y en varios amistosos sumando doce partidos con la casaca nacional

Ermen Benítez Mesías, la “Pantera”, insigne goleador que militó en El Nacional, Jérez de España, Barcelona Liga de Quito, Green Cross y Liga de Portoviejo, jugó 30 partidos con la Selección entre oficiales y amistosos, habiendo jugado tres Copa América Argentina 1987, Brasil 1989 y Chile 1991 y dos eliminatorias mundialistas a México 1986 e Italia 90. Su hijo Cristhian Benítez Betancourt, el “Chucho”, prematuramente fallecido, nacido que se inició en El Nacional de Quito y que jugó en Santos Laguna y América de México, Birmingham Ciyt de Inglaterra y El Jaish de Catar,  fue seleccionado en 30 partidos, marcando 16 goles, jugando en dos Copas Américas: Venezuela 2007 y Argentina 2011, tres eliminatorias mundialistas: Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014 y un Mundial Alemania 2006.

Juan Noriega Arditto, ex jugador de Nueve de Octubre, Emelec y Barcelona fue seleccionado en 17 ocasiones, jugando dos Eliminatorias a México 1970 y Alemania 1978 y La Copa Independencia (Mundialito) de Brasil 1972; su hijo Raúl Noriega Escobar, que militó en Barcelona, Boca Juniors de Argentina, Cúcuta de Colombia, Deportivo Cuenca y Universidad Católica de Quito,  jugó 30 partidos y participó en dos Copa América: Ecuador 1993 y Uruguay 1995 y las Eliminatorias a Estados Unidos 1994, además del Mundial Sub 17 de Canadá 1987.

José Fernando “Lupo” Guerrero, lateral izquierdo de El Nacional y Espoli, vistió la Tricolor en 12 partidos, estando en la Copa América Ecuador 1993 y las eliminatorias a Estados Unidos 1994, su hijo Fernando Guerrero Vásquez, «Chiki», actual jugador de Emelec y ex Liga de Quito, Independiente del Valle, Liga de Loja y en el exterior en Burnley de Inglaterra, Villareal de España, Leones Negros de México, Chapecoense de Brasil y divisiones formativas del Real Madrid Español, fue  Tricolor en los Sudamericano sub 20 Paraguay 2007 y Venezuela 2009 y ha jugado tres partidos con la Selección en 2007.

Hay un caso muy especial con los Bolaños y los Zambrano en la Tricolor, que jugaron muy pocos partidos con la Selección en la que no pasaron más allá de dos juegos. Adolfo Bolaños (+), el padre, arquero llamado “Pulpo”, ex Liga de Quito y Técnico Universitario jugó solo un partido amistoso, aunque fue parte de la nómina de Ecuador en el Mundialito de Brasil 1972 como tercer golero y su hijo Luis “Chucho”, jugó solo dos cotejos, frente a Argentina y Colombia en las eliminatorias de Francia 1998 en las que entró al cambio. Él tiene una larga trayectoria habiendo jugado en Liga de Quito, Macará, Deportivo Cuenca, Fuerza Amarilla y Olmedo y en el extranjero en Santos e Internacional de Brasil, Atlas de México y Chivas de Estados Unidos.

Eduardo Zambrano Iturralde, leyenda de Liga de Quito, jugó con la Selección un solo partido, mientras que su hijo Eduardo Zambrano Martínez, ex jugador de Liga quiteña y Barcelona, jugó solo dos amistosos, aunque fue parte de la nómina en la Copa América, Ecuador 1993.

Fernando Hidalgo, padre, ex arquero de El Nacional, tapó solo dos veces en la Selección, mientras que su hijo Fernando, ex jugador del Tungurahua, Deportivo Quito, Barcelona, Liga de Quito, Aucas y actualmente en Quiteños de la segunda categoría del fútbol de Pichincha,   lo ha hecho en 12 ocasiones, habiendo jugado las Eliminatorias a Sudáfrica 2010.

 

José Francisco Cevallos Villavicencio, exjugador de Barcelona, Deportivo Azoguez, Liga de Quito y Once Caldas de Colombia, ha jugado 77 partidos oficiales con la Selección, habiendo tapado en el Mundial de Fútbol Corea-Japón 2002, ha alineado en cuatro Copas América 1997, 1995, 1999 y 2001 y las eliminatorias al Mundial 2002 y 2006, su hijo José Francisco Cevallos Enriques, ex jugador de Panamá, de Guayaquil, Liga de Quito, Juventus de Turín y actualmente en Lokeren de Bélgica, solo ha jugado pocos amistosos.

Hay el caso de los padres que vistieron la camiseta de la Selección Mayor y los hijos, solo la de la juvenil. Ellos fueron: José y Gilmar Gavica; Alex y Javier Cevallos y Pedro y Mauricio Muñoz. Los juniors lo hicieron en los campeonatos sudamericanos de las categorías menores, mientras sus padres jugaron en el caso de Álex Cevallos Villavicencio y José Gavica Peñafiel, Copa América y Eliminatorias Mundialistas y en el de Pedro Muñoz Peláez, Juegos Bolivarianos.

