ECUADOR EN CAMINO A LA GLORIA

Del susto al drama, de la incertidumbre a la certeza, de la tristeza a la alegría, cerca del adiós, hoy cerca de la bienvenida. La Selección Ecuatoriana Sub 20 que clasificó a los octavos de final del campeonato mundial de Polonia. Puso en vilo a la afición que tras los dos primeros partidos veía con angustia como el campeón sudamericano, el equipo que había triunfado en Perú y que había generado un entusiasmo desbordado, a veces hasta triunfalista, estaba al borde de quedar fuera del certamen a pesar de jugar bien, pero que en definitiva tenía lo que merecía. Pues contrario a lo que se diga o se piense, en mi criterio, uno merece lo que tiene y quien no gana dos partidos al fallar dos penales, no merece otra cosa que la que tenía.

Es que el fútbol es como la vida, de oportunidades, y si no las aprovechas y las desperdicias, pues tienes lo que mereces y hasta ese momento eso era lo que estaba mereciendo Ecuador. Pero así mismo, el fútbol, como la vida, da segundas oportunidades y la “Mini Tri”, como llaman a este equipo de categorías menores, supo aprovechar su momento y su segunda oportunidad.

Había quedado tercero en su grupo detrás de Italia, con quien perdió 2-1 y en el que falló un penal y de Japón con el que empató 1-1 tras malograr otra pena máxima. No pudo conseguir la clasificación directa y solo tenía como última posibilidad el ubicarse entre los dos mejores terceros. Pero ya no dependía de sí mismo. Tenía que esperar resultados de otros partidos de otros grupos, que de paso no eran favorables para el equipo ecuatoriano, pues los rivales en disputa tenían todas las de ganar. De pronto se da impensado, los tres resultados de los que dependía el equipo Tricolor para clasificar, se dan y se encuentra una clasificación que pocos esperaban.

La suerte del campeón. El equipo que ganó el torneo sudamericano, recibía ese designio de la fortuna que reciben los campeones y logra volver a ponerse en competencia, pasando de casi desahuciado a vivo. Renacen las esperanzas y vuelve la fe. Ahora la suerte de Ecuador estaba en sus manos. Ahora seguir el camino mundialista dependía únicamente de ellos.

Pero el asunto parecía complicado, por el emparejamiento de las llaves, le tocó como rival en octavos de final, Uruguay, el único equipo que le ganó en el Sudamericano pasado y que lo venció no una, sino dos veces. “Somos salados”, dijo alguien. “Justo nos toca Uruguay”. Se pensaba que los “Charrúas” volverían a ganar, después de todo ya lo habían hecho, pero en el fútbol nada está dicho y la Sub 20 aferrado a la esperanza, queriendo vivir luego de estar cerca de la “muerte”, valorando la importancia de las nuevas oportunidades, se sacó el clavo con un triunfo sensacional de 3-1, triunfo, bien logrado, justo, que lo merecía porque esta vez fue mejor que su rival. Y lo hizo, con coraje, fútbol y altivez tras remontar un marcador que le era adverso luego de que apenas a los diez minutos de juego, Araújo, ponía en ventaja a los Celestes.

El partido recién empezaba y se esperaba lo peor, el pesimismo rondó la muerte de muchos ecuatorianos, que esperaban, aunque sin quererlo, otra caída con Uruguay. Es que el equipo empezó con muchas dudas. Dudas que recordaron el partido inicial con Japón en que Ecuador ganaba 1-0 y tras fallar un penal que pudo ampliar la ventaja, le sobrevino un bajón anímico del cual nunca pudo desarrollarse y decayó alarmantemente en su juego, al punto que los nipones lo empataron y lo superó en todo el segundo tiempo, pudiendo incluso ganar. Y como decía en párrafos arriba, uno merece lo que tiene, y los asiáticos desperdiciaron varias oportunidades de gol y no concretaron, entonces no merecían ganar y no ganaros.

Con Uruguay, esa sombra, volvió a ceñirse sobre Ecuador, perdía 1-0, estaba impreciso en su juego, su medio campo no generaba fútbol y fallaba en la contención ocasionando que la defensa fallara. Parecía que “se veía la noche”. Pero la noche no vino, todo lo contrario, legó la luz y hoy esa luz lo tiene brillando y situado ya en cuartos de final.

Y esa clasificación se debe a un triunfo que Ecuador lo trabajo bien. Luego de su inicio dubitativo y de ir con marcador en contra, se sobrepuso, empezó a tomar las riendas del juego a dominarlo hasta que en una jugada iniciada por Gonzalo Plata con centro para Alexander Alvarado, quien fue derribado en el área, para que el árbitro sancione un tiro penal. Otra vez las dudas rondaron la mente de muchos. Un tercer penal, llevó a la memoria de los dos que se fallaron antes, Jordan Resabala ante Japón y Leonardo Campana ante Italia. ¿Continuaría la maldición o la historia cambiaría? Pues cambió. Los penales que antes le pasaron factura hoy jugaban a su favor. Un nuevo cobrador se ponía frente al punto penal en el cobro de la falta los doce pasos. Tocaba apretar los dientes, juntar las manos, rezar y confiar en que a la tercera sea la vencida y lo fue. Alvarado, el mismo que recibió la falta, tomó la responsabilidad del cobro y lo hizo efectivo. Así logró empatar el partido, sacarse la “sal” que pesaba sobre el equipo y poner a jugar a su equipo “otro partido”.

Y luego, Ecuador empezó a crecer y el arquero Wellington Ramírez a erigirse en figura, cuando en el segundo tiempo con una atajada excepcional, salva un gol que perecía cantado tras un disparo de Núñez.  El cotejo estaba para Ecuador y a los 74 minutos de juego, conseguiría lo que merecía, ponerse en ventaja tras un potente remate de Santiago Quintero, tras centro de Palacios por el sector izquierdo, que dejó sin reacción al golero Israel. Dos uno, Ecuador en ventaja, a 16 minutos del final y la esperanza galopando el corazón de 14 millones de ecuatorianos. Ocho minutos después, la historia brillaba para Ecuador. Un nuevo tiro penal a su favor. Ya el ánimo era diferente. Ya la racha se había roto. Ya se había marcado de esa forma y había fe en volver a marcar. Y se marcó. Esta vez fue Gonzalo Plata, quien a ocho minutos del final ponía 3-1 a su equipo y aseguraba el partido.  Al final, Ecuador ganó, llegaron los abrazos. volvió la alegría y regresó la fe.

Ya están en octavos de final. Lo que suceda más adelante ya está en sus manos, por el momento, logró algo histórico, poner a Ecuador por primera vez en su historia, en los cuartos de final de un campeonato mundial.

Suerte, éxitos y fútbol, muchachos. La historia está en sus manos. Recuerden que para ganar se necesita corazón, garra, temperamento, vitamina H, pero más que eso, se necesita jugar bien. El corazón no gana partidos, lo ganan la menta y las piernas y en las suyas está la esperanza de un país. ¡Arriba Ecuador!

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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