LA DAMA QUE DA COLORES AL PERIODISMO

Se llama María, como la Santa Madre que la guía, la protege y a quien venera. Es Soledad y en soledad hizo su carrera profesional, “sin padrinos ni palancas”, luchando sola hasta labrar su camino en la que reina como los reyes, siendo una de las monarcas del periodismo deportivo femenino ecuatoriano. Muy pocas veces un nombre, marca tanto el camino de una persona, y dice tanto de su personalidad y sus vivencias, como el de María Soledad Reyes, una de las palabras autorizadas de la comunicación social de Ecuador.

Ma Sol, como se escribe y le gusta que la llamen, guayaquileña, nacida el 20 de mayo de 1975, hija del ex oficial de marina Fernando Reyes (+) y de Patricia Ramos, es un referente al hablar del periodismo deportivo ecuatoriano en el que empezó hace 25 años, y en el que paso a paso forjó una dilatada y exitosa carrera, como escritora, presentadora de televisión, reportera corresponsal, borde de campo, maestra de ceremonias, conferencista, moderadora, influencer y actriz, con un paso por diez programas de radio y televisión, 150 transmisiones en vivo en radio y tv en competencias nacionales e internacionales, 50 eventos para empresas como presentadora y mediadora. Habiendo pasado por varios medios de comunicación audiovisual. En televisión por Cabledeportes (1994 a 2014), TC Televisión (1995-1997), Gamavisión (2002), Gama TV (2010-2011), Gol TV, corresponsal (2012), Claro Sport (2013-2015), Ecuavisa (2015-2017) y CNT Sports, 2018 a la actualidad. En radio: CRE (1995), Forever (2006-2010), Super K 800 (2011 – 2012); Huancavilca (2015) y Redonda (2017). Como escritora, publicó en 2017, el libro “Cien Años de la Mujer Ecuatoriana en el Deporte”.

En marzo de este año (2019), debutó como actriz en la obra “Malas Noticias”, una parodia de la mujer en el periodismo, dirigida por David Castro, con guion de Luis Desouza, James Long y Ronald Bustamante, que fue exhibida en el teatro Vilaró, en el que ella hace el papel de una comunicadora (La Colores) que se enamora de un jugador de fútbol, en la que compartió roles con Ricardo González y James Long. «En la obra soy María Colores una periodista que tiene que sobrevivir día a día a la precaria producción del programa deportivo en un canal de UHF y a la idiosincrasia de un futbolista de poca monta que pretende ser la salvación del programa».

Y hoy para estar a tono, con la modernidad, la globalización y la tecnología, María Soledad, tiene su página web, su canal de youtube y es activa como infuencer en twiter e instagram. Ella, a la vanguardia como siempre.

Pero la paradoja de la vida, que traza caminos inesperados y enrumba por derroteros a veces inciertos, hizo que haga su vida profesional, con base en el fútbol, deporte al que ella odiaba, porque empezó a conocerlo por imposición, cuando era adolescente y su mente estaba en otras cosas y sus intereses también. “Todo empieza desde pequeña, en 1990, cuando yo tenía 14 años. Mi padre, que en paz descanse, era dirigente de El Nacional de Quito y me llevaba, casi que obligada, todos los días al entrenamiento. Yo odiaba el futbol, porque tenía que estar allí, sin gustarme, todo el tiempo, sola, aburrida, esperando a que él haga sus gestiones. Recuerdo, que el técnico era Carlos Sevilla e iba a comer con el equipo, a la concentración, a todo lado y ya pues, de tanto ir, me terminó gustando el fútbol. En esas andanzas, me enteré de las cosas tras bastidores, de los secretos de camerinos y me pareció interesante, un mundo increíble, me enamoré del fútbol, me gustaba, pero el periodismo para hablar de fútbol, ni me lo imaginaba”.

