HABLANDO DE INFORMACIÓN DE FARÁNDULA

Soy de los que desprecia el mal llamado periodismo de farándula y digo mal llamado porque para mí eso no es periodismo, llámelo comunicación, información, contar historias o lo que sea, pero periodismo no es y no lo es porque no cumple los preceptos básicos del periodismo como informar hechos ciertos, comprobados, confrontados con objetividad, imparcialidad y profesionalismo, remitiéndose por el contrario, como información al rumor, al chisme, al comentario mal sano. Ese es mi concepto, pero me cuestioné en el sentido de que me estoy sesgando a mi percepción de las cosas, a mi verdad que no es necesariamente la verdad. Por ello, decidí conversar con alguien que ejerce el periodismo de espectáculo  para en un diálogo directo y frontal analizar el tema y luego de escuchar la otra parte sacar mi conclusión.

Por ello, busqué a mi colega y amigo Stalyn Ramos, a quien admiro y , por su calidad profesional para tratar el tema. Conozco a Stalyn, trabajamos juntos, nos formamos en la misma escuela de Diario El Universo, bajo la tutela de maestros del periodismo honesto como Don Ricardo Pólit Carrillo (+), Carlos Pérez Perasso (+) o Guillermo Medina. Lo vi trabajar en otras áreas que no son la del periodismo de espectáculo, que es muy diferente a la farándula y peor a la farándula mal sana que hoy impera y en ellas impuso el profesionalismo que debe tener un periodista.  Para mí, él no es un comunicador de farándula, es un periodista de espectáculo, que es muy diferente, porque el mundo del espectáculo se refiere a informar noticias de dicha actividad,  no a propalar chismes y rumores falsos con base a la vida personal e íntima de quien está inmerso como actor del mundo del espectáculo. Por tanto lo considero voz autorizada.

Stalyn Ramos, tiene extensa trayectoria. Comenzó de pasante en la sección Deportes en Meridiano y en El Telégrafo en la sección Sociales. Su primer trabajo fue como redactor en diario El Universo en la Sección San Viernes durante cinco años. De allí regresó a El Telégrafo en el que cubrió noticias de política, economía y comunidad. En Expreso regresó al periodismo de espectáculo en el suplemento Expresiones y pasé por Comunidad y la página religiosa. En diario Súper se hizo conocer como El Sir de La Farándula durante cinco años.  Luego ingresó a la televisión para trabajar en Ecuavisa en el programa Sharon y los especialistas, luego llegaron: Entre Sapos y Culebras, Detectives de Famosos, Prensa Rosa, Contra Punto en el Altar. Y ahora incursiona en medios digitales como: Música Talento Ec (Youtube) y la revista web onthewaymagazine.

Aquí el dialogo de preguntas y respuestas.

De entrada le digo, para mí el mal llamado periodismo de farándula no es periodismo, es un tipo de comunicación pero periodismo no es, el periodismo es de espectáculo, no de farándula hay una diferencia allí. Pero esa comunicación de farándula para mí, no aporta nada, no sirve para nada, es más atenta al buen periodismo. Para mí la comunicación de farándula es la basura del periodismo. Reitero, es más para mí, eso no es periodismo. ¿Qué opinión tiene usted del para mi mal llamado periodismo de farándula?

Yo involucrado en el periodismo de farándula actual concuerdo contigo en esa parte, el periodismo, en verdad es la prensa rosa como se la llegó a denominar en sus inicios, ha llegado a tener una evolución hasta llegar a ser prensa roja en la que si bien es cierto está mediáticamente a la caza de los errores y problemas que puedan tener los artistas también ha dejado de lado la parte artística, valga la redundancia y la información del mundo del espectáculo, porque hoy por decir un nombre no hablamos de una Mariam Sabaté como la reina de la prensa rosa y hablamos de su programa, su trayectoria, sino que hablamos, caso hipotético, de una Mariam Sabaté que si le pone los cachos al marido, si es mantenido, si ella repite ropa. Hoy dejamos de lado el talento de la persona, que sí lo tiene, por algo son artistas y nos centramos más bien en otras cosas que al público sí le interesa, pero que a los artistas si desvirtúa en ese aspecto. Yo creo que sí hemos evolucionado, pero en una evolución que no aporta en lo que la vieja escuela del periodismo siempre estuvo pendiente que es informar, educar y entretener.

Usted menciona que al público sí le interesa. ¿En que se basa para decir eso? ¿Se han hecho estudios, encuestas, investigaciones, que puedan afirmar que ese periodismo entre comillas, si les interesa o les gusta?

Ese es un tema bastante manoseado. Tú que trabajaste en televisión sabes muy bien que el rating es relativo y no hay que dejar de lado que los medios de comunicación, cualquiera que este sea, más que un medio de comunicación, es una empresa y vive de los ingresos que dan los auspiciantes. Más allá de tener un buen rating o de que le guste o no al público, si cierta marca me auspicia un programa de farándula en el que yo hable lo que no tenga que hablar, pero tengo el ingreso económico para mantener la nómina, el programa va a salir al aire, porque ningún medio de comunicación, como cualquier empresa o negocio del tipo que fuere, trabaja a pérdida.

