CAROLINA OSSA, OSA PARA VIVIR

Su vida es como para escribir una novela, una novela como las tantas en las que ha actuado y en la cual sería la protagonista real y cuya trama escrita sin libreto ni guion, tendría de todo, alegría, tristeza; dolor, gozo; triunfos, fracasos; violencia, paz; rebeldía, obediencia; amor, desamor, porque esa ha sido su vida, un transcurrir del túnel oscuro de la noche bohemia sin fin, hasta la luz de un nuevo día para iluminar y guiar. Versátil, carismática, divertida, informal, leal, sincera, honesta, luchadora incansable, de alma pura, la actriz Carolina Ossa, no ha necesitado un escenario o una cámara para actuar su vida real que ha tenido emociones tan fuertes como la más audaz montaña rusa, de la que ha salido bien librada. Su vida es un ejemplo para aquellos que viviendo en la oscuridad han podido encontrar la claridad de un mañana mejor en la que ella es la mejor. Más allá de la artista, tras bastidores es un ser humano para respetar, admirar y querer.

Conversar con ella es entrar al mundo de la diversión, la risa, la alegría el optimismo, optimismo que contagia, que desborda, que llega como torrente de felicidad. Cada pregunta tiene su respuesta chistosa y ocurrida que uno no espera, entonces hay que ponerle mirada de serio, clavarle las “vistas” y enseñarle con el dedo la grabadora para que enrumbe la conversa y recuerde que estamos en una entrevista a lo “serio”.

Esa imagen alegre que dejó desde la primera pregunta cuando se le inquirió ¿Quién es Carolina Ossa? “Carolina Ossa, es una modelo, actriz y cantante de fama internacional en Vinces, Yaguachi, Anconcito y próximamente Huaquillas, ya pasando la frontera, esa es Carolina Osa”.  Tras hacerle un gesto de expresión facial de pocos amigos, por la «osadía» de contestar en chacota a una pregunta con «seriancia» (seriedad), con gran sonrisa suelta un guiño de ojo para decir: “Carolina Ossa, es una mujer que afronta la vida con mucho humor, a pesar que a veces la vida puede ser tan dura, sin embargo, ella siempre está dando una buena cara porque es una mujer de Dios, esa es Carolina Osa, una madre con hijos que ya están grandes, pero que no terminará de ser madre nunca y que siempre velará por ellos, pero sin ser sobreprotectora, siendo de las que le gusta dirigir a sus hijos para que ellos mismos emprendan el viaje en la vida” .

Pareciera que le dura poco estar seria, porque enseguida continúa con más chacota. “Ah, falta algo, Carolina Ossa es una abuela de 53 años que parece de 30, cada vez más joven”, sonríe nuevamente y nuevamente hay que “clavarle las vistas”. “Sí soy joven porque  siempre estoy a la vanguardia de lo que está pasando en el mundo del arte, de los eventos y creyendo siempre que el Ecuador es un país, que un día va a salir a mostrarle al mundo que desde la adversidad siempre va a salir hacia adelante. Soy una emprendedora”. Luego toma la mano del entrevistador, sonríe, le guiña los dos ojos, hace una expresión corporal con un gesto facial de dulzura y complicidad. Entonces uno entiende que ella es así, que hay que tomarlo con alegría y saber que hay que estar dispuesto para lo que se viene, en la que habrá igual tipo de respuestas chacoteras, antes que se ponga seria.

Y así fue. Siempre encontró una salida jocosa a cada pregunta. Así es Carolina Ossa Bianchi, la mayor de los cinco hijos del periodista  Hernán Ossa Álamos y la curadora de arte Carolina Bianchi, quienes además procrearon a Max (49), Chicho (45), Kathy (40) y Luly (37),  nacida en Santiago, un 18 de agosto de 1965, que llegó a los tres años a este país y que recién a los 15, volvió a su tierra natal a conocer su familia.  Que aquí formó la suya con sus tres hijas Carolina (31), Gianina (27) y Giovanka (18), actualmente casada tras varias nupcias con Ruy Quevedo.  Justamente la vinculación artística de sus padres que tenían la Galería de Arte Dalí, la hizo crecer en un mundo vinculado al arte y la cultura en el que se “vivía” todas las manifestaciones artísticas como pintura, escultura, literatura, música y que en ella se desembocaron en la actuación, cuando apenas era una adolescente.

