TRANQUILOS, MUCHACHOS. NO NOS DEBEN NADA

«Quien lo da todo, no debe nada», dice un adagio que viene como anillo al dedo, a lo que ahora vive la Selección Ecuatoriana de Fútbol, categoría Sub 20, que hoy -11 de junio de 2019- perdió la opción de jugar la final del campeonato mundial juvenil de Polonia, al perder 1-0 con Corea del Sur en el Arena Lublin, en el cotejo válido por las semifinales del torneo. Pero la derrota no debe hacerlos sentir derrotados y no es juego de palabras. Uno puede perder pero no sentirse perdido. Uno puede caer, pero puede no sentirse caído. Las caídas existen y duelen y es normal que así sea. Pero también honran y enseñan. Cuando se pierde una opción así, no hay consuelo que valga. Es verdad. Duele y duele mucho; pero el fútbol es un juego, en el que se gana, se empata y se pierde. Hoy se perdió, y se perdió porque el rival jugó mejor, porque hizo mejor las cosas, porque el juego estuvo para ellos. Queda seguir. El próximo viernes 15 de junio, jugarán ante Italia el partido que lo puede poner en el podio y darles la medalla de bronce del campeonato. Tienen una revancha contra el rival que les ganó en la fase de grupos. Es la oportunidad de levantarse y seguir.

Siéntanse tranquilos, muchachos. Siéntanse queridos, señores. Ustedes, que hasta hace poco eran un equipo casi encerrado en el anonimato, salieron del silencio al ser campeones sudamericanos, cuando casi nadie los conocía y pocos, a no ser ustedes, creían en ustedes y pensaban que lo lograrían. Llegaron al Mundial en calidad de campeones sudamericanos, con gran expectativa del país que quizá sobredimensionó al equipo, que quizá se puso expectativas más altas que las que tal vez eran reales, que posiblemente se dejó llevar más por el corazón que por razones propiamente técnicas, quizá hubo un excesivo triunfalismo que puso una vara muy alta, a las que pocos creían podían llegar, pero ustedes llegaron. Hubo mucha presión para ustedes y ustedes la supieron llevar. Quizá al inicio les pasó factura, cuando los dos primeros partidos no se dieron como debieron darse. Casi quedan fuera, pero el casi no existe. Existe lo que hay y lo que hubo fue que ustedes llegaron a octavos de final, luego a cuartos y después a semifinal en la que sucumbieron y lo hicieron con honor.

Les ganó un equipo que fue mejor, que ya les había ganado un amistoso siendo mejor, que había hecho mejor torneo que ustedes y que tiene varios jugadores que juegan en primera división de Europa y eso pesa y pesa mucho. En el fútbol gana el mejor y hay que reconocerlo: Corea del Sur fue mejor. Ustedes lo dieron todo y el país lo sabe. Perdieron, pero no decepcionaron a nadie.

Lo que sí, no se dejen decir ya la Mini Tri. Periodistas, hinchas, todos: dejen esa muletilla de Mini Tri. Ellos, de Mini ¡no tienen nada! Ustedes, jóvenes, rindieron acorde a sus posibilidades y lograron lo que ninguna Selección Ecuatoriana de Fútbol ha logrado en dos siglos de fútbol: ser semifinalistas del Mundial. Ustedes no deben nada. Ustedes no son “mini”. Felicitaciones señores y sigan adelante.

 

El Partido

El primer tiempo fue de dominio surcoreano en el juego y en el marcador. Dominio que se dio desde el inicio, pues, aunque las estadísticas del partido indicaban que Ecuador tenía mayor posesión del balón, el que jugaba mejor era Corea, lo que demuestra que en el fútbol no es quien tiene más tiempo la pelota sino quien fabrica mejor juego con ella y quienes lo hicieron, en este partido, fueron los asiáticos.  El juego empezó con un equipo asiático que aplicó un sistema de 1-4-4-2 que tenía en la presión al rival, en la marca en zona, en la cobertura con relevos, en la movilidad de sus jugadores y en el toque rápido de pelota, su mejor arma, que lo hizo dominador de los primeros 20 minutos. Tan es así que, pasado ese tiempo, la primera llegada de Ecuador se dio a través de un remate de media distancia de José Cifuentes, que rozó en el defensor Kim Hynwooy y se fue ligeramente desviado junto al palo.

A esas alturas del juego, la “Tricolor”, lucía confundida, enredada, imprecisa e improductiva, sin poder elaborar el juego que le dio resultados en todo el campeonato, el del toque corto, el de paredes constantes y el de aplicar la velocidad y contraatacar con la rapidez de Gonzalo Plata, la habilidad de Alexander Alvarado y Jordan Rezabala, las subidas constantes de John Espinoza y Diego Palacios, la potencia de José Cifuentes y el oportunismo de Leonardo Campana. ¿Qué pasaba con Ecuador para que no pueda producir juego? Pasaba que Corea marcaba a la Tricolor con el sistema defensivo denominado pressing, que no es otra cosa que presionar al rival en todo momento y en todo lugar.  Donde había un ecuatoriano, había tres surcoreanos. La marca asiática empezaba en la misma zona defensiva de Ecuador, a través del centro delantero, el gigante Oh que no permitía la salida clara de Ecuador a través de los zagueros centrales Jakson Poroso y Gustavo Vallecilla. Mientras que lo mismo hacían por las bandas el volante derecho Kangin, que tapaba a Palacios y Lee Jae Ik, que taponaba a John Espinoza. La mejor jugada ofensiva coreana se dio a los 36 minutos, cuando Goe Jae Hyeon desde el costado derecho remató cruzado al arco de Ramírez y el balón salió desviado.