Bajo esa premisa, el principal culpable de la existencia de este tipo de programas, es el dueño del medio de comunicación, lo cual atenta a su condición de periodista o comunicador y solo le importa el dinero, pero eso no exime al público que lo ve.

Es que aparte de eso también existe el morbo natural del ser humano que te lleva a estar pendiente de esa clase de chismes. Que en lo general no lo veo, malo, por ejemplo, si tú te enemistas con alguien del medio y pelean y vienen los dimes y diretes, está bien, hay que informarlo. Pero no hay que parcializarse ni por el uno ni por el otro y llegar al grado que los presentadores y la gente que opina en el panel, tome parcialidad hacia alguna de las fuentes. Yo creo que el tratamiento de la noticia, solamente lo vi bien hecho, en un programa que se llamaba Extremadamente Buenos, que lo hacía Francisco Pinoargote, casi a media noche por Gamavisión, en el que se presentaba notas, pero solamente se las presentaba, era netamente un informativo. Nadie opinaba, nadie decía: estuvo bien o estuvo mal; que bien que le pusieron los cachos o pobrecito que es cachudo. Nadie decía nada, solo se presentaba la noticia, se presentaba la imagen se ponía el audio de las personas responsables y era el público que juzgaba.

Su respuesta me da la razón, el buen periodismo no sirve, el buen periodismo no vende. Yo por ejemplo nunca supe de la existencia de ese programa y no es por la hora en ser transmitido, porque me agrada mucho uno que hace ahora el mismo comunicador y es también muy tarde y lo veo, por tanto no sé si trascendió o no, pero no debe haber funcionado para que no continúe en el aire. Entonces no se puede hacer periodismo, ¿Por qué?

El periodismo se empezó a tergiversar  y a ponerse más rojo en el momento en que el periodista pasó a ser juez, el reportero pasó a ser víctima y en el que los presentadores, en muchos casos, sin nociones de comunicación social, se metían y se meten a opinar y se parcializan a una parte, emitiendo juicios de valores, algo que no es dable. El periodista debe manejar una imparcialidad al momento de informar. Te conviertes en editorialista cuando ya tu opinión es válida, pero esos programas no son programas de editoriales, son de entretenimiento, en el que no cabe la opinión y si la hay no debe ser tan sesgada.

Poniéndome la piel de periodista, con su respuesta concluyo que hay quienes no hacen un buen periodismo. ¿Qué siente un periodista sabiendo que no hace lo que tiene que hacer, como mandan la academia, los libros, la ética y solo lo hace porque es un negocio?

Ahí viene la parte emocional. Yo creo que la nueva escuela no tiene escuela. Es gente que ha llegado a los programas de televisión como modelos, como competidor, como cualquier cosa, pero no como un reportero formado en la universidad y en la calle. Es muy cierto que la práctica te hace, porque puedes salir de la universidad con todos los conocimientos, pero si no tienes la oportunidad de estar donde las papas quemas, los conocimientos no te sirven de nada porque no puedes aplicarlo. Pero esa gente no tiene ni los conocimientos, ni tiene la práctica, entonces si careces de esas dos partes tan importantes, tampoco puedes darle un micrófono, porque un micrófono es un arma y un arma muy peligrosa. En manos indebidas el micrófono es un arma muy peligrosa. Yo creo que esa es la gran falla.

Pero eso atenta contra nosotros los que si nos preparamos

Claro. Y ahí viene la contraparte. En mi caso, por ejemplo, somos de los que luchamos por estar en un diario, en un canal de televisión, dejamos carpetas en todo lado. Antes era sumamente difícil llegar a un medio, no cualquiera estaba en un diario o en una televisión, en Ecuavisa por ejemplo tenías que tener un buen apellido, ser alguien alto, rubio, ojos verdes, estar en el target de esa época, los otros canales eran como más populares, pero igual tenías que tener una palanca fuerte para que tú, puedas entrar, nunca se le daba la oportunidad a la gente cholita, al pueblo. Ahora se han abierto las puertas y la gente lo ve bien que se abran las puertas, pero esas puertas abiertas deben tener una condición y es que tengas el talento y la habilidad y manejar muy bien la actitud con c y la aptitud con p, porque podemos estar aptos, tener todos los conocimientos y todas las ganas, pero si no tenemos la actitud de ser un buen periodista, no lo vamos a ser, así tengamos un masterado, un PHD o lo que sea. Si no tenemos esa actitud y esa mística de comprender y entender  que el periodista es eso, alguien que va a informar y no a ser famoso, no sirve.

Usted habla del talento, de la habilidad, del profesionalismo, que en mi criterio, debe ser la única manera correcta para ejercer el periodismo, pero tras bastidores, se habla de otras formas de llegar, como el tan famoso casting de cama. ¿Es cierto que existe?