SU VIDA EN EL ARTE

Y como casi todo en la vida, los destinos se forjan por obra de casualidad, así pasó con ella cuando tenía 16  años. “Estaba de vacaciones en Chile, cuando un hermano que tengo allá, Gonzalo Ossa, que era actor, me llevó a ver la filmación de una de sus novelas. Yo estaba sentada viendo todo, cuando de pronto salió el director bravísimo porque no había ido una actriz que debía actuar y no podía grabar la escena, entonces yo le digo a mi ñaño, dile que me ponga a mí, el me respondió, tu nunca has actuado, le contesté no, pero sé que puedo hacerlo, como estaban urgidos y necesitados, me cogieron, me llevaron al camerino, me vistieron e hice la escena, les gustó y me contrataron inmediatamente, pero poco después sufrí un accidente de tránsito y debí volver a Ecuador”.

Ya estando aquí, el bichito de actuación quedó en ella y seis años después de su aventura inicial, nuevamente la casualidad obró para que su camino se enrumbara a la televisión. Corría el año 1986 y ella tenía 18 años. La historia es esta:  “Una amiga Úrsula Bresciani, me presentó la actriz Elke Harman, quien me iba a llevar a un casting a Ecuavisa para la novela  “La Muerte acecha mañana” en la que ella iba a actuar, pero justo un día antes, le salió un trabajo en el que debía viajar a Galápagos y ella optó por irse, entonces yo le pedí el número del director para llamarlo y ponerme a las órdenes y aquí viene algo chistoso, porque como él era chileno, se me ocurrió presentarme como chilena, pensando que al ver que era su compatriota, me iba a escoger. Yo no tenía acento chileno pero ese día que lo llamé por teléfono, lo hice y eso me funcionó porque al saber que era una compatriota suya, me dijo vente mañana. Allí estuve. Me pusieron a aprenderme el texto con la actriz Marina Salvarezza y cuando me tocó hacer la escena con Paco Cuesta, que era mi galán, hablo en ecuatoriano y el director me dice y tú no que eras chilena, entonces rápidamente cambié el acento y con el tono chileno, le dije, es que me confundí, a veces se me sale el dialecto de acá y Paco dice mejor, mejor habla como ecuatoriana que ese es papel que necesitamos, Lo hice y así quedé.  Esa novela no la terminé, apenas hice un capítulo pues lo dejé todo por irme a Quito con un grupo Hare Krishna. Yo estaba en búsqueda de Dios y en esa etapa de mi vida, eso me llenó”.

HARE KRISHNA, CAROLINA

La confesión de la última línea, no puede quedarse como frase al paso, levanta curiosidad, inquietudes, y bueno, cabe preguntar ¿Usted, Hare Krishna, como así? Y es allí cuando muestra otro aspecto de su personalidad. La mujer jocosa, ocurrida, despistada, descomplicada, informal, alegre, sin misterio alguno, se pone seria para abrir su corazón y contar una etapa dura de su dura vida, ¿dura?, durísima, impactante, de terror, algo que muchos quisieran tapar con el manto del olvido, pero que ella diáfana y sincera como es, no tiene reparo en contarlo: “Fue una época muy, muy dura. Yo había pasado por un secuestro, un amigo de mi enamorado en esa época, me raptó para cambiarme por un frasco de cocaína, eso me trastornó, solo quería huir de este mundo que me parecía muy violento, lo único que quería era encontrar a Dios y escapar, en eso, un día andando por el centro, bajando del edificio El Fórum, vi en el parque Centenario a unos hare krishna, me les acerqué y terminé yéndome con ellos a Quito. Estuve un año con ellos viviendo en un templo aislado. Esa fue una etapa en la que huí del mundo y me conecté conmigo mismo, pasaba mucho tiempo sola, me levantaba todos los días a las tres de la mañana, me bañaba con agua fría, porque decían que no éramos del cuerpo sino de la mente y que nosotros teníamos el control de cualquier cosa que pasaba alrededor nuestro. Orábamos mucho y trabajábamos en el control de la mente, nos fortalecían mentalmente para no sufrir las cosas que nos pasan alrededor. Nos enseñaban a vivir en la abstinencia, a no tener nada a despojarnos de los bienes materiales. Yo tenía sus costumbres y su vestimenta, yo, vestida con sari o túnica, subía a los buses de dos pisos, a vender libros e inciensos, luego llegaba al templo a entregar el dinero, no tenía necesidad de nada, vivía una vida espiritual sin droga, alcohol, todo aislado, todo sano”.