Pero cuando las cosas están para suceder, suceden, como dice el adagio popular, “si está para ti, está para ti”, así se esté por otro rumbo y ella lo estaba, pues tras su experiencia como hija de directivo que la vinculó al fútbol, continuó su vida en los caminos habituales, se graduó de bachiller en el colegio Jefferson de Guayaquil, ingresó a la universidad a estudiar administración de empresas, consiguió un trabajo de cajera en el Banco del Pacífico, hasta que un día la vida la puso en un canal de televisión, en el que se labró otra historia, que la llevó hacia el periodismo.

Periodismo, que la cobija y en el que se enrumba de manera casual, cuyo camino se dio por esas circunstancias de la vida, que el pueblo en su sabiduría popular los llama: “como quien no quiere la cosa”, cuando por medio de una amiga de su madre, consiguió un trabajo de medio tiempo como recepcionista en un canal de televisión, y ya metida en ese ambiente, fue conociendo el trabajo de los periodistas, hasta que el gusto por esta actividad, se le fue adhiriendo a su piel y terminó siendo parte de ella. “Mi ingreso al periodismo, es casi que casual. Para ese entonces, año 1994, yo estudiaba administración de empresas, pero un día me di cuenta que eso no era para mí. Entonces me replanteé y me dije ¿Qué te gusta? Te gusta el fútbol, entonces dedícate a algo que tenga que ver con eso y ahí surge la posibilidad de ser periodista, a raíz de un trabajo de medio tiempo que tuve como recepcionista en Si Tv (hoy Canal Uno). De pronto me encuentro en un lugar donde las papas queman, me hice amiga de la gente de deportes y conversando con ellos, se dan cuenta que yo sabía de fútbol y un día me dicen, ven a hacer prácticas con los reporteros para que aprendas el trabajo y fui, pero fue algo no planificado. No me interesaba la tv, pero igual era recepcionista de mañana y pasante de tarde. Así me involucré en este apasionante mundo al cual le debo todo lo que soy“.

Nace la periodista

Y nuevamente las paradojas de la vida, se meten en la suya y la enrumban por donde debía ir, aunque para ello debió soportar la incredulidad de sus jefes que no confiaron en ella, “Estaba de practicante, cargando cables, andando con camarógrafos y reporteros, aprendiendo, pero no me daban la oportunidad. Hasta que un día de agosto de 1994, el reportero oficial, Mauricio Cantos, se enfermó y faltó. Entonces no les quedó otra que ponerme a mí y me tocó salir al aire, lo hice bien, modestia aparte. Ahí me vieron Jorge Kronfle de Telecentro en ese entonces, hoy TC y Eduardo Peña de Cable Deportes y me ofrecen trabajo de reportera. Pero yo estaba en Si Tv, ya antes les había pedido a los directivos, que me cambien a reportera y no querían, con este llamado les insistí, les dije, que me estaban llamando de otro canal, pero igual no quisieron contratarme, no creyeron en mí, en casa de herrero cuchillo de palo, así que renuncié y me fui para ser reportera en otro medio y ya pues, empecé y me empezó a gustar el periodismo”

Y ya cuando sintió ese gusto, sintió también que debía prepararse. Así, ingresó a estudiar Comunicación Social en la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) en la que se graduó y vivió dos años en Argentina, donde hizo un curso de periodismo que dictó la Fundación de Altos Estudios de Arte y Comunicación de Pancho O´Donne, que en ese entonces era ministro de Comunicación y que tenía como profesores a profesionales del nivel de Luis Majul de América TV y Aníbald Ford, editorialista del Diario El Clarín de Buenos Aires.

Sus inicios, a los que califica de “duros y discriminatorios”, no fueron fáciles, sobre ella cayeron los prejuicios, los celos de algunos compañeros, la marginación y las dudas. “Cuando empecé en esto, había mucho celo al principio. Yo siempre digo que la discriminación no solo es al negro, también es al rubio. Una va rubia, ojos verdes a un medio y te discriminan porque te creen aniñada, a lo mejor no lo eres, pero eres rubia, hay ese estereotipo aquí todavía. Yo si siento que a mí, sí me discriminaron por ser rubia, me miraron por debajo del hombro, me creían rubia tonta, que iba por lucimiento personal y no porque me gustaba la profesión. Pero con el paso del tiempo toda esa gente, que me miró mal, terminaron respetándome y siendo mis amigos. A la gente de la vieja guardia, les demostré, que no fui a joder que fui a trabajar. Y trabajé y mucho y muy duro. A mí nadie me regaló nada”.