Y hay un único caso de los que padre e hijos solo vistieron la casaquilla juvenil, los Víctor Ramos, el padre lo hizo en el Sudamericano Juvenil 1966 y el hijo el Mundial Sub 17 de Canadá  en 1987, el primer torneo en que Ecuador jugó un certamen de esta naturaleza y en el que el junior tiene el honor de ser el primer jugador ecuatoriano en anotar un gol en un campeonato Mundial.

Los Extranjeros

Hay cuatro casos de padres e hijos extranjeros que en una inusual coincidencia, vinieron ambos a hacer parte de su carrera en Ecuador. El primer caso registrado es el de los rioplatenses Gauna. El padre Héctor Gauna Pérez  “Polaco”, nacido en La Plata, Atgentina, nacionalizado uruguayo, fue una figura de renombre que jugó en las décadas de 1960 y 70, jugador aguerrido, de gran calidad y polifuncional que jugaba de volante central o centro foward. Llegó al país en 1965 proveniente de Argentina donde había jugado en Arsenal en el que se inició, San Lorenzo de Almagro, River Plate, Estudiantes de la Plata, también estuvo en Nacional de Uruguay. Su primer equipo en el país fue América de Quito, del que al año siguiente pasó a Nueve de Octubre de Guayaquil, del que pasó como refuerzo a Emelec para jugar como centro delantero la Copa Libertadores de 1967,  luego volvió a América quiteño y en 1971 regresó a Emelec para cerrar su carrera en Ecuador jugando de volante central la Copa Libertadores y el campeonato nacional. Su hijo Eduardo Hécotr Gauna García, nacido en Montevideo, Uruguay, que difirió de su padre en la nacionalidad y  en la ubicación en la cancha, era volante de enlace,  jugó en América de Quito en 1984, sin repetir el suceso de su padre.

Otro caso de padre e hijo extranjeros es el de los argentinos Biondi, Mariano (+) y Mariano Jr., que militaron en Liga de Portoviejo. El padre, Mariano Biondi Azcurra, nacido en Buenos Aires, fallecido de cáncer en 2015, fue figura excelsa del equipo manabita en 1982, un volante de enlace talentoso, que es considerado por la prensa de Manabí, el mejor diez de Liga en todos los tiempos. Llegó al cuadro de «La Capira» con un gran cartel por haber jugado en su país en equipos grandes como San Lorenzo de Almagro e Independiente de Avellaneda. Además jugó en Sol de América en Paraguay y Club Atlético Tigre y en Temperley de Argentina en el que se inició y en el que es tal su idolatría que una de las tribunas de su estadio lleva su nombre. Su hijo apodado, Mariano Ariel Biondi González, apodado “Nano”, nacido en Buenos Aires, llegó al equipo de su padre en 2002. El junior que solo jugó una temporada no pudo ni de lejos acercarse al rendimiento de su progenitor, pasando inadvertido en nuestro fútbol.

Un caso especialísimo es el de los argentinos Carlos Alfaro Moreno y Rubén Darío Insúa, figuras de leyenda en Barcelona en los 90, cuyos hijos aún no han podido debutar en Primera División y solo han estado en las menores del equipo amarillo y en su filial, Toreros de la Segunda Categoría. Carlos Alejandro Alfaro Moreno Afonso, nacido en Buenos Aires, fue una figura de primerísimo nivel que brilló en Argentina, España México y Ecuador, donde cerró su carrera. Se inició en Platense de su país, en el que además jugó en Independiente y Ferrocarril Oeste, en España militó en Español y Pálamos, en México en América y Atlante y en Ecuador solo en Barcelona. Fue además seleccionado argentino en los Juegos Olímpicos de 1988 y la Copa América 1989. Su hijo Gonzalo, ex Toreros, Barcelona y  Extremadura de la segunda División española, hoy en Liga de Portoviejo, está por ahora muy lejos del nivel de su progenitor.

Caso similar es el de Rubén Insúa Carballa que está a años luz de su hijo Robertino Insúa Álvarez. Mientras el “Poeta, nacido en Buenos Aires, fue figura de leyenda en San Lorenzo de Almagro, Estudiantes de la Plata, Independiente de Avellaneda y Quilmes, Las Palmas de España, Deportivo Cali de Colombia y aquí en Barcelona, su hijo Robertino  Insúa Álvarez que hizo las menores en su país en San Lorenzo de Almagro solo ha militado en el país en Barcelona en las reservas y en su filial, Toreros de la Segunda Categoría del Guayas.