A pesar del dominio coreano, la primera gran opción de gol la tuvo Ecuador, cuando a los 37 minutos, un pase largo al vacío de Alexander Alvarado a Leonardo Campana, quien se escapó por la izquierda, que golpeó ligeramente en el  zaguero Jaeink, cuyo rebote permitió que el balón le llegue al delantero ecuatoriano que entró al área rival, enganchó con el taco en una jugada de lujo y de gran técnica y sacó un disparo bombeado que pegó en el defensor Kim Hynwooy y fue a terminar golpeando en el horizontal.

A minuto seguido (38)  y a la jugada siguiente, mientras los jugadores de Ecuador parecía que aún seguían la jugada de Campana, los coreanos aplicaron la viveza criolla sudamericana para elaborar una jugada que cogió “ruca” a la zaga de Ecuador, que tuvo una distracción que en partidos como estos, cuesta y mucho. En este caso, costó la derrota. Nació de un tiro libre en campo surcoreano sobre el sector izquierdo, cobrado rápidamente por un muy despierto y vivo Kang Ik Lee, que sacó un pase largo que debió cubrir Gonzalo Plata, quien se desconcentró al volver a su arco, con cabeza gacha y de espaldas sin ver como lanzaba el balón el ejecutor, pelota que pasó a centímetros del delantero que no estuvo atento a la ejecución. El pase mal cubierto,  encontró bien ubicado y libre de marca al lateral izquierdo Jun Choi, quien sin pararla y con un remate cruzado de derecha venció a Ramírez para abrir el marcador y poner en ventaja a Corea. Los siete minutos finales del primer tiempo tuvieron la misma tónica, un Corea que controlaba el juego y en Ecuador que no podía. Y así se fueron al descanso.

Segundo tiempo

Para el segundo tiempo, la Selección del Ecuador salió con la disposición de atacar y empatar el juego, mientras Corea del Sur se replegó a esperar a su rival sin abandonar la marca a presión que tanto rendimiento le dio en el primer tiempo.  Tal fue la vocación ofensiva Tricolor, que, apenas iniciada la etapa, a los 46 minutos, Alexander Alvarado entró al área apilando rivales y remató desde el borde de la misma, pero su disparo se fue sobre el horizontal. Al minuto siguiente, se dio una jugada que terminó en tiro de esquina, cobrado por Jordan Rezabala que no alcanzó a cabecear Jackson Porozo. Corea respondió de inmediato con un ataque por izquierda de Goe Jae Hyeon que remató desviado. Ecuador empezaba a desesperarse, a poner la cabeza caliente. Producto de ello, Gonzalo Plata, a los 57 minutos, cometió una falta a Choi Jun que le costó la tarjeta amarilla. Tres minutos después, se salvaba el arco de Ecuador, cuando un pase largo para Goe Jae Hyeon, terminó con un disparo suyo que golpeó en el palo y a los 62 minutos, Corea del Sur creó otra opción, cuando Kang Lee cedió un pase a Se Hun Oh, quien remató desviado al arco de Moisés Ramírez.

Los siguientes minutos fueron parejos, con ataques de lado y lado, aunque sin mayor peligrosidad. Entre los 70 y los 73 minutos, se dieron varias jugadas de peligro. La primera a los 70, cuando el lateral zurdo Diego Palacios, desde el costado izquierdo, sacó un fuerte remate que hizo extremarse al golero Gwang Lee para desviar el balón sobre el horizontal. Un minuto después, un remate de Alvarado fue sacado en buena acción por el golero Lee Gwang Yeong, que desvió el tiro al corner. A los 72, Corea del Sur respondió y pudo anotar la segunda, cuando el recién ingresado Cho Young Wook, sacó un potente disparo al andar que sacó el golero Wellington Ramírez en gran volada. En los minutos siguientes, la Tricolor, se lanzó con todo al ataque, ante un Corea que jugaba con el resultado y la desesperación del rival, pero los ataques ecuatorianos se daban más por empuje, por enjundia, que por calidad.  A los 76 minutos, se dio una jugada que quizá pasó desapercibida, pero que debió cambiar el giro del partido. Fue una jugada que debió ser penal. Quizá la acción no fue tan fuerte por la condición de la falta, pero el reglamento señala que toda falta en el área es penal y esta lo fue. Leve, suave, lo que quieran, pero falta al final. Fue una entrada de Alvarado al área quien fue desplazado por un rival, el árbitro, el inglés Michael Oliver, la dejó pasar.