Pero quien si regala algo, son las entrevistas y perfiles, que siempre, por más que se quiera evitar, regalan sus preguntas de cajón, las clásicas, las inevitables, las que casi todos quienes las realizamos, las hacemos, por más tontas y obvias que parezcan. Y esta nota, no tiene su excepción. ¿La invitaron a salir los futbolistas, le hicieron propuestas indecentes? “Jamás. A mí, jamás. Todo el mundo me pregunta eso, peo afortunadamente los futbolistas se portaron muy bien conmigo, creo que esto pasa por el tema de ganarse y ejercer el respeto, a mí jamás un futbolista me faltó el respeto, yo siempre fui seria y profesional. Alguna vez me regalaron un piropo, pero muy sano, muy respetuoso. Proponerme algo, nunca. Sería injusto que hable mal de los jugadores de mi época, porque conmigo jamás se sobrepasaron, nunca vi ni sentí eso, quienes sí se sobrepasaron y me faltaron el respeto fueron algunos colegas”.

Soledad es tajante al respecto. No quiere hablar del tema, peor dar nombres, más bien se refiere en forma general a lo difícil que es para la mujer, hacer periodismo deportivo en el país, antes y ahora, aunque por circunstancias totalmente diferentes. Dice que antes era difícil llegar a ser periodista deportiva, porque no había un camino marcado, porque no había la costumbre de ver una mujer periodista, porque existía el prejuicio de que eso era una carrera de hombres y porque los colegas eran celosos de que una mujer les quite el puesto y recuerda que ese camino lo labraron antes que ella, otras mujeres en los años 80, como Martha Córdova, Julieta Estrella, Patricia Avilés, Marcia Barzola, María Elena Vásconez, Marianela Valdez, María Elena Pérez, Yuri Zapatier, entre otras. “Ellas son las pioneras, para que en los noventa entremos las Natalia Jara, María Teresa Guerrero, yo, etc. Ahora ver mujeres en el futbol no es nada raro. En mi época sí, casi no había, aunque tuve antecesoras. Ya ahora hay muchísimas mujeres en esto, en algunos medios hay más mujeres que hombres, al punto que han colapsado el medio”.

El fantasma del acoso sexual

En este punto, Soledad abre un paréntesis, y dice que a diferencia de antes, ahora es muy fácil ser periodista deportiva, pero en cambio, sostiene que es muy difícil ejercerlo, por un fantasma que arrecia y feo: el acoso sexual. Frontal como es, no evade el tema, aunque en la introducción al mismo, toma sus recaudos. “No quisiera hablar de esto, porque el tema es muy pero muy delicado, Yo quiero ser muy cuidadosa en lo que digo, pero este es un tema que me preocupa muchísimo, pues lamentablemente ahora ha cambiado la perspectiva y ese es el gran problema de hoy. A mí, me han visitado chicas a denunciarme acoso sexual por parte de ciertos directores de medios de comunicación. Yo esto lo denuncié en un programa de CNN conducido por el periodista Camilo Egaña, en el que me entrevistaron. En el país hay acoso sexual en el periodismo deportivo. El acoso sexual en el periodismo deportivo si existe y ahora más que nunca, antes había discriminación, ahora hay acoso, que es peor. No es lo mismo ser discriminada, que ser acosada. Yo prefiero ser que me discriminen a que me acosen sexualmente”.