Cuando se le pregunta que piensa ahora de esa etapa y si no se arrepiente de ello, no duda en decir que no: “Creo que fue una etapa de mi vida que Dios mismo permitió que sucediera para poder aislarme de todo lo que me afectaba. A mí siempre me pareció que el mundo era muy fuerte por tantas cosas malas que me pasaban, de muy pequeñita fui abusada, yo vivía en dudas, temores, no creía en el ser humano y esa fue una  etapa en que me conecté conmigo mismo, me aísle, pude tener más paz, aunque todo es como un ideal, porque solo estaba escapando, no era real. Cuando salí, me tocó enfrentar la vida nuevamente y tampoco pude. Fue recién mucho tiempo después, hace 17 años, cuando encontré a Cristo, que empecé a fortalecerme sabiendo que Dios iba a tener el control aunque pase adversidades y circunstancias malas, él me iba a fortalecer con su espíritu, a encarar la vida de otra manera y a enfrentar los problemas de trabajo, de familia, las decepciones amorosas, crisis económica. Entonces empecé a leer las escrituras a seguir la palabra y eso es lo que a mí me fortalece hasta el día de hoy, sabiendo que si Dios está contigo, quien contra ti. Eso es más real”.

De esa experiencia Krishna, a Carolina solo le queda el recuerdo “de una etapa bonita” y su decisión de hacerse vegetariana, luego de ver un vídeo de como faenaban las vacas y el sufrimiento de ellas, algo que le impactó y que la llevó a tomar la decisión de no comer carne animal, algo que mantiene hasta hoy por ya casi 30 años.

DE VUELTA AL RUEDO

Luego de esa experiencia religiosa, Carolina, quien era productora de publicidad en la agencia Andina Bvdo, retomó la televisión y el teatro en los que hizo una carrera que hoy lleva 32 años, desde que en 1987, apareció en la telenovela “Por Amor Propio” (foto), dirigida por Paco Cuesta, que fue protagonizada por Penélope Lauret y Pepe Aray (+) en la que compartió roles con Amparo Guillén, Luis Serrano, Lorenzo Ricardi, Antonio Bellolio, Nicolás Landázuri, Azucena Mora, Saudade Moy-Sang, Álvaro Esteban Cruz, Rosalía Cáceres, Tomás Larrea, Marián Manzur y Marina Salvarezza. Ese sería el inicio de una larga trayectoria en la que hizo de todo, novelas, dramatizados, comedias, series, programas, fue reportera, presentadora y demás.

Entre sus telenovelas están: La Muerte Acecha Mañana, Por Amor Propio, Los que Vendrán, Valeria, Una Mujer (foto), Dulce Tormento, Soledad, La Trinity; entre las series cómicas: Tal Para Cual, Mujeres de Peso y Clifford, entre los Seriados: Súper Papá; de los programas: Estrenos y Estrellas con Priscilla Arosemena y Guayaquil Caliente (foto); de programas cómicos de sketch: Sin Ánimo de Ofender en Si Tv (hoy Canal Uno) y  Se Parecen Pero No Son en Teleamazonas, en los cuales hacía la recordada parodia de la periodista Gloria Gallardo, en el papel de “La Ñañita” y de Marilin Monroy en honor a la actriz estadounidense, Marilyn Monroe  cuyo nombre real es Norma Jeane Baker.

Carolina no solo fue televisión, también vivió el mundo de las tablas con el teatro, ese que te da enseguida y de vuelta, el afecto o la desaprobación, si no lo haces bien. Así, hizo las obras: Sida, la Enfermedad del Siglo en 1989, en la que interpretó el papel de una prostituta que se infectaba de VIH; Boeing 1989, junto a Luis Ordóñez, Noemí Caballero, Jaime Roca y Paco Varela; Entre Amigas (foto), dirigida por el director ecuatoriano Xavier Romero (+), una obra que trata de un grupo de exalumnas de un colegio que se encuentran varios años después para hablar de sus vidas y que reunió a actrices de cinco nacionalidades como la ecuatoriana Vilma Sotomayor, la uruguaya Noemí Caballero, la peruana Prisca Bustamante, la méxicana Elizabeth Ávila y la chilena que es ella.

Caro, como la llaman los amigos, tuvo así, una carrera versátil, productiva, aplaudida, en la que siempre por su carisma, sus dotes actorales, su picardía, su osadía, haciéndole juego a su apellido, se robó el show y fue una de las preferidas del público.