Ese es uno de los mitos y verdades de la televisión, pero eso no es de ahora, es de siempre. Hay cosas que siempre van a seguir siendo mitos, hasta que alguien no lo diga de verdad y con pruebas, hasta tanto seguirá siendo un mito, pero eso es relativo, en el momento que se puedan dar los dichosos casting de cama tanto en hombres como en mujeres, es cuestión de que tú quieras. Porque alguien hace la propuesta pero el que la recibe decide aceptar o no. Y si ya lo acepta, para mí ya no es pecado, si no le aceptaste tampoco eres un santo o santa pero por lo menos estás queriendo demostrar que quieres llegar por tu talento sin tener necesidad de pasar un casting de cama. Esos son mitos de la televisión, como mito también es, al menos hasta que se haga público con pruebas, aquello de los talentos de televisión prepagos. Nadie lo ha comprobado. Y pasa en todo el mundo en la televisión internacional se habla de que el presentador es gay y la presentadora prepago, de que las modelos cobran y son caras. Yo no lo juzgo y no lo veo mal, yo lo que creo es que debería haber una cierta apertura a no verlo como algo malo o como algo bueno, sino como algo que existe y está en el medio. Hay la idea no confirmada de que se hacen scort porque están en la televisión, si puede ser verdad, pero depende de la persona si lo hace o no y si hay sexo o no es cuestión de dos personas, pero eso no solo pasa en el periodismo de farándula, sucede en otras áreas de periodismo y sucede también en otras áreas profesionales. Ahora hay que considerar que los sueldos de la televisión no son gran cosa, otros ingresos deben tener y si su cuerpo se lo da y no le importa, bienvenido sea para ellos. Si lo son o no lo son oficialmente  no se ha dicho, no hay una lista, muchos hablan de que si la hay. Pero sé que hay algunas que sí lo han hecho y eso no lo voy a negar, lo hacen y lo seguirán haciendo. Pero eso apunta más a quienes no tienen la profesión como tal si no a las recién llegadas y mediáticas.

En esa onda, los famosos vídeos de las mujeres de la farándula en la intimidad, ¿son errores, son montados, cual es la verdad?

En algunos casos no son errores o no son tan montados, pero por aquello de la tecnología y las redes sociales nos exponemos a eso. Anteriormente era difícil obtener la prueba de una noche de pasión si tú no la veías, de allí la famosa frase de las abuelitas de si fuiste colchón. Aquí hubo un caso antiguo de una pareja de televisión que en un hotel tuvo intimidad con las puertas abiertas y todo el mundo que pasaba los vio, eso fue noticia en todos los medios de comunicación, pero no hubo un registro porque nadie tenía a mano un teléfono celular y hacer el video para subirlo en un canal pornográfico. Pero esas son cosas que se dan, no hay que negarlo y hay casos de que los afectados son víctimas. Pero lo que la gente no sabe porque no se hace una buena investigación, es que en esos canales, tienes que tener un acceso y un acceso te cuesta y lo compras a través de una tarjeta de crédito, entonces no cualquiera puede ser parte de esos escándalos triple x, entonces es muy complicado porque es muy limitado, no hay una razón de ser para hacerlo, debe haber una persona que tenga una cuenta, que maneja ese acceso y que es el contacto entre los artistas que se graban y la página para hacerlo viral porque esto es cuestión de dinero, porque por cada vista se gana dinero y mucho.

Cambiando de tema, volviendo  a lo profesional sobre el tratamiento noticioso de estos programas, llamados por los críticos «telebasura». ¿El comunicador (no periodista) de farándula que luce inescrupuloso, que hurga en la vida ajena, que mal intencionadamente pone el dedo en la llaga para sacar pus, que va a dañar, en el fondo se siente contento con ser así, con hacer una tarea así?

Te cuento que no. Yo hace años cuando comenzó esto del periodismo fuerte y agresivo en la farándula, en alguna ocasión conversaba con la reportera Doménica Mena, que ahora vive en Estados Unidos y voy a ser infidente, porque yo también lo hacía, ella me dijo que se sentía mal e iba a la iglesia a pedir perdón y yo le dije: yo también y yo no era de esos católicos fervientes que cumple con todos los condicionamientos de ser católico, pero a mí,  me pasaba, me sentía mal y le pedía perdón a Dios y le decía perdóname yo sé que no estoy haciendo las cosas como son. Es que había un momento en que yo no me sentía bien., no como periodista, porque yo sabía que si  mi editor me estaba pidiendo que lo haga yo iba y dentro del profesionalismo hacía mi nota como tenía que ser y como me la pedían; pero ya como ser humano me sentía con mal sabor. Además yo creo en la ley del karma. Y yo sé que en algún momento, Dios me libre y vaya alguien y hurgue en mi vida tan a fondo como para sacar cosas que no quisiera que salgan a la luz, pero me consuelo pensando que estaba haciendo mi trabajo y cumpliendo mi deber con el diario en que escribía o en el canal que estaba. Si hay una dualidad, que no se si le pasará a otros reporteros, pero a mi si me pasa. Pero, esto no solo pasa en la farándula, el periodismo en sí tiene ese mal sabor, porque en todas las otras áreas, como deporte, economía o política en la que también trabajé, también hacíamos eso. Política por ejemplo es un área fuerte, uno tiene los documentos, investiga y descubre los acuerdos que ha hecho, cuanto ha pedido y cosas así y denunciado eso también se llega a destruir la vida de una persona, políticamente hablando.