Padre e hijo longevos

Hay un caso muy especial y es el de los Enrique Raymondi. Ellos además de compartir hechos como tener la misma carrera de futbolistas, legar el mismo apodo y haber jugado en la Selección Nacional, tienen la coincidencia de haber jugado hasta una edad no acostumbrada en el fútbol, sobrepasando los 40 años y de haber jugado juntos. El Maestro, Enrique Raymondi Chávez, nacido en 1912, que se inició en 1932 en Unión Deportiva Valdez de Milagro y brilló en Patria en los años 40, se retiró jugando por Nueve de Octubre en 1957, cuando tenía 45 años. El periodista e historiador deportivo, Ricardo Vasconcellos Rosado, narra en su columna Anécdotas del Domingo, publicada el 15 de febrero de 2015, una singular anécdota de él sucedida en 1952. «En aquel año el Maestro Raymondi era entrenador de Valdez y a ratos jugaba en la delantera. Tenía 40 años y sus mejores momentos pertenecían al pasado. Sorprendentemente, en 1957, en un encuentro entre 9 de Octubre y Everest, vi entrar en la ofensiva octubrina al Maestro. Tenía más de 40 años e inesperadamente volvía. ¿Qué iba a hacer en la cancha un veteranísimo excrack que tenía tantas temporadas retirado? La sorpresa fue mayúscula cuando en el área everiana, Raymondi pescó un centro, la paró con el pecho y de media vuelta puso un disparo al ángulo para vencer a Hugo Mejía. El público, de pie, le brindó la que debe haber sido la mayor ovación en su dilatada carrera. Para más señas, ese gol que vive permanente en mi recuerdo, fue en el arco que daba a la calle Pío Montúfar».

Cuando eso sucedió, su hijo Enrique Raymondi Contreras, nacido en Guayaquil, el 5 de diciembre de 1937, ya estaba en la cancha, en la con 15 años de edad, se iniciaba como jugador juvenil del equipo Asociación Empleados que jugaba en la segunda categoría de la Federación Deportiva del Guayas, del cual pasó a Patria, dos años después. De ese tiempo, hay una anécdota que contó el propio Maestrito (hijo)  y que quedará en el mundo de las leyendas por siempre. En 1954, su padre semi-retirado del fútbol, con 42 años de edad, dirigía Olmedo de Riobamba y una vez lo llevó de refuerzo a jugar por los riobambeños, en el que sería su primer partido internacional ante Boca Juniors de Cali.  En el «Ciclón» se quedó una temporada y allí protagonizó una vivencia imborrable. «Mi papá dirigía el equipo, una vez en un partido, no dábamos pie con bola y él al ver esa situación, decidió vestirse de corto y meterse a la cancha, tuve el privilegio de jugar junto a él, yo de interior, el de foward, demás está decir que el equipo mejoró y ganamos».

El «Maestrito», se retiró en 1978 a los 41 años, tras una dilatada carrera en Olmedo de Riobamba, Patria, Emelec, Barcelona, Nueve de Octubre y Everest de Guayaquil, Liga de Portoviejo, la Selección y Nacional de Montevideo, Uruguay. Su nombre consta en los récords de la Confederación Sudamericana de Fútbol, como goleador de la Copa Libertadores de 1962 con siete tantos, torneo en el que jugando por Emelec le marcó cinco goles en un mismo partido, a Universidad Católica de Chile en el histórico triunfo de 7-2 en el estadio «Modelo» Guayaquil. Los Raymondi, una leyenda de nuestro fútbol.

Padre Extranjero, hijo ecuatoriano

Hay casos especiales de futbolistas extranjeros que llegaron a jugar en equipos nacionales y en su estadía procrearon hijos ecuatorianos que luego siguieron sus pasos y saltaron a la cancha igual que sus padres. Son nueve casos, el primero el de los arqueros, Eduardo “Zorro” Bores, argentino, figura de los años 50 y su hijo del mismo nombre Eduardo Bores Jatón, quiteño que jugó en la década del 70. El “Zorro”, el padre llegó al Patria de Guayaquil y luego estuvo en América de Quito y luego inició aquí en los años 60 su carrera de entrenador, dirigiendo varios equipos como el famoso cuadro infantil de baby fútbol Ciudad de Quito y profesionalmente en América, Deportivo Quito. Su hijo, conocido como “Eddy”, golero, jugó en América, Emelec 1973 como tercer arquero en Copa Libertadores y ese mismo año pasó a Barcelona para el campeonato nacional, luego continuó su carrera en el fútbol peruano en Sports Boys y en el venezolano en el Valencia, volviendo al país al cuadro Cebollita en 1977 en los últimos años de su carrera.

                El yerno del “Zorro” Bores y cuñado de su hijo “Eddy”, el uruguayo Mellington Ademar Benítez, es otro de los casos de padre extranjero quien en su estadía en el país, procreó dos hijos ecuatorianos, Francisco y Eduardo y Benítez Bores, quienes siguieron sus pasos en el fútbol. “El Gringo” como se conocía al delantero “charrúa” llegó al país en 1975 al Deportivo Quito con el que estuvo hasta 1976, luego pasó por Liga quiteña, Emelec, en el que nunca llegó a jugar, Barcelona y Técnico Universitario de Ambato, también hizo carrera en el fútbol mexicano en León y Pumas y en Venezuela en Marítimo, Municipal y Fas. Su dos hijos no alcanzaron a tener el nivel del padre. El mayor Francisco David, se inició en 1998 en Espoli, luego pasó a Macará, América y Deportivo Saquisilí de Cotopaxi, llegó a jugar en el extranjero en el Mixco de Guatemala, y tuvo un peregrinaje por varios clubes de segunda división del fútbol nacional como Deportivo Santo Domingo y Talleres de Santo Domingo de los Tsáchilas, Fútbol News de Chimborazo, Imbabura, Santa Rosa de El Oro, Cumandá y Cuniburo de Pichincha, hasta que se retiró en 2011 en el Puyo de Pastaza. Su hermano menor, Eduardo Ademar , centro foward como su padre, se inició en Espoli en 1995 y luego jugó en Liga de Quito, Deportivo Saquisilí de Cotopaxi, Manta, Santa Rita e Independiente del Valle, pasando luego a varios equipos de la segunda división del fútbol nacional como: Adac de Santo Domingo, News Deportivo de Chimborazo, Santa Rita de Vinces, Puyo de Pastaza, Cuniburo, Ruminahi y Sandino de Pichincha, en el que actualmente juega.