Al preguntarle cómo lograrlo, explicó que en el plano profesional, es una persona que se deja llevar por sus instintos, que se entrega mucho, que disfruta del contacto con sus compañeros, a la que le gusta  investigar a sus personajes, poniéndose en los zapatos de ellos para sentir lo que sienten y luego “simplemente disfrutar y divertirse”. Paradójicamente, señaló que tiene muy mala memoria para aprender los libretos y que cuando le preguntan cómo hace para aprenderlos, con una sonrisa pícara dice “es que uno siempre se aprende lo que le conviene”.

UN CAMBIO RADICAL

Hoy de la Carolina Ossa, farrera que alargaba la noche más allá de las horas que dura, extendiéndolas hasta más de la madrugada, de la que trabajaba pensando en la hora de salida para ir a farrear, de la que chupaba, fumaba marihuana y vivía un mundo de fantasía y bohemia; de la mujer impuntual que llegaba a un lugar a la hora que le daba la gana sin pedir disculpas siquiera por su retraso, no queda nada.  Hoy es una persona que se concentra en sus proyectos, en sus sueños y lucha por alcanzarlos con tesón y trabajo. Trabajo que además incluye estar involucrada en las causas sociales, ayudando a la gente necesitada, visitando comunidades, barrios marginales, hogares humildes a los que lleva la palabra de Dios, además de ayudar en proyectos que signifiquen trabajo, superación y crecimiento económico, personal y espiritual.

¿Cómo se logra un cambio radical? “Superándose a sí mismo, yo hoy siempre estoy en transformación constante, ya no soy de las personas que dice yo voy a morir así y no voy a cambiar, hoy eso me parece patético. Esta vida que Dios nos ha nos dado, para lo cual encontramos aquí, tiene un propósito y es el de ir mejorando como seres humanos. Podemos tener muchas cosas, alcanzar el éxito, tener todo el reconocimiento, pero si por dentro no te estas renovando, no estás transformándote, mejorando, superándote y conquistando aquellas áreas débiles que tenemos como el carácter, los hábitos, la impaciencia, la ansiedad, no sirve de nada. Hay que aprender de las personas que nos llevan la delantera en ciertas cosas».

Entonces hace una pausa y vuelve a la chacota, a la joda. ¿A ver Delado, y cuando cambias tú, cuando te dejas llevar a la Iglesia?  Nuevamente le clavo las «vistas», me hago el desentendido y le digo, «sigue hablando de tu cambio, mejor». Se acomoda de postura, se recuesta sobre la silla y dice  «Mi cambio se debe a que hoy he cambiado mi visión, he dejado atrás mis dudas, mis temores, mis resentimientos, mis dolores, producto de todo lo malo que me sucedió como una violación, un secuestro, desamores, desengaños, varios abortos, lo que me llevó al punto de querer matarme y como no lo logré, me mataba a mi misma auto destruyéndome en el consumo de droga y alcohol en una vida disipada y en el que solo viva el día a día, el hoy sin penaar en mañana».

«Hoy me sigue gustando vivir el hoy porque uno no sabe que viene mañana, pero lo veo desde otra perspectiva, hoy sigo siendo idealista pero ya no escapo de mi realidad, la enfrento y me he hecho más disciplinada, constante y luchadora. Hoy entendí que podía darle dirección a mi vida mi vida,  enfrentando las cosas sin ningún tipo de estimulación, a no ser que sea la de estimularme para tener proyectos y conquistar mi sueño en base a mucho trabajo, esfuerzo, constancia y disciplina y con la ayudo de Dios, sin Él no puedo nada”.

En ese cambio, Carolina, que ha tenido pérdidas familiares dolorosas como su padre y su sobrina, tiene a un eje principal: Dios. “Jesucristo cambió mi vida hace 17 años. Dios siempre se manifestó en mi vida de muchas maneras, como se manifiesta a muchas personas y llegó un momento en la que ya me la creí, me dije ya pues, tantas cosas que pasan no es coincidencia. Un día me tocó la parte más débil que tenía que era mi idolatría hacia el hombre, porque yo buscaba en el hombre ese consuelo, en quien refugiarme, tener una pareja, un hogar y pasaba de uno a otro y así iba teniendo una hija, otra, y otra, hasta que me encontré con tres hijas, una de ellas de apenas un año, con cuyo padre estaba fuera de matrimonio, yo ya quería estabilizarme, asegurar mi destino, pero él no quería»

«Así vivía en desolación con mis tres hijas en un cuarto en la casa de mi madre, con mis hijos, los tuyos y los vuestros, sola, a veces con trabajo, a veces sin él y comencé a buscar a Dios porque pensé que él era el único que podía ayudarme y así fue a veces. Yo sentí que debía clamar por Él y el respondió. Un día en la intimidad de mi cuarto él me habló, yo le pedí perdón por todos mis pecados, leí la Biblia y luego el poco a poco me empezó a fortalecer y hoy luego de tantas cosas que me pasaron, sigo fortalecida bajo el amparo de Dios y del Espíritu Santo que está conmigo en todo momento de mi vida para respaldarme, cuidarme  y salvarme”.