A ver. Un momento. Hay una diferencia muy grande pero muy grande en lo que dice. Cuando uno investigaba un acto de corrupción, uno juzgaba el acto no la persona y si el político es corrupto y se lo denuncia, no se está “destruyendo” (entre comillas)  a alguien que no lo merece, se está haciendo una obra de justicia y honestidad en beneficio de un bien común. Uno dice tal político es corrupto porque hizo tal negociado comprobado, pero jamás se metía en su vida privada para decir además de corrupto, tiene moza, es drogadicto, es alcohólico, es gay, mal padre o cosas por el estilo que son de su vida  privada. No se puede confundir ni justificar. Una cosa es juzgar un hecho y otra muy diferente juzgar una persona.

Exactamente. Ahí radica la diferencia. En cualquier área en que se quiere destapar la ola de grillos, se juzga el acto y obviamente a la persona involucrada, pero acá tomamos temas irrelevantes que no tienen una razón de ser y de algo tan pequeño le damos tanto la vuelta a la tortilla y hasta que formamos una torta tan grande y el público lo ve como algo tan trascendente. Eso sumado al juzgamiento de los presentadores y a la cizaña que le mete el reportero ya se convierte en un chisme mal intencionado.

Eso. Eso pienso. Por eso digo que eso no es periodismo. Eso es un chisme. Y el periodismo no es de chisme. Pero ustedes lo hacen. ¿Por qué?

Porque es un show, es un show mediático del cual forman parte las personas del medio, por ejemplo en los romances de una chica reality que a la semana se enamora de dos o tres chicos y de eso se arma un show que a la gente le gusta. Pero debería ser la persona, el televidente, el lector o el que escucha un programa de radio, quien decida que ver y si ve, hasta se entiende que él puede decir fulanita es una grilla, pero no debe decirlo el periodista o el reportero, quien le tilde de esa manera, porque ya se está metiendo en la vida de una persona y la está juzgando.

 Es que nuestro deber, nuestra misión, no es juzgar

Así es. Lamentablemente aquí se juzga a las personas y a las cosas malas. Vuelvo al principio. Yo no estoy en contra, del periodismo de farándula en sí, porque si estuviera en contra significa morder la mano que me ha dado comer mucho tiempo porque he estado involucrado desde que nació la prensa rosa en Ecuador hasta ahora, pero me deja un mal sabor de boca el hecho que hemos dejado la parte artística verdadera por inmiscuirnos mucho en la parte personal. Y hay que recordar que todos tenemos nuestro muertito debajo de la cama. Nadie es un santo 100% o un demonio 100%, todos hemos cometido errores,

excesos y ciertas cosas pero hoy dan solo los errores. Lo que cuestiono y va más allá, es que los premian, porque conviertes a personas sin preparación en reporteras, presentadoras, actrices y estamos creando una generación que cree que mientras más novios tienes, más desnuda sales, o más grilla eres, tiene la oportunidad de estar en la televisión sin ir a la universidad y sin prepararte. Eso es lo que yo veo muy mal y que debe cambiar y que lo están haciendo los productores en general.

Ahora la culpa es de los productores.

Es que los productores no son periodistas. La mayoría de productores que han llegado a la televisión han salido de institutos de producción de televisión que es muy distinto a ser productor de contenidos con una base en comunicación, en la que  se manejan conceptos profesionales de lo que es el periodismo. Una cosa es producir un programa de televisión y otra muy distinta manejar contenidos periodísticos.

 ¿Más allá del productor. En qué queda la persona de la farándula a las que “victimizan” y que saben que le dan y le dan y le dan, que se meten en su vida y sin embargo buscan que la entrevisten, buscan que le den? A mí me dan una y no vuelvo, los de farándula parece que se curten y dicen me dan ahora, bueno voy a que me den más duro que la otra vez. ¿A qué se debe eso?

Porque esa exposición mediática, quiera o no, te ayuda a dar réditos económicos, por ese premio del que hablé, porque es eso, se las premia. Una modelo que no tiene contratos para estar de ataché en una feria, en un evento  o a estar en un calendario, ¿que hace?  Provoca un escándalo, porque si se expone en todos los canales de televisión y dice que está embarazada, que la expareja la dejó y no quiere reconocer al hijo. ¿Qué va a pasar? Va a pasar que la gente va a querer saber más de ella, la va a querer ver, entonces, el empresario que quiere que el público abarrote su stand en la feria y compre sus productos, la va a llamar, la va a contratar y la va a tener entregando volantes o de impulsadora o de animadora. Entonces hay esa satisfacción de réditos económicos de encontrar el premio que está buscando. Entonces llama a los canales porque que no le importa que le den duro en todos los programas si va a ser premiada y ganar plata. Por allí va el asunto, porque más allá de salir en televisión y exponerse de esa manera, está la plata.