¿Y las chicas que la visitan que han hecho al respecto?
«Es un tema delicado, lamentablemente hay de todo. No quisiera entrar en detalles, pero voy a ser muy tajante. Hay de todo. Las que aceptan, las que no aceptan, las que salieron huyendo, las que nunca denunciaron por miedo y las que seguramente algún día tendrán que denunciar. Yo voy un día a hablar públicamente de esto. Se planea realizar un congreso de periodismo al que me han invitado de expositora y mi ponencia, va a ser acoso sexual para las mujeres el fútbol. Ahí lo voy a decir. A lo mejor el día que lo diga, se va a abrir una puerta para que las chicas se animen a decirlo. Las mujeres acosadas sienten vergüenza de decir esto, porque las chicas son jóvenes, porque cuando ya son grandes como yo, con 44 años a cuestas, ya no se tiene vergüenza a nada, ni importa nada. Yo sí lo voy a decir, yo sí puedo contar y ojalá que las chicas se animen a contarlo, ya es hora que termine la desigualdad en en el periodismo ecuatoriano y las mujeres no sean discriminadas o acosadas por ser mujeres, porque también hay chicas que están mejor preparadas que los hombres y la gente tiene que darse cuenta de aquello».

¿El acoso está solo en los medios, o también lo hay en el fútbol mismo?
«No me consta. He escuchado acoso de futbolistas y de directores técnicos, incluso. He escuchado de todo, a mí jamás me paso, pero me han dicho que hay, por eso les digo a las chicas y las animo a que lo digan, a que denuncien, la única forma de poner coto a esto, de terminar con esto, es hablando, denunciándolo. No importa si pierdes el trabajo, pero la dignidad es lo primero. Al menos para mí”.

¿Qué le ha dado el periodismo?
Me ha dejado muchos amigos, la oportunidad de conocer gente famosa, he aprendido bastante, de la vida, de la profesión, de fútbol. Hay cosas bellas y cosas feas como toda profesión, pero son enseñanzas, la vida en general es de enseñanzas. El periodismo es una profesión en la que no te haces millonario, el que quiere ser periodista que no piense en serlo, el periodismo es más de amor a por lo que uno hace. Con el tiempo, te puedes hacer un nombre y le puedes pegar y puedes llegar a ganar para vivir bien, pero al menos en nuestro país, a millonario no llegas.

¿Qué le debe el periodismo a usted y usted a él?
«Nada. El periodismo no me debe nada, porque es el periodismo el que me ha dado todo. Lo que he tenido profesionalmente, lo que he viajado, lo que he aprendido, las personas que he conocido, a las que he entrevistado, lo que he vivido. Todo. Mis últimos 25 años han sido gracias al periodismo y al fútbol y si yo le quedo debiendo algo al periodismo, créame, que con esto que estoy haciendo, que es obra social, quiero pagarlo: Para ello estoy montando una fundación, quiero aportar con la formación y educación, con unos congresos que queremos hacer, con esto de las denuncias de acoso. Si algo debo, quiero cumplirlo».

¿Se puede ser periodista deportiva teniendo un color?
«No. Para mí, no. Eso yo critico hartísimo. Tengo colegas amigos que se identifican con un equipo, incluso tienen programa de los clubes. Yo los quiero, los respeto, pero no comparto, yo no estoy de acuerdo con eso. Yo me tomé muy a pecho la profesión de periodismo deportivo y eso se respeta. Igual que en la política, no puede ser periodista siendo de un partido. Yo de pequeña fui barcelonista, pero cuando llegué al periodismo, murió la hincha y nació la profesional. Yo, a propósito, fui más crítica con el equipo por el que algún día llegue a sentir algo, para que la gente no tenga la percepción que me parcializaba con ese equipo. Para mí no se puede tener colores siendo profesional. Hace poco en un twit, un directivo de un equipo, me dijo, quiero que algún día, tú, seas relacionista pública de mi club y ese no era mi club. Entonces me dije, que al final no lo hice tan mal. No he hecho tan mal. En el caso de la Selección del país es diferente. Allí si aflora un sentimiento de hincha o de patriota, pero cuando se es profesional se debe ser objetivo y veraz, así sea su Selección.”.