Miguel Ángel Paiva (+), exjugador paraguayo, de la década del 70, apodado “Bombardero” que hizo su carrera en Ecuador en los tres clubes de Ambato, Brasil, Macará y Técnico Universitario, tras su retiro se quedó a radicar en Ambato, donde se casó con la basquetbolista guaytamba Sivia Jaramillo, con quien procréo cuatro hijos, uno de ellos, el menor del mismo nombre, nacido en Ambato jugó en Macará 2003.

Ángel Marín, centro delantero uruguayo que hizo capote en los años 70 en el fútbol quiteño jugando por América, Deportivo Quito y Liga, Deportiva Universitaria, además de Nueve de Octubre de Guayaquil y Liga de Portoviejo, procreó en Quito, un hijo del mismo nombre, nacido en Quito el 10 de enero de 1990,  que salió  de la escuela de fútbol que él regentaba y que de ahí paso a jugar con los Chullas en el campeonato 2007 y llegó a las Selecciónes Nacional Menores, Sub 15 y  Sub 17 con la que jugó el campeonato Sudamericano de Ecuador 2007 y que es recordado por anotarle dos goles a Brasil en la victoria Tricolor de 5-4 en el estadio La Cocha en Latacunga.

Enrique “Kike” Lanza Biondini fue  un delantero argentino, que llegó en la década del 70 a Liga de Cuenca y luego jugó en Nueve de Octubre de Guayaquil, padre del cuencano Damián Lanza Moyano, quien heredó de él, el fútbol pero no el puesto, pues él se inclinó por el arco, habiendo sido golero del  Emelec en el que se inició, Panamá de Guayaquil, Deportivo Cuenca, Aucas, Olmedo de Riobamba, Manta, Barcelona, Clan Juvenil, Arezzo y Génova de Italia y hoy en Juventud Italiana de Manta de segunda división. Su mayor logro fue haber sido mundialista con Ecuador en Alemania 2006 en el que fue el tercer golero, sin llegar a jugar.

Mario Rubén Quiroga, argentino nacido en Villa Mercedes San Luis, era un arquero que usaba un uniforme entero de color rojo, desde el buzo a los polines, por eso se ganó el apodo de Chapulín Colorado. Llegó al país en 1976 proveniente del Deportivo Español, argentino para jugar en Deportivo Quito, luego pasó a Liga quiteña, Manta, Universidad Católica y Barcelona. Aquí procreó a su hijo Mario Quiroga Cañadas, un quiteño que coincidencialmente se inició en Argentina, el país de su padre, en el equipo que nació su progenitor, el Deportivo Español. Aquí jugó sin mayor suceso en Universidad Católica y luego continuó su carrera en equipos de segunda división como el Fútbol News de Chimborazo y Quinindé y Brasilia de Esmeraldas.

Héctor Loureiro, el “Pocho”, zaguero central uruguayo de Aucas y Técnico Universitario, que jugó con gran suceso en el fútbol ecuatoriano tuvo dos hijos futbolistas, su homónimo Héctor y Esteban Loureiro Olivera. El mayor no tuvo destaque en el fútbol nacional en el que no pasó de segunda categoría jugando en el equipo Patate de la Asociación de Fútbol de Tungurahua en 2004, el menor Esteban, que hasta el año pasado (2018), jugó en el Crefar de segunda categoría de Tungurahua, tuvo mayor figuración, llegando a jugar en primera, aunque sin mayor destaque en los clubes de Ambato, Macará, Técnico Universitario y Mushuc Runa, además de Espoli y América de Quito y otros clubes de segunda.

 

Alcides de Oliveira, nacido en Río de Janeiro, Brasil es otro de los foráneos con hijos ecuatorianos, y en su caso por partida doble porque procreó en Guayaquil a Alcídes y Gerson De Oliveira Solorzáno. “El Apache”, fue un centro foward, insigne goleador que se caracterizaba por su potente disparo y el festejo de sus goles danzando una danza apache, de ahí su apodo. En Ecuador tuvo una larga trayectoria, jugando en Liga de Quito, Barcelona, Nueve de Octubre, Técnico Universitario. Su hijo mayor Alcídes Hoover, se inició en las divisiones menores de Emelec junto a su hermano Gerson, pero no tuvo mayor éxito en su carrera en la que no llegó a jugar en primera, militando solo en los torneos de divisiones menores y reservas y en segunda categoría habiendo jugado en Emelec, Panamá y Patria de Guayaquil, Todo lo contrario fue su  hermano menor que sí llegó a Primera División y  militó en Emelec, Panamá, Independiente del Valle, Fuerza Amarilla, Técnico Universitario, Delfin y en segunda división en Atlético Mineiro y Espol en el que se retiró en 2015.