Ufff. Grave la cosa si se maneja una comunicación así. ¿Entonces el precio que se paga por llegar a tener popularidad y dinero no es tan alto?

No. Para mí si puede ser alto, porque hay que considerar otra cosa. ¿Y la familia? En mi casa, mi base familiar es otra. ¿Pero que pensarán los padres o la familia de estas chicas reality que en redes sociales están enseñando el trasero o se desnudan y se besan con cualquiera en televisión? Yo como padre, les doy su estate quieto, le digo no regresas a ese programa nunca más en la vida, así llores grites o patalees. Porque no solo es su vida, es la vida de su entorno. Cuando el padre sale a la calle, sus amigos no lo van a llamar por el nombre, van a decir el papá de fulanita de tal que salió desnuda, que sale con uno y otro, que anda con el futbolista. Así, va a pasar que va a perder su identidad y  a tener un apodo que ni le gusta, ni le sirve.

Que padres serán, que valores tendrán, seguramente usufructúan del beneficio económico de ellas, porque ellas siguen saliendo en los programas y no les importa nada. ¿Por qué? ¿Cómo se enteran de sus escándalos? ¿Acaso llaman a los programas a que los entrevisten?

En alguna ocasiones sí y hay que reconocerlo, se arman los shows. Hay cosas que como público que no está involucrado en el medio, no sabe y los ve y dice guau, como que son muy pilas los periodistas, muy investigativos y todo lo demás. Claro que existen casos que si hay trabajo. Pero otros que no. Hay momentos tan de Misión Imposible o Los Ángeles de Charlie que solamente se veían en  ese tipo de películas, en el que tú pasabas por allí y encuentras a la víctima y la salvas. Es como difícil de creer para quien esté involucrado en el medio. Hubo un caso de una chica que tenía boleta de apremio contra su ex y resulta que el ex está a dos cuadras y ella llama a la policía para que la vengan a salvar por si acaso le vaya a pegar y el reportero pasaba por ahí justo en ese instante y ya tenía la cámara prendida y el micrófono listo para preguntar porque estaba por ahí y el entrevistado dijo vengo a conversar con mi ex porque me ha llamado para hablar de la niña. Entonces una persona entendida y con los cinco sentidos bien puestos y unas neuronas que si le funcionan, ¿Qué, es lo que tiene que pensar?, que ella llamó al reportero y le dijo me voy a encontrar con mi ex y arman todo el chanchullo

Pero para un periodista eso de que te llamen para que pedirte una entrevista, ya es raro, ya da para pensar. Uno trata de no ir o si va, va a ver qué pasa,  a ver si sirve la información, pero va prevenido. Y si aceptas, ¿no es que aceptas que te estén usando?

Cuando nos llaman no nos sentimos usados dependiendo del caso, porque cuando tú buscas a alguien en especial es porque sabes que ese periodista es el que tú necesitas para que la información salga a la luz y sabes el tratamiento que le va a dar y sabes qué información le vas a dar. Y aceptando que nos están usando, el medio en que estamos trabajando también va a usar la información que nos van a dar. Es como lanzar una carnada, pero el que va a usar la carnada es el medio, depende de cómo lo use. Acá en farándula era muy distinto. Recuerda que antes nos era prohibido aceptar una entrada para un espectáculo o nos prohibían estar mendigando una entrada, para eso había una caja chica y si el show ameritaba una cobertura la cubría el medio  que compraba las entradas con sus recursos. Y los editores de esa época nos decían: “no aceptes la entrada porque desde el momento que la aceptas ya no vas a poder criticar libremente ni hablar mal del show si es el caso y el empresario te va a decir tras que te invité, me haces la grandota criticándome, ya no te vuelvo a invitar”.  Entonces es ese juego y hay que saberlo entender en cierto aspecto. En definitiva, sí, cuando te están llamando te están usando, pero tú también estás usando esa información para el programa que estás y para el rating que necesita  y ser el boom. Hasta ahí no lo veo tan mal. Lo malo está cuando empiezas a juzgar y establecer juicio de valores o no trabajar con profesionalismo. Si una persona te llama  para decir que no le pasan la pensión y tu empiezas a decir pobrecita está mujer que no le dan para el hijo, pero no le preguntas al marido porque se retrasó, si tiene trabajo y demás, estas tergiversando el hecho de informar.

En esto de informar, una de las principales normas que nos enseñaron en la universidad y en las salas de redacción nuestros maestros del periodismo fue la de no hacer caso a los rumores. El rumor no es noticia por tanto está descartado. Pero en los programas de farándula, se inflan el hecho y se ufanan en decir: Se rumora, se comenta se dice y acto seguido sueltan una información. ¿No es eso atentar contra los preceptos básicos del periodismo?