¿Qué le diría a los detractores?
«Nada. Yo soy una persona que he estado acostumbrada a estar en el ojo crítico y antes más que ahora. Ahora ya estoy grande, ya estoy de salida prácticamente, lo más bajo que me dijeron es que soy bruta, que hace esa mujer ahí, sáquenla por favor. Aquí, si una mujer se equivoca en un comentario táctico, es bruta, pero si se equivoca un hombre, no pasa nada. La mujer tiene el triple de exigencia. Por eso yo fui perfeccionista con lo mío. Me preparé al máximo, justamente para no ser bruta, para no caer en esa opinión popular de la rubia tonta, que es lo típico, y la verdad que siempre me criticaron, siempre tuve detractores, creo que ahora lo puedo decir con soltura y relax, porque no me importa realmente, creo que también hubo envidia, que es parte de la vida, pero yo me curtí, me siento curtida. En twiter hay gente maravillosa pero también me insultan, lo peor que me puede decir es bruta».

Soledad, recuerda, una anécdota, que la pinta de cuerpo entero en su obsesión por la preparación. “En el mundial de Sudáfrica de 2010, el productor Che Vera, me dice que voy a ser comentarista y le dije que no porque yo no me sentía preparada, para hacer eso porque nunca lo había hecho. Yo era presentadora pero no comentarista, no es lo mismo, es muy diferente. Pero él se impuso y me dijo: Tú vas. Punto. Entonces me preparé. Durante varios meses, leí, hablé con gente experta del fútbol, viendo videos, manteniendo charlas, analizando jugadas, analizando táctica, viendo terminología de juego, aprendiendo los nombres de jugadores. La meta de mi vida fue aprender de táctica, entonces, empecé a conocer técnicos, tengo un gusto personal con ellos, conversando con ellos, me hice amiga y me empiezo a nutrir de ellos. Charla que tengo con ellos, saco mi cuaderno, mi pizarra y nos ponemos a hablar de futbol, les digo enséñeme, explíqueme, yo quiero ser mejor que los hombres, esa fue mi meta. Me preparé para no caer en el ridículo”.

Es que Soledad, no sabe de ridículos, lo suyo es la frontalidad y lo ha demostrado en varias acciones de su carrera, como cuando en un twit suyo, sin temor alguno publicó que en el periodismo deportivo ecuatoriano existían las presiones y las censuras que prohíben o pretenden hablar de ciertos temas, a pesar de que la censura previa está penado por la Ley de Comunicación; o cuando públicamente en varias entrevistas, dio pormenores de su salida de Ecuavisa, en un medio, en que pocos personajes se atreven a decir, (cuando no les conviene o cuando no es grato), porque salieron de un trabajo. Del primer tema escribió: “En Cabledeportes mis últimos años no podía hablar ni de Luis Chiriboga ni de Antonio Noboa. Yo no negocio mi credibilidad”. Luis Chiriboga, fue presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol y hoy está detenido, porque se lo encontró culpable de corrupción, por la justicia de Ecuador y Estados Unidos; Antonio Noboa, presidió Barcelona».

De su salida del programa Estadio de TV que se transmitía de lunes a viernes en la medianoche por Ecuavisa, dijo: “Fue entre gallos y medianoche. Nunca pude despedirme de mis seguidores y eso fue muy triste. Me resintió que la producción y ciertos compañeros no me hayan apoyado”. El apoyo se refiere a que el motivo real de su salida, (a más de una enfermedad que la aquejaba), fue que ella se encontraba junto al futbolista uruguayo y referente de la selección uruguaya, Diego Lugano, haciendo una investigación sobre el empresario Paco Casal “y su participación oscura” en la negociación con la Federación Ecuatoriana de Fútbol y los canales locales, de los derechos de televisión para la transmisión de los partidos del campeonato nacional. “

Su libro, su mejor obra
Para Soledad, uno de sus mayores logros, sino el mayor, fue escribir su libro. “El libro fue un sueño y una de las cosas más bonitas que me ha pasado en la vida. Siempre se dice la frase trillada de que hay que sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, yo no entendí la frase, hasta que escribí el libro. Nadie lo lo va a entender si no escribe un libro Es que es tan emocionante como dar a luz, el día del lanzamiento es como el día de parto, es que es tu creación, es tu hijo, el día que nace tienes emoción expectativa, ilusión, es maravilloso. Fue lindísimo hacerlo, fue como montarme en una máquina de tiempo y revivir 100 años atrás con la historia de estas mujeres, fue reír con ellas, llorar con ellas, nutrirme de ellas, oyendo sus historias, sus testimonios. Es de lo mejor que me ha pasado”