Y el caso más especialísimo, que siempre será motivo de anécdotas en el fútbol ecuatoriano es el del paraguayo Alfonso Obregón Allende, que aquí en Manabí procreó a Alfonso Obregón Cancino y su hijo no reconocido Luis Zambrano Álava “Bertoni” que una temporada (1995-1996) coincidieron en Espoli. La historia tuvo tintes novelescos en los que la realidad supera la ficción y sobrepasa la imaginación humana porque la mamá de “Bertoni”, decía que él  exdelantero de Liga de Portoviejo en los 70, no era el padre, lo cual lo desmentía su hijo que lleva los apellidos de la madre, quien decía que él era Obregón aunque no lleve el apellido. A la final, nunca llegó a tener el apellido, pero se descubrió que el arponero paraguayo sí fue su padre, incluso hubo un encuentro en el que se conocieron, cuando los dos hermanos jugaron por Espoli la Copa Libertadores en Paraguay en 1996. Alfonso Obregón padre jugó en Liga de Portoviejo entre 1970 y 1971 año en que fue goleador del fútbol ecuatoriano con 18 tantos, lo cual le abrió camino para llegar al fútbol europeo en Grecia. Su hijo del mismo nombre, fue contrario a su padre, volante de marca que se inició en Deportivo del Valle y jugó en Espoli y Liga de Quito con el que fue campeón de todo, campeonato nacional, de Copa Libertadores, Copa Sudamericana, Recopa, además fue seleccionado nacional en la que jugó 68 partidos y fue mundialista en Corea-Japón 2002. Porque los genes se legan en el fútbol, su hijo Alfonso Andrés Obregón Macías se está iniciando en el fútbol jugando en las divisiones menores del equipo en el que brilló su abuelo: Liga de Portoviejo. El hijo no reconocido, Luis Zambrano Álava, si heredó de su padre la posición en la cancha, siendo un centro delantero goleador que se inició en Juventud Italiana de Manta de la segunda división, que luego jugó en Delfín, Green Cross, Liga de Portoviejo, Espoli, Olmedo, Liga de Quito y Emelec. En  Segunda además jugó en Carlos Julio Arosemena y Cinco de Julio de Manabí.

Hederos de un apodo

Hay siete casos especiales en que los hijos son herederos del apodo del padre, en algunos casos con diminutivo como Como Enrique “Maestrito” Raymondi, de su Padre, Enrique “El Maestro”; Raúl “Pavito” Noriega de su padre Juan “Pavo”, los “Pajaritos” Enrique y Gabriel Cantos y los Polo, Leopoldo Carrera padre y su hijo Paul Carrera Torres, ex jugador de Liga y Deportivo Quito y los “Chivo”, Jiménez, Cesar (+) el padre figura de Barcelona en los 60 que debutó en Aduana y fue campeón con los Toreros en 1960 y su hijo Jimmy que fue amarillo en los 90, Ángel Marín, “El Negro”, jugador de los años 70 que destacó en el fútbol quiteño y su hijo del mismo nombre “El Negrito” que jugó en Deportivo Quito y Oswaldo De la Cruz, el “Chacha”, ex jugador de Liga de Quito, El Nacional, Aucas, Técnico Universitario y la Selección con su hijo Jonathan Oswaldo  “Chachita”,  exjugador de Saquisilí, Universidad Católica, Barcelona, Aucas, Clan Juvenil, Deportivo Cuenca y actualmente en Macará.