Tienes toda la razón en ese aspecto y en eso volvemos a lo que decía al inicio, al hecho de que quienes están involucrados en esto no son periodistas y no tienen una formación periodística. Los productores que son quienes producen estos programas al salir de un instituto de producción de televisión, saben producir un programa, pero no saben manejar términos periodísticos como aquel de los rumores que mencionas y en los que te enseñan que un rumor no es noticia hasta que esté confirmado o hasta que se investigue o  le preguntes a la persona involucrada. El rumor es el inicio de una investigación que es producto de una mesa de trabajo en la redacción y es ahí en que se organiza la investigación y el editor planea las directrices a seguir, se asignan funciones, se analizan las aristas habidas y por haber y se trabaja el tema y de ahí se va armando el show, que es lo que se hace y hasta ahí está bien. Pero lanzarlo en ese momento en ese momento sin confirmar como para ganar la primicia, como para ganar el rating o decir que yo soy el reportero top de la farándula si es algo dañino y no le hace daño no solo a la profesión y al personaje de ese momento, sino que le hace daño a la nueva generación que sigue creciendo con esos antivalores profesionales y que cuando llegue los va a aplicar, así haya cursado la universidad y aprendido allí que no lo debe a hacer, porque dice: fulanito lo hace yo también lo puedo hacer y si tras de que lo hace lo premian. Entonces yo voy en pos del premio y no me importa hacer lo que no se debe hacer si por eso me premian.

Lo mismo sucede con aquello de que venga la polémica que es otro antivalor del periodismo. Hay una manifestación claro de que venga la polémica, no me importa a quien dañe.

Ahí juega mucho lo que se llama actualmente la tecnología de la información, que son buenas porque nos han acercado a la preparación para satisfacer las necesidades en tecnologías en cómputo y organización, pero también nos han hecho mucho daño, porque más allá de lo que te da, nos han vuelto autónomos, robots y gente sin corazón. Sí, te dan las facilidades pero nos ha despersonalizado. Antes para conseguir una entrevista, tenías que pasar por un proceso y era tu obligación llamar al entrevistado por teléfono, hablar con la secretaria, pedirle una cita, en algunos casos decirle cual era el tema y lograr la entrevista personal. Ahora es tan fácil mandar el cuestionario vía whatsapp y que te lo respondan  por el mismo medio y no tener ese frente a frente que estamos teniendo tu y yo, que nutre la entrevista y que te da pie para ponerle color, vida, sazón al reportaje, porque tener contacto con la fuente, te permite saber si te está mintiendo, si te está diciendo la verdad, porque su lenguaje corporal te dice mucho y a pesar que tú le quieres sacar la información y él está en su bunker y no quiere decir o no puede, tu sabes lo que te está diciendo y trasladas eso a la entrevista al momento de redactar, si tu escribes que titubeó, no estás diciendo si es mentira o verdad, pero ya le trasladas al lector de que hay algo oculto, cosa que con la frialdad de las redes sociales no lo puedes hacer y das como hecho que todas las respuestas son la verdad porque igual vienen de una fuente. Y hoy hace falta mucho eso Y ese contacto personal cara a cara también es aplicable a la televisión, por algo existieron programas tan famosos como el show de Bernard, en que el artista y abría su corazón en medio de una conversación en que se hablaba de su trayectoria, disco, de su película, pero que también se entraba al campo personal hurgando su vida privada hasta cierto límite, pero  que no llegaban a cosas tan extremas y polémicas como hoy sucede con las redes sociales a las que se toman como fuente, porque no lo son, son un medio, pero no son una fuente. Yo de aquí a mañana me tomo una foto con alguien y mañana, sale que es mi pareja. Lo más lógico es ver la foto y preguntar al personaje en una entrevista, quien es, pero ahora se lanza la nota antes de verificar. Hoy el reportero estila mucho el acoso y si no te dan la entrevista, resulta que el reportero es una víctima, eso está mal. Antes en nuestro caso, había hasta normas para firmar un reportaje y en caso de televisión, salir con tu crédito como autor del tema, muchas veces solo salía tu mano en el micrófono porque los jefes de contenido así lo disponían. Antes hacer un pantallazo era un premio y cuando te lo permitían saltabas de alegría en la sala de redacción. Ahora cualquiera lo primero que hace es el pantallazo y luego la entrevista. Y así han cambiado muchas cosas, pero, no medir el daño que se está haciendo  a una persona, es no tener cara para firmar un artículo o salir en cámara.

Como tampoco es tener cara, lo que menciona del acoso, al poner en el rostro de un entrevistado el micrófono. A un entrevistado a quien además no se ha pedido autorización para una entrevista, sino que se le pone el micrófono y ya con eso está obligado a hablar y si no acepta, se lo sigue, se lo acosa. Eso no es así. Eso se llama irrespeto y hay normas para frenar eso.