Hoy Carolina sigue adelante con sus proyectos, es gestora cultural, organizó el festival intercolegial de teatro, productora de eventos propios y como tal, con Ecuador Trends trajo a la actriz colombiana Carmen Villalobos, famosa por su actuación en Sin Senos Si Hay Paraíso y a la venezolana Gaby Espino, de Santa Diabla; fue organizadora de la Cumbre Internacional de las Artes, hace voluntariado social con su iglesia cristiana, es relacionista pública de Mopkice y miembro del Movimiento del Pueblo Indígena de la Costa Ecuatoriana. Actualmente trabaja de promotora de artistas y eventos, está próxima a tener su propio programa de televisión, está entregada a la Iglesia en la que hace obra social con lo que ayuda al prójimo, dedicada a su hogar, a su esposo a sus hijos, siempre amparada a la fe de Dios al que le da gracias por su salvación.


JUGANDO PINPÓN

ACTUANDO CON LA ARTISTA

¿Es la vida una actuación?

Sí, claro que sí, es de constante actuación. Todos estamos actuando, estamos accionando. Cuando vas a un lugar a pedir algo y le dices a una persona, oiga, regáleme una fundita de azúcar que no tengo y le pones una cara de desamparada, de no sea malita ayúdeme y pones una voz de pena, eso es una actuación. De igual forma cuando quieres imponerte sobre algo o alguien y pones energía, fuerza, eso se llama actuación, y así estamos constantemente accionando, conquistando personas, trabajos, pensando que vamos a hacer, que vamos a decir, como nos vamos a comportar, como vestir, como vamos a hablar. El mundo nos exige que a veces actuemos, porque si nos mostramos como somos no nos creen. A veces tienes que tener una actitud frente a este mundo y actuar para que vean que tienes cerebro, que vales, que existes.

¿Su actuación se ciñe a algún libreto?

Sí. Mi actuación se ciñe al libreto de Dios. Y me acojo a su palabra que es una guía, cuando nos dice hay que ser astuto como la serpiente y manso como la paloma. Allí te está dando la directriz, depende de ti cuando ser astuto, cuando ser manso.

¿Cuál es su mejor papel?

El papel que hago como madre. ¡Huy! ahí me mando unos dramatizados tremendos (ríe). Para llegar a los hijos hay que ser camaleónico, siempre me están retando a cambiar de personajes, pero mi enfoque siempre va a rescatar lo mejor de ellos, de la forma más natural y llegar al propósito de que sean felices.

¿Cuál ha sido su mejor escena?

Mi mejor escena es de la vida real. Fue el día en que iba a abortar a mi tercera hija y estando ya vestida con la bata, próxima a entrar a hacer ese crimen, sentí una fortaleza extrema, cuando la persona que me acompañaba, y que no pensé que me diría eso, me dijo: no. «No lo hagas» y dije: no voy a abortar y me bajé de la camilla y me fui. Esa fue una escena en la que me gané un Óscar delante de Dios. Ese día fue de valientes. Ese fue el reto más grande. Ya no quería seguir abortando en mi vida, ya lo había hecho antes, pero en esa escena me llene de fe y actué, actué correctamente para desde ese día empezar a ser fuerte en la vida.

¿Qué pasa en su obra, detrás del telón?

Detrás del telón está mi silencio con Dios. Al final del día, cuando digo ¡wow! Que obra que me mandé hoy, que gran escena hice hoy, tremendo capítulo de mi vida, entonces  voy detrás del telón a arrodillarme ante Dios y me quedo en silencio, rebobinando todo lo que pasó, con una satisfacción de haber hecho las cosas bien y luego pienso hasta quedarme dormida

¿Qué cree que sucederá, cuando le bajen el telón? ¿La aplaudirán o recibirá pifias?