Con la misma camiseta

Son 49 los casos de los jugadores padre e hijo que vistieron la misma camiseta, como los padres e hijos homónimos Pablo Zatizábal, Víctor Ramos, Roberto Ponce, Silvano Stacio y Dixon Arroyo, además de Luis y Mario Mora (+), Alfonso Legarda Sánchez, centro medio de LDU y de la selección de Guayaquil en los años 20, a quien apodaban El Tigre, ex Emelec padre de Otto y Galo Legarda; Carlos y Javier Medina Alex y Javier  Cevallos, Carlos Torres Garcés y Carlos Alberto, los Alcídes y Gerson De Oliveira, Pedro y Mauricio Muñoz, Oscar y Gabriel Achilier en Emelec, el club que más repite estos casos en once oportunidades. En Barcelona, están: Enrique y Gabriel Cantos, César y Jimmy Jiménez,  Juan y Raúl Noriega, los Juan Madruñero, Urbano Stacio, Walter Guerrero, Carlos Grueso y Víctor Mendoza. En Liga de Quito: Adolfo y Luis Bolaño;  los Leopoldo y Paúl Carrera, los Eduardo Zambrano, César y Rodney Mantilla, Washington y Paul Guevara, Diego y Patricio Hurtado, Néicer y Djorkaeff Reascos y Nixon y Harold. En América de Quito: Eduardo Bores y Héctor Gauna.  En Deportivo Quito: Ademar y Eduardo Benítez y los Ángel Marín en Deportivo Quito. En El Nacional: los Washington Guevara y Pául, Ermen y Cristhian Benítez y Listron y Tito Valencia. En Liga de Portoviejo: los Mariano Biondi y Alfonso Obregón y Luis Zambrano. En Espoli: Milton y Jonathan Cobo. En Técnico Universitario de Ambato, los Gorky Revelo. En Olmedo: Jorge y Denis Corozo y Carlos Javier y Romario Cicedo. En Macará, los Miguel Ángel Paiva y Rómulo Dúdar Mina. En Deportivo Cuenca, los Fausto Klinger y en Manta, los Horlen Klinger. Con el padre “Zapatón” hay una anécdota especial, su nombre es Horlen, como su su hijo, pero todo el mundo lo conoció como Orly, famoso por haber marcado un gol a Paraguay en las eliminatorias mundialistas a España 1982.

 Padres con más de un hijo futbolistas

Hay once casos en que el fútbol que corre por las venas y se transmite por los genes de padres a hijos, se da con repetición incluida, así hay varios padres que han tenido más de un hijo en el fútbol profesional. El que mayor veces ha repetido esta situación es Pedro “Zambo” Merizalde, figura de Norte América en los años 40, que dejó su legado a cuatro de sus hijos: Colón, José, Vicente y Bolívar Merizalde Cali, figuras del Patria guayaquileño.  Bolívar «Bolo» y José, estuvieron juntos en la plantilla de Emelec que jugó la Copa Libertadores en 1962. Ambos que en ese tiempo militaban en Patria, llegaron al equipo Azul» como refuerzos.

Lo sigue, con tres hijos en el fútbol Washington Guevara García, con sus hijos Washington, Paúl y Juan Diego Guevara Paz y Miño, sobrinos además del legendario jugador de El Nacional y la Selección, Fabián «Flaco» Paz y Miño. El padre de los Guevara que destacó en los años 60 tiene una singular anécdota pues a pesar de ser costeño nacido en Santa Elena, curiosamente nunca jugó en la costa e hizo una dilatada carrera en el fútbol de la sierra, destacando en  Liga de Quito, El Nacional, Técnico Universitario, América y la Selección Nacional. Su hijo mayor, homónimo Washington Eduardo, no igualó los pasos de su padre y no tuvo mayor trascendencia en tres de los clubes en que su padre destacó como Liga de Quito, El Nacional y América y en otros en los que jugó como Espoli, Macará y Universidad Técnica de Cotopaxi (UTC) de la segunda división. Todo lo contrario fue su hermano menor Paúl Alexander que destacó en Liga de Quito, en el que también lució su padre y que además pasó por El Nacional en el que se inició en 1990, Técnico Universitario, Deportivo Cuenca, Universidad Católica, Emelec y Pasto de Colombia. Juan Diego, el menor jugó en Liga como su padre, Deportivo Quito, Independiente y varios clubes de Segunda como UTE y Jups de Pichincha.

Los padres con dos hijos futbolistas son: Galo Legarda, delantero de Emelec en los años 40 y sus herederos, Otto y Galo, quien luego se inclinó por el billar, siendo el mejor billarista ecuatoriano de todos los tiempos; Juan Noriega con  Juan que jugó en segunda en Molinera, entonces filial de Barcelona en 1986 y Raúl, exseleccionado nacional, referente de Barcelona que además pasó por Audaz Octubrino, Deportivo Cuenca Universidad Católica y Boca Juniors de Argentina; Héctor Loureiro, el “Pocho” zaguero central uruguayo de Aucas y Técnico Universitario, con su hijo homónimo Héctor y Esteban Loureiro Olivera. El mayor no tuvo destaque en el fútbol nacional, Esteban, el menor tuvo más figuración sin llegar al nivel de su papá. El «Gringo» Mellington Ademar Benítez, con Francisco David y Eduardo que no alcanzaron el nivel de su padre.

También tuvieron dos herederos en cancha: Oscar Achilier, lateral izquierdo y zaguero central, apodado “Diablo” que militó en Audaz Octubrino, Técnico Universitario, Emelec Aucas y River Plate de Riobamba con Oscar y Gabriel. El hermano mayor, homónimo de su padre, que también fue audacino como su progenitor y no tuvo mayor destaque en primera categoría,  a pesar de tener una larga trayectoria entre 1996 y 2012 militando en Deportivo Cuenca, Técnico Universitario, Manta, Espoli y Liga de Loja, además de varios clubes de segunda como Banaoro en el que se inició, Santa Rosa, Fuerza Amarilla, Atlético Audaz, de El Oro, UTC de Cotopaxi y Colón y Cristo Rey de Manabí. Todo lo contrario vivió su hermano menor, Gabriel que destacó como zaguero central en Liga de Loja, Azoguez, Emelec y la Selección, actualmente en el Morelia de México.