Los últimos diez minutos fueron de infarto, con jugadas que alteraron los nervios, aceleraron las pulsaciones e hicieron latir más rápido al corazón, provocando al espectador fuertes emociones. En dos de ellas, el protagonista fue el videoarbitraje VAR.  Las jugadas se dieron por dos “goles” que no subieron al marcador por posición adelantada, una para cada equipo. La primera fue a los 84 minutos para Corea del Sur, cuando un disparo de Jun Choi, entró al arco de Ramírez. En fracciones de segundo, las esperanzas ecuatorianas se desmoronaron, de ser gol, el partido se ponía cuesta arriba, quizá inalcanzable. Pero inmediatamente entró en acción el VAR, que anuló la jugada y devolvió la fe al cuadro Tricolor y al país. Esa acción parecería renació a Ecuador que se fue con todo, mientras que parecía que el esfuerzo de jugar tiempo suplementario con el estrés de los penales en el juego ante Senegal pasaba factura al once asiático.

Así, llegaron dos jugadas que debieron ser gol, pero que la “Tri” desperdició y cuando se pierden oportunidades así, el precio es muy alto. En este caso el precio fue la derrota. La primera se dio a los 86 minutos, tras un tiro de esquina de Rezabala que fue cabeceado por Alvarado y que sacó el portero; la otra se dio a un minuto del final, tras un tiro libre, desde la derecha también cobrado por Rezabala, que llegó a los pies de Leonardo Campana, quien cerca del punto penal falló en el remate.

El sufrimiento no paraba, pues, en minutos adicionales, Ecuador “anotó”. En ese instante saltó el país entero, cundió la emoción y como dice el dicho “el alma volvió al cuerpo”, pues renació la esperanza, ya que el gol llevaba al equipo al alargue (tiempo extra). Pero la emoción duró segundos, inmediatamente el árbitro consultaba el VAR, que esta vez nos sirvió un trago amargo, muy amargo. Fue el árbitro asistente de video, el irlandés Alan Kelly, quien nos clavó la “puñalada” de la tristeza, cuando resolvió que la jugada no era válida por fuera de lugar, ya que  el árbitro, Michael Oliver, no se acercó a la pantalla a revisar la jugada. Esta se dio así: Cifuentes recibió un pase largo en el área y su remate pegó en el palo derecho, el balón por obra de la casualidad rebotó en los pies de Poroso y entró al arco. Todos saltamos emocionados. No fue y ahí murieron las esperanzas. Pero hubo una más, otra vez con intervención de Campana, quien tras un corner de Alvarado, cabeceó bien dirigido pero el arquero en gran acción controló el balón. Inmediatamente después de esto, el partido terminó.

Entonces, los coreanos saltaron eufóricos a festejar, mientras los ecuatorianos se lanzaban al piso con sus manos sobre el rostro y su ánimo destruido a llorar, como también lloraron en las tribunas. Una cámara enfocó a una niña con el rostro pintado con los colores de la bandera nacional que lloraba a mares y otros hinchas a su lado tenían la cara desencajada en evidente tristeza. Y si en la tribuna se veía un ambiente de cementerio. En el césped de color verde esperanza, moría la esperanza amarillo, azul y rojo. Ecuador quedaba fuera de la final.

Los jugadores lloraban y estaba bien que lo hagan. Lloren, señores. Es demostración de dolor, de amor por su país, por su profesión. Es llanto de vergüenza deportiva. Lloren, porque tienen derecho. Pero luego, séquense las lágrimas, miren altivos, sientan que han cumplido con su deber, y estén tranquilos, que el país sabe que lo dieron todo y quien da todo no debe nada. Ustedes perdieron hoy, pero a pesar de ello, lograron lo que nunca una Selección Nacional logró en un torneo mundial: llegar a una semifinal y ponerse entre los cuatro mejores equipos del mundo con oportunidad de llegar al podio y ser terceros.

Ustedes, son los grandes.

Felicitaciones y gracias.

 

 

FICHA TÉCNICA

Korea 1 (Jun Choi) – ECUADOR  0

Fecha: Martes 11 de junio

Estadio: Arena Lublin, Polonia

Asistencia: 15.000 espectadores

Árbitro: Michael Oliver, Inglaterra

Ecuador: Moisés Ramírez; John Espinoza (Daniel Segura), Jackson Porozo, Gustavo Vallecilla, Diego Palacios; José Cifuentes, Sergio Quintero (Jefferson Arce), Jordan Rezabala; Alexander Alvarado, Leonardo Campana y Gonzalo Plata.

DT: Jorge Célico

Corea del Sur: Lee Gwang Yeon; Hwang Tae Hyeon, Lee Ji Sol, Kim Hyunwoo, Lee Jae Ik; Lechoi Jun, Kim Se Yung (Park Tae Jun), Leong Ho Jin, Go Jae Hyeon (Cho Young Wook); Lee Kang In (Um Wonsang), Oh Se Hun.

DT: Jeong Jeong-yong

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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2 comments

  1. Excelente .. buena motivacio n y extraordimario analisis de principio a fin …

  2. Aurelio Paredes

    Gracias Ricardo. Honrado de tu participación. Gracias por tus halagos.

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