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HISTÓRICO: La Selección de Ecuador Sub 20 crea su propio camino en el Mundial de Polonia 2019

Grandioso. Hoy, el cielo del territorio ecuatoriano ha cambiado de color. Hoy, su color es amarillo, es azul y es rojo. Se pintó del color de la bandera ecuatoriana, del color de la camiseta de la Selección Nacional Sub 20 de Fútbol. Nuestros jóvenes crearon su camino en el mundial, empapándose de sudor, de lágrimas de alegría, de esfuerzo, de triunfo, de gloria, al vencer 2-1 a Estados Unidos y conseguir, en la lejana Polonia, la histórica clasificación a semifinales del mundial en su categoría. La primera clasificación de la vida futbolística nacional. Histórico. Más que histórico, sublime.

Fue una victoria justa, merecida, acorde a lo que aconteció en la cancha. Un Ecuador que manejaba el balón, que producía mayor volumen de juego ofensivo, que llegaba más al arco rival y que controlaba la media cancha frente a un Estados Unidos que solo fue superior un corto periodo del primer tiempo y que casi siempre se vio en la necesidad de controlar más el juego del rival que producir el suyo propio.

El fútbol se gana con goles y Ecuador los supo hacer en el momento justo. Incluso debió hacer, al menos, uno más. Y los hizo porque supo crear un buen manejo de los volantes, creó opciones, hilvanó jugadas y llegó al arco rival con velocidad y sorpresa.

El primer gol llegó en la primera media hora de juego, cuando a los 29 minutos, José Cifuentes con un zapatazo de media distancia de derecha venció al golero Ochoa. Ecuador se ponía en merecida ventaja. Ventaja que duró poco y que ponía en vigencia el dicho de que “en la casa del pobre, la alegría dura poco”, porque, apenas cinco minutos después, Timothy Wea, hijo del exfutbolista y actual presidente de Liberia, George Weah, ponía el empate para Estados Unidos.

A partir de allí, el partido -a más del resultado- se emparejó en el trámite de juego hasta que llegó el desnivel en el momento justo, en el preciso instante en el que a veces decide la suerte de un partido, como en el caso de hoy. Al final de una etapa, en este caso, la primera, gol importantísimo que permitió a Ecuador irse con ventaja al descanso.

Lo hizo John Espinoza al minuto 44, a tan solo un minuto del final del primer tiempo, en una anotación angustiosa en la que imperó la duda, el nervio, la expectativa, pues fue decidida finalmente por el árbitro Benoet Bastier, tras consultar el VAR (videoarbitraje), luego de que los estadounidenses reclamaron un ‘fuera de lugar’ del ecuatoriano que remató casi sobre la línea, tras recoger un rebote de un balón que previamente pegó en el palo. El VAR nos favoreció y logró que se activara el bar de bares, restaurantes, casas, que emocionados se tomaban el trago de una victoria en ese instante temporal.

La segunda etapa empezó con dominio estadounidense, que encontró a un Ecuador replegado que cedió la iniciativa al rival y, pese al dominio, no tuvo claridad para transformar en gol la relativa superioridad.

A partir del minuto 60, Ecuador retomó el control con sorpresivos y veloces contraataques y generó varias opciones claras de gol.  Una, a los 68 minutos del segundo tiempo, con un cabezazo de Alexander Alvarado, tras un centro de John Espinoza que fue controlado con espectacular volada de Ochoa, que, de rebote, volvió a ser tomado por el mismo Alvarado quien disparó un tiro voraz tapado, nuevamente, por Ochoa.

Luego hubo otra opción, generada tras el cobro de un tiro libre de Jordan Rezabala, que fue cabeceado con potencia por Jackson Corozo, cuyo remate golpeó justo en el palo. Y hubo una más, a los 83 minutos en los pies de Leonardo Campana, que remató al arco y que contuvo Ochoa. Los minutos transcurrieron hasta que llegó el final, aquel final feliz que pone a la Tricolor en el sendero de la gloria y a nosotros, los fanáticos del buen fútbol, en el camino de la felicidad.

Ahora toca esperar dos cosas: una, que llegue el martes para enfrentar a Corea, que ganó a Senegal en penales; y otra, que el presidente ecuatoriano vuelva a decir que “el deporte ecuatoriano no gana nada”, porque como el mal boquilleo se paga, desde que habló de más y de forma equivocada, el deporte ecuatoriano lo ha ganado todo.

¡Sigue así, Tricolor!

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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