También tiene dos hijos futbolistas, José Francisco Cevallos con su homónimo José Francisco y José Gabriel. El padre y su hijo del mismo nombre, tuvieron una  dilatada carrera que ya fue reseñada en un párrafo anterior y José Gabriel, también portero como su padre, que se inició en Cuniburo de Pichincha en la segunda división, que no alcanzó figuración en Barcelona y Liga de Quito, en los que sí brillo su padre, prueba fortuna actualmente en América de Quito en el que a la fecha, ya ha jugado en primera, dos partidos y en el que espera consolidarse.

Fausto Klinger, famoso lateral izquierdo del Deportivo Cuenca, Barcelona, Manta y la Selección que destacó en la década del 70, apodado “Rockola” y “Murciélago”, es padre de Fausto y Martín. Su homónimo, nacido en Cuenca, mientras él jugaba allí, que también jugó en el país en los mismos clubes de su padre, Aucas y Deportivo Cuenca, se fue a vivir a Estados Unidos, llegando al Metro Star de Nueva York, llevado por el entrenador ecuatoriano Octavio Zambrano en 2001, que al igual que su hermano Martín, no tuvieron destaque en la Liga estadounidense de la que pasaron fugazmente con muchas críticas que decían que no nacieron con el «pedigrí de su padre», quien sí fue un referente del fútbol nacional.

Urbano Stacio Tenorio, conocido como “Mimí”, ex jugador de Barcelona, Audaz Octubrino y Nueve de Octubre es otro de los que repite apellido en cancha con su homónimo Urbano  y Jerson. El padre fue un talentoso diez de los años 70, su hijo Urbano Xavier, que se inició en 1990 en el club que destacó su padre: Barcelona, no tuvo la misma figuración que su progenitor, pasando sin mayor suceso por Audaz Octubrino, Santa Rita, Esmeraldas Petrolero, Universidad Católica, Liga de Portoviejo y varios clubes de segunda. El hermano menor, Jerson tuvo mejor suerte en el fútbol, teniendo un aceptable desempeño en Deportivo Cuenca en el que jugó varias temporadas como zaguero central y que también pasó sin mayor suceso por Emelec en el que se inició,  Deportivo Quevedo, Aucas, Audaz Octubrino, Santa Rita de Vinces, Los Ríos y Macará.

Padres que vieron partir al hijo

La vida por sus ciclos temporales, con respecto al hecho natural de que todos tenemos que partir un día, acostumbra ver más, adelantarse en el viaje al padre y no al hijo. Pero hay dos casos especiales en que fue el progenitor el que vio tempranamente partir a su heredero, cuando estaba en la cúspide de su carrera. Tal fue el caso de Luis Mora, jugador de Emelec en la década del 40 y 50 que vio partir en 1972 a su hijo Mario Mora Meza, que había surgido de los patios del colegio Cristóbal Colón y que aun con edad colegial (16 años) y siendo estudiante de ese plantel, llegó a Emelec en 1970 para alternar en la punta derecha con Gonzalo «Pachaco» Castañeda y ser vicecampeón nacional, jugando en una delantera de lujo en que estaban Félix Lasso, Alberto Cabaleiro y el paraguayo Viviano Lugo. Para 1971, «Morita» ya estaba en muchas formaciones titulares y en enero de 1972, pocos días después de graduarse de bachiller y de ser nominado a la Pre Selección Ecuatoriana, un accidente de tránsito cortó su vida y lo que prometía ser una promisoria carrera.

El otro caso fue el de Ermen la «Pantera» Benitez y su hijo Christian Benítez Betancourt, el «Chucho», quien falleció a los 27 años, en tierras sumamente lejanas,  en Arabia, estado situado al oeste de Asia, víctima de un paro cardíaco, sucedido el 29 de julio de 2013, luego de ser internado por dolores abdominales en un hospital de Doha, Catar, país al que veintidós días había llegado, tras firmar con el club local El Jaish SC. El delantero que se inició en El Nacional de Quito, club en el que brilló su padrey que luego pasó por el Birminham de Inglaterra y Santos Laguna de México, apenas logró jugar un solo partido en su entonces nuevo y hoy, último club al que llegó proveniente del América mexicano. Un día antes de fallecer, «Chucho» había debutado , tras entrar al cambio unos minutos, en el cotejo que su club ganó 2-0 al Qatar SC por la semifinal de la Copa del Jeque Jassem. La partida del goleador, por entonces  figura de la Selección Ecuatoriana con la que anotó 24 goles y con la que jugó dos Copas América, dos Eliminatorias Mundialistas y el Mundial Alemania 2006, fue muy sentida.  Su velorio realizado en el coliseo Ruminahui de Quito, entre el 2 y 3 de agosto, tuvo la asistencia de más de 100.00 personas.