Claro en la Ley de la Comunicación se intentó ponerlo, pero obviamente tiene que ver mucho con el periodismo, con el aspecto social, con los derechos humanos, con la libertad de expresión, porque todo derecho tuyo termina donde empieza el derecho de otra persona. Si tu como periodista estas en todo el derecho de obtener la información, el entrevistado tiene el derecho a no concederla. Y cuando el entrevistado te dice no, yo creo que existen tres veces. La primera por las buenas. Por favor no sea malo, es mi trabajo, debo llevar la entrevista; la segunda en que uno es más agresivo, vea me mandaron a entrevistar y yo debo llevar la entrevista, pero si a la tercera ya te dicen no, retírate que estás perdiendo, hasta para resguardar tu integridad. Esto pasa en todo el mundo. En México hubo un incidente con el actor Eduardo Yánez quien cacheteó a un reportero que se pasó de impertinente. Ya después de la tercera vas a torearlo, vas a provocarlo y el entrevistado es un ser humano.

Para mí,  el periodista que no respeta el derecho ajeno, el que solo busca el escándalo, el que va a desinformar, a buscar el chisme, a destruir a un ser humano, es una mala persona. Como señala el periodista  ruso Ryszard Kapuscinsk: “para ser un buen periodista hay que ser una buena persona”. Bajo esa premisa los comunicadores de farándula no son buenas personas.

Es que no son buenas personas. Quienes buscan dañar al prójima por vanidad, para satisfacer su ego, sin importarle nada, no es buena persona

Otro asunto que he observado es que la comunicación de farándula traspasa fronteras a otras áreas de la información. El otro día, para tener una idea de esos programas y tener esta entrevista, vi uno de esos programas y hablaban de la participación de Ecuador en Copa América. Eso no tiene nada que ver con farándula. ¿Por qué se manejan ese tipo de agendas en los programas? ¿O no tienen que poner o han confundido sus roles?

Están las dos cosas. En el caso concreto de tu ejemplo, eso no es farándula, eso es deporte. Lo que pasa es que las personas que están dentro de la producción, quienes son los encargados de armar el show, no saben de comunicación. No hay el buscar, el hallar, el conseguir y solapan la mediocridad de sus reporteros aceptando cualquier cosa que le traen a la redacción, entrando a campos que no les corresponde, como en este caso en el deporte. Por ello se da mal tratamiento a ciertos hechos que no les corresponde. Y es que no hay una coordinación desde los altos mandos.

Se relaciona al periodismo de farándula por su falta de profesionalismo y cultura con que es visto solo en los estratos bajos ¿es así?

No. Nosotros estamos en una tendencia y seguimos lo que a nivel mundial se hace en televisión. Claro que estamos a años luz todavía, porque recién estamos en la etapa de las cosas polémicas y rojas y todo los demás, cuando México, España, Colombia, ya están regresando a la prensa rosa de verdad a la que informa de los eventos artísticos. Pero aquí esa transición nos hace pensar que solo lo ven la gente pobre, de clase social baja o la gente que no tiene cultura. Y hoy con las redes sociales es muy difícil decir quien lo consume o no, porque el video que salió en un programa de farándula, lo edito, lo mando a un grupo de whatsapp y ese grupo puede estar integrado por gente de diferentes estratos sociales y todos los van a ver y consumir. No es cierto que solo los pobres ven farándula, todos consumimos farándula de cualquier lado, si no, no existiera la revista Hola Ecuador que habla de la princesa y de la alta sociedad de Guayaquil y allí se informa de que se casó tal persona y que su vestido fue confeccionado en Estados Unidos con piedras de swarovsky, que hubo 1.500 invitados que comieron caviar y tomaron champán francés, esas cosas también se informan en los programas de farándula y va a salir y eso no significa que la gente pobre no la vaya a consumir porque solo la va a consumir la élite. Sino que está dosificada y direccionada a los estratos sociales.

 Sí, pero nuevamente hay una diferencia y es el tratamiento. En la revista que menciona se informa de un acontecimiento y se informa de un hecho superfluo o banal, pero no se dice si la novia se casó embarazada, o si el padre de la novia se endeudó por presumir, o si el novio se emborrachó. El tratamiento es otro totalmente diferente. No se puede confundir.

Sí. Lo que diferencia es el tratamiento. Por ejemplo en los programas de farándula se busca más armar la polémica, así al mencionar los ejemplos que te di, al hablar del vestido van a decir que ¿Por qué se mandó a confeccionar un vestido carísimo, pudiendo haber usado uno de un diseñador ecuatoriano que le cobra menos ¿Por qué se tomó champán importado y no champán nacional? Y así por el estilo. Ya es el adobo que se le dé a la información y de quien la reciba también. Hoy todo es polémica y escándalo

 Si pero hoy para enfrentar el escándalo, se pone las demandas. ¿Sirve de algo esto. Funcionan las demandas?

