A John Henry

El 31 de mayo hubieses cumplido 71 vueltas si aún estuvieses en este planeta girando alrededor del sol, pero te fuiste hace tanto que ya no recordaba que me enteré de tu partida a través de una pequeña nota en la sección social del periódico, que poco homenaje para un músico que revolucionó la manera de tocar la batería y que no pocos consideran el mejor baterista en la historia del rock. No sé si así sea, eso entra en el campo de lo subjetivo. Lo que sí es cierto es que mi grupo favorito de rock no hubiese sido el mismo sin tu pegada y estilo. Entro en duda de cuál fue el álbum en que escuché tus golpes por primera vez. Tal vez fue el II o Physical. Entonces, yo era apenas un adolescente, pero qué importancia podría tener ahora eso, si con esa pequeña reseña periodística de tu partida se fueron para siempre las expectativas de oír las nuevas canciones que ya no se grabarían jamás.

Te excediste tomado vodka y te ahogaste con tu propio vómito, tan sólo tenías 32 años. Bueno, al menos estuviste más tiempo por aquí que todos aquellos miembros del club de los 27. Y entonces pienso en las veces que me excedí en tragos y vomité en alguna noche de bohemia en donde tu marcabas el ritmo de la adrenalina que estallaba dentro al escuchar esas canciones prodigiosas y emblemáticas, que junto a tus compañeros de grupo, compusiste para la posteridad y que te convirtieron en leyenda inmortal. Sí, inmortal, porque renaces y sigues viviendo cada vez que doy play para escuchar ‘Moby Dick’ o ‘Kashmir’ y sigues vivo en aquella película que, al verla otra vez -tampoco recuerdo cuántas veces la vi- reflexiono que eres el único de los que actúan en el escenario, al que no le alcanzaron las arrugas y las canas porque te fuiste muy temprano.

Muy temprano para el viaje terrestre pero atemporal en tu legado a la música. Eres como uno de esos autos clásicos que te gustaba coleccionar, porque no pierdes vigencia, porque tus golpes a los tambores retumbarán por siempre en cada play a cualquier dispositivo o aplicación musical. Yo, por mi parte, destapo una cerveza y doy play para escuchar The Rover.

¡Salud, Bonzo!

 

Junio 2019

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

Check Also

ARTE: MODERNO Y CONTEMPORÁNEO

Dos palabras que respecto de las artes visuales genera confusión en no pocas personas sobre …