Los que jugaron juntos

Un caso especialísimo, muy raro, anecdótico, inusual  y que ocurre muy pocas veces es el de que los padres y los hijos jueguen juntos en el mismo equipo el mismo día y compartan cancha. La edad y la brecha generacional conspiran para ello y si se da, es en el caso que el padre está en los últimos años de su carrera y el hijo, con edad juvenil recién empieza. Esto al menos oficialmente ha sucedido solo cuatro veces en el fútbol de primera división del Ecuador. El primer caso se dio en 1954 en Riobamba y los protagonistas fueron Enrique Raymondi  Chávez, el «Maestro» y su hijo Enrique Raymondi Contreras «Maestrito». El padre dirigía al Olmedo y llevo a sus filas a su hijo, que entonces tenía 17 años. Cierta ocasión, cuenta el junior, que su progenitor al ver que el equipo no funcionaba decidió ingresarse a la cancha y jugar, pese a que ya rondaba los 42 años. El equipo se arregló bajo su mano en la cancha y el entrenador que ofició de jugador, salió bien librado en su osadía.

El segundo caso se dio con Carlos Javier y Romario Caicedo en Olmedo de Riobamba, que jugaron juntos varios partidos del campeonato nacional, durante cuatro temporadas entre 2009 y 2012. El hijo tuvo el honor de jugar además el último partido de su padre,  en su despedida del fútbol en enero de 2014 en un partido no oficial, en un amistoso que sirvió de presentación del equipo riobambeño ante el América de Cali que fue además el de despedida del legendario defensor. El padre, Carlos Javier Caicedo Tenorio, un eficiente zaguero central, es un histórico del “Ciclón”  y del fútbol ecuatoriano porque es a la fecha (julio de 2019) el jugador que más partidos ha jugado en el campeonato nacional con 663 cotejos en el que ha anotado nueve goles. Siete de esos juegos, los hizo en 1993 cuando debutó con Técnico Universitario de Ambato y 656 con Olmedo en el que militó 19 temporadas, todo un récord entre 1994 y 2012, luego pasó al Start Club de Riobamba de segunda división en que se retiró con 39 años  a cuestas. Romario Caicedo, su hijo que además jugó en Olmedo siete temporadas del 2009 al 2015, que pasó a Fuerza Amarilla de El Oro, aún se mantiene vigente jugando en Emelec.

El tercer caso se dio con los José Francisco Cevallos, que además del fútbol comparten también los mismos nombres y el primer apellido. Lo hicieron jugando para Liga Deportiva Universitaria de Quito. El junior que juega de volante ofensivo, debutó junto a su padre en un partido amistoso jugado en 2011 en la Casa Blanca  entre  LDU y Once Caldas de Colombia (empate 1-1). Para completar el hecho anecdótico, ambos ingresaron en el segundo tiempo a la variante y su ingreso se hizo en orden cambiado en el aspecto cronológico, pues primero ingresó el hijo José Francisco Cevallos Enríquez, al inicio del segundo tiempo y luego el padre José Francisco Cevallos Villavicencio, para remplazar en el arco a Daniel Viteri, a diez minutos del final.

El cuarto y último caso se dio el sábado 12 de noviembre del 2016 en el empate de Liga de Quito 1 a 1 frente a Fuerza Amarilla, por el campeonato nacional, en el que el lateral de Liga, Néicer Reasco (38 años) y su hijo, el delantero Djorkaeff (17) compartieron  en la cancha, un par de minutos, porque en otro hecho anecdótico, el junior fue expulsado apenas ingresó al campo de juego por un planchazo su contrario, Stiven Zamora. Pese al poco tiempo de estar juntos en el campo de juego, el suceso entró a las estadísticas del fútbol nacional.

Los que nunca jugaron

Y hay casos especiales de padres e hijos que nunca jugaron un partido profesional de primera división.  El único suceso de eso, que se dio por partida doble, es del de los Taleb. Tony Taleb Terán, fue jugador de la plantilla de Emelec en 1978 en el que fue el arquero suplente de Eduardo García, sin poder jamás debutar en un partido, caso similar al de su hijo Tony Taleb Tovirac, delantero que jugó en las reservas en 2015, fue ascendido a primera, pero nunca llegó a debutar..

Hay otros casos de que los padres y los hijos no pueden decir que ambos han jugado en primera división del fútbol nacional. Los papás si tuvieron esa suerte que no la tuvieron sus hijos, que hasta la fecha no logran debutar en Serie A, como es el caso de Roberto Ponce Wagner hijo de Roberto Ponce Noboa, ex jugador azul en 1980; Juan Fernando Falconí de River Plate Ecuador, hijo de Juan Falconí Sotomayor, volante de Emelec en los ochenta y los barcelonistas Gilmar Gavica, Robertino Insúa y Gonzalo Alfaro Moreno.

Y así entre anécdotas y cosas curiosas esta es la historia de padres e hijos en el fútbol ecuatoriano.

 

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Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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3 comments

  1. Alfredo Mera Giler

    Mis respeto Aurelio linda reseña.
    Un abrazo

  2. Aurelio Paredes

    Gracias, Alfredo. Un abrazo.

  3. Gracias, Alfredo. Saludos.

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