A la larga no quedan en nada, porque los procesos son largos, muy largos, son engorrosos y aparte te cuestan porque por muy figureti que sea el abogado y no cobre honorarios, hay que sacar copias, hacer diligencias, hacer los escritos, trasladarse a los juzgados, pagar el casillero judicial, pagar al asistente del buffet y esos gastos ya sumados son una buena cifra. Entonces hay pérdida de tiempo, desgaste emocional, gasto de dinero, entonces se termina abandonando la causa y no porque perdonó a la otra parte, sino porque es difícil llegar a las últimas consecuencias,  para poder legar a esas últimas consecuencias hay que tener tiempo y dinero y no todos lo tienen.

 Sí para mí la comunicacion de farándula no es buena, eso incluye a quienes lo hacen. Para mí quienes lo hacen no sirven. ¿Hay informantes de farándula, buenos?

Hay periodistas de farándula buenos que son desperdiciados y que son cambiados por una nueva generación que no tiene la trayectoria y no porque la trayectoria te haga, sino porque la trayectoria te da la experiencia necesaria y el conocimiento necesario para poder desenvolverte con profesionalismo y capacidad. Hay buenos periodistas de farándula, gente muy capaz y preparada como Bernard Fougeres (+) que era el ícono de su época en el mundo del espectáculo; Jorge Suárez que tenía altos conocimientos de cine y el mundo de Hollywood y deleitaba en su Noche del Oscar; Diana Saporiti con sus Aplausos en el que había buenas entrevistas; Silvia Mata, la pionera de la crítica y de indagar cosas oscuras de la gente de farándula sin llegar a la malicia y a lo rojo; Ingrid Balseca que investiga y escribe con propiedad, Alcino Herrera que es serio y profesional, Mariela Viteri y Mariam Sabaté hicieron buenos programas de farándula. Ellos han dejado un legado. Tenemos buenas referencias.

Pero me nombra periodistas de la vieja guardia, de la vieja escuela. No me ha nombrado uno solo de los actuales. ¿No los hay?

Sí los hay, pocos pero los hay. Karen Lasso, Henry Bustamante, Aura Arce y Lidia Cristina.

¿Hay solución para mejorar el periodismo de farándula o vendrán cosas peores?

Se vienen cosas peores. Es complicado. El hecho no es cambiar al reportero, no es cambiar al público, el hecho es cambiar la base, el hecho es volver al periodismo tradicional en general, porque tomando como referencia a las revistas familiares, como la que tu trabajaste, ya no son como eran antes que se trataban temas diversos de educación, gastronomía, salud, tecnología y había farándula, porque siempre ha habido farándula, pero se informaba que tal artista iba a actuar en tal telenovela, que tal cantante iba a lanzar su disco, que tal persona se iba a casar con otro. Hoy no. Hoy todo es concurso, todo es reality, todo es farándula. Ya no hay esa parte de información, de investigación, de entretenimiento y el peligro es que nos están criando así. Una madre de familia de 20 y más años, que pasa en casa ya no ve programas donde hay educación, salud, entretenimiento, solo ve a tres o cuatro pelagatos que se dan la vuelta por todos los canales llevando escándalos.

Y esto así no es. Porque yo como televidente no saco nada con que venga alguien de los presentadores y los reporteros y diga que no tiene pelos en la lengua y diga lo que le da la regalada gana de decir y venga y me diga que fulano de tal le puso los cachos a fulanita y que venga y me diga a mí, que no es así, porque yo tengo las pruebas, pero llega hasta ahí. En cambio un periodista de trayectoria, que ha trabajado en medios de comunicación, que ha estado en varias áreas, sabe que debe hacer y cómo mejorar la información y no le va a dar al televidente cualquier cosa. Pero allí entra también la parte económica, ¿Por qué hay tanta gente en la televisión que no sabe nada? Porque como empresa  te ahorras una nómina porque no es lo mismo pagar un sueldo de 1.500 a 2.000 dólares a un presentador o reportero que darle un sueldo básico a alguien que solo le interesa que le des un micrófono y sale contento porque sale televisión. Mientras no se cambie eso, no se va a cambiar nada. Primero tiene que cambiar como empresa y eso está muy difícil. En otras áreas, en política, por ejemplo Carlos Vera cuando no ha estado acuerdo con la línea editorial del programa o del canal, ha renunciado y se ha ido. Lo mismo puede hacer un periodista de farándula. Pero como no ha estudiado, como no tiene preparación y como lo único que le importa es que en su barrio sea famoso o que su mamá esté contenta porque el hijo sale en televisión, no le va a importar quedarse en el medio así gane 100 dólares, por lo que no va a haber calidad. Mientras tanto hay gente afuera que vale y se hace valer y se queda afuera por que pide un buen sueldo. Acá cogen a alguien que gana poco pero le lavan el cerebro y le dicen que va a trabajar en televisión y entonces piensa, me voy a evitar cuatro años de universidad  y voy a lograr lo que busco y no le importa el resto porque sale en televisión. Con esos premios es los que no estoy de acuerdo. Así que sin calidad se vienen cosas peores.

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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