No…pues yo sé que el público me va a amar siempre. Sinceramente creo que va a ser como el de Julio Jaramillo y que voy a salir en las noticias, porque Ecuavisa lo va a sacar porque me formé ahí (risas). No en serio. Va a ser un final bonito, porque voy a dejar un legado en mis hijas, en la gente en la que a través del poder de Dios, pude dar la mano y establecer una cultura diferente, que es dar sin esperar recibir. Yo quiero que mucha gente siga ese camino que es el camino de Dios.

PINPONEANDO CON EL APELLIDO

Carolina ¿osa?

Osa, osamenta, osa, osadía, osa, osada… osa, osa oh (cantando, ríe). Si Carolina, osa, osa a ser desafiante, osa a decir las cosas no sin filtro, porque si se desdoblarme a veces, pero a decirlas con franqueza. Sí, Carolina es bien osada, el nombre me viene bien porque he hecho muchas cosas, tanto que a veces miro atrás y digo: ¿eso hice yo? y sí porque de la mano de Dios todo, se puede. Pero también soy una osa, que hago ahhhhhhhhhhhh (hace un gruñido y  el ademán de sacar las garras), por que pongo fiereza para hacer las cosas y para defender lo mío o para decirle a los amigos las cosas como son, sin maquillar, pero todo con amor y también soy como osa, osa de peluche porque me gustan que me mimen como a los ositas y sentirme como un osito dormilón.

¿Qué es mejor osar o no osar?

Hay que ver los momentos, hay un tiempo para osar y otro para no osar. Hay momentos que hay que  ser sabios pues hay momentos para hablar y otro para callar y ser prudente. Hay que esperar los tiempos. Dios para todo tiene su tiempo. Cuando el tiempo es tuyo debes saltar como osa y defender lo tuyo. Pero hay momentos, en que Dios te dice calla, te dice espérate un ratito, aprieta la lengua que en este momento te van a comer. La Biblia lo dice, hay que andar como oveja en medio de lobos.

¿Cuándo osa, Carolina?

Carolina, osa, cuando ve una injusticia y nadie hace nada, entonces ahí osa Carolina para atreverse a hacer lo que nadie hace y hacer de esa injusticia, una justicia.

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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6 comments

  1. Fernando Garcia

    Buena entrevista Aurelio. Felicitaciones

  2. Aurelio Paredes

    Gracias, Fernando. Cuando la entrevista ayuda, la nota fluye. Un abrazo. Mira Hermanos del fútbol, algo largo, pero te va a gustar.

  3. CAROLINA OSSA..ACTRIZ MODELO Y cantante?

    Me encantooooo…osea..bien osada.esas.fotitos..super osado en la inveatigacion..recopilaste lo que falto en mis producciones..y mas que una entrevista.Aurelio te psasteeee..este fue un tributo a Carolina…tu pana..bien merecido¡¡..te FELICITO?…escribes con las doa vistas..la del alma y la de lado…no ae te va una…la mejor entrevista….me la llevo a mia giras anconcito..duran…y ya sabea pasando huaquillas internacional..para el que CREE TODO LE EA POSIBLE…GRACIAS ❤

  4. Pepita de Zevallos

    Conozco a Carolina, y siempre tuve la impresión que en el fondo tenía una profunda tristeza, hoy se el porque, es una sobreviviente luchadora. Me alegro mucho que se haya puesto en las manos de Dios, y que le encuentre un nuevo sentido a la vida. Hoy después de leer este reportaje la admiro más que nunca, ella siempre, siempre tuvo un alma noble.
    Felicitaciones Aurelio, excelente artículo, muy humano e inspirador.

  5. Aurelio Paredes

    Carolina es una gran persona. Un lujo de ser humano. Ella es un ejemplo de lucha. Gran amiga, muy leal. Tiene todo mi respeto y admiración. Gracias por la felicitación Pepita, con una entrevistada así, uno se inspira. Saludos.

  6. Aurelio Paredes

    Jajajajajaja. Tenías que poner tu estilo al comentar, jajajajaajj. Y está bien eres auténtica. Obvio. Tengo que recopilar información, investigar, solo así se hace un buen trabajo periodístico y creo que este lo fue, pero no por lo que haga el redactor, sino porque el personaje entrevistado, es interesante, inteligente, con gran calidad humana y con una admirable historia de superación. Y sí, de pronto tienes razón, más que una entrevista es un tributo a una amiga a quien conozco desde hace muchos, muchos años, con quien he vivido historias inolvidables y a quien le guardo mucho afecto, consideración, admiración y respeto. No tienes que agradecer. Lo no se agradece lo que se merece. Un abrazo, Osita.

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