Soledad fuera de cámaras
Fuera de la televisión, en la intimidad de su vida diaria cotidiana, Soledad se confiesa muy diferente a los que se ve detrás de la pantalla. Cuando se le pide que se defina, contesta: “No sé. Es usted quien lo debe de decir, no yo. A las personas que como yo, hemos sido de la escuela del bajo perfil, nos cuesta definirnos a nosotros mismos, porque creemos que no cabe, que somos gente sencilla que hemos venido desde abajo y que hemos intentado hacer una carrera, una vida, es a veces, cuando te topas con la gente en la calle, que te das cuenta de la dimensión del cariño de las personas, porque a veces uno no se fija en lo que ha hecho o dejado de hacer. Hay que visualizar las cosas que uno ha hecho, para darse cuenta quien es uno mismo. Yo nunca me he creído, ni he sentido que soy importante, ni nada. Solo soy una periodista que ha remado desde abajo y ha salido adelante. Aunque a veces necesitas que otra persona te lo diga o te reconozca para que te sientas valorado”

Soledad, aunque no se define, siente que su vida no ha sido fácil y que eso la ha ayudado a crecer. “Mis padres se divorciaron, cuando yo tenía tres años, a mi madre le toco duro, salir conmigo, adelante. A nosotras nos costó duro, yo salí de abajo, a mí nadie me regaló nada. Nunca fui la niña bonita, si la peleé y me costó y me siento orgullosa de eso”.

La Colores como la llaman sus amigos, confiesa no ser la “fatal femme” (mujer fatal), que se ve en la pantalla. “Yo soy muy sencilla, de jean, camiseta y zapatos de caucho, sin maquillaje, totalmente informal. Cuando voy a la televisión, voy disfrazada. Esa no soy yo. Para mí, Soledad Reyes en TV, es un personaje. La gente no sabe quién soy realmente. La gente vio durante 25 años, un personaje polémico, contradictorio, que se peleaba con sus compañeros, pero eso era un show. La televisión es un show. Mis amigos y quienes me conocen saben que no soy así, que soy todo lo contrario, soy lo opuesto eso. Y ahora quiero, cambiar eso, quiero hacer un punto de quiebre en imagen y que la gente realmente conozca quien soy. No con esa imagen de mujer fatal de la televisión”.

Entre sus aficiones están la música, la playa, la lectura, la vida en familia. “Soy rockera al máximo. Odio el reggaetón. Mi slogan es que viva el rock, que muera el reggaetón. Me paso escuchando rock todo el día, me levanto con rock y me acuesto con rock. Soy fan de ACDC, Deff Leppard, Kiss, U2, Depeche Mode, The Clash, de los grupos británicos. Soy de fines de los ochenta y noventera, pero también oigo rock de los inicios de los ochenta y los sesenta. Soy feliz y vibro escuchando rock. Y mi hija se ha hecho rockera, y odia el regaetón, en una generación que es regeatonera. Eso me hace feliz”.

 

La Hora del dolor

Y no todo es color de rosas, en diciembre de 2013, cuando estaba en la cúspide de su carrera, surgió una enfermedad que le cambió la vida. Debido a su entrega total y “desmedida” a la profesión, como lo califica, empezó a sentir fatiga excesiva y dolores musculares intensos, que le impiden pararse, por lo que tiene que renunciar al canal de televisión en que estaba laborando. Entonces en enero de 2014, consulta a un médico intensivista que le descubre fibromialgia, una enfermedad sin cura, que afecta a los huesos y al tejido fibroso (ligamentos y tendones) que se caracteriza por dolor musculoesquelético y sensación dolorosa a la presión en unos puntos específicos, que tiene como síntomas, como migraña crónica, dolor en las articulaciones, dolores intestinales, vértigo, debido a que las neuronas dejan de producir energía y que hace que el sistema inmunológico, decaiga. “Fue terrible. Me cambió la vida. Me deprimí, lloré muchísimo, pero sentí que debía luchar por mi hija, que tenía que estar parada por ella, Yo soy muy creyente, le pedí fuerza a Dios, que me ayude a salir de la depresión. Inicié el tratamiento y puede mejorar, hoy tengo calidad de vida sana, pero debo cuidarme mucho, en la alimentación, en la forma de llevar la vida, no puedo ya tomarme a pecho el trabajo, yo exageré. Esto no es por genética. Ahora ayudo a personas que sufren esta enfermedad y lucho para que sea incluida en los seguros médicos privados y estatales y que el Estado, elabore programas que ayuden a enfrentarla y a dar mejor condiciones de recuperación a quienes la sufrimos.

Y en eso anda, en sus nuevos proyectos y en luchas. Porque Soledad es una mujer de lucha.


JUGANDO PINPÓN

SOLEANDO CON LA REYES

¿Qué es la soledad?
La soledad, si las sabes aprovechar es hasta cierto punto relajante y maravilloso. Hay gente que le tiene miedo a la soledad, pero es muy importante saber valorar los momentos solos.
¿Soledad, ha vivido soledad?
Sí. Todos, creo que de una manera u otra, la sentimos. A pesar de que yo tengo a mi hija, mi esposo, muchas cosas que hacer y quizá no tengo tiempo para pensar en eso. Lo que pasa que yo he cambiado mi perspectiva de la vida. Desde que yo tengo esta enfermedad, veo la vida de otra manera. Yo el año pasado estuve dos veces en la clínica, la segunda casi me muero, nadie sabe eso, me dio convulsión cerebral. El doctor me dijo, “usted casi si me muere, debe agradecer a Dios que le dio una segunda oportunidad de vida”. Entonces una persona como yo que ha estado a punto de morirse, ahora disfruta de las cosas simples, sentarme en una vereda con mi hija a tomarme una cola y ver el atardecer. Mientras uno más crece, necesita menos las cosas materiales.
¿Qué tan cierto es que es mejor estar solo, que mal acompañado?
Sí, Totalmente. Es que la soledad no es tan mala. Hay que aprender a disfrutarla. Es lindo también pasar un tiempo solo. Relajarse, estar solo, hacer sus cosas, ver televisión, ir al cine. También es bueno aislarse un poco a veces. No siempre, pero si uno está solo debe disfrutar esa parte.
¿Se puede sentir solo, estando acompañado?
Yo creo que sí. Sobre todo si tienes al lado una persona que no te valora, que no te quiere, que te hace sentir mal. Por supuesto.
Usted que es Reyes, ¿es una reina?
Sí. En mi casa, sí.
¿Esa reina, reina?
Sí.
¿Y cuál es su reino?
Mis cuatro paredes, tengo mi hija de 12 años, María Laura, que es mi vida y mi razón de vivir y existir. Mi única hija, mi descendencia y trato de en mi reino, inculcarle los principios, los valores, que ella necesita para enfrentar el durísimo mundo que le va a tocar vivir en la época de hoy. Eso me preocupa y me aterra. Por eso yo trato de criar un buen ser humano primero. Lavarle el cerebro todos los días que ella no puede aferrarse a las cosas materiales, que eso no es lo más importante en la vida. Lo más importante son los sentimientos y en ser buena persona. Y que todo en la vida se te devuelve, si haces una obra buena, se devuelven cosas buenas. Eso le inculco y le machaco tanto, que debe ser buena persona, para que pueda vivir bien en el reino de la vida.
¿Quiénes entran su reino?
Mi esposo y mi hija, que son mi familia.
¿Qué hay que hacer para entrar en su reino?
A ver. Yo no tengo muchos amigos, pero puedo decir que los pocos que tengo son grandes personas. No me gusta la gente conflictiva, la gente acomplejada, me gusta la gente relajada, la gente feliz, que no se aferre a las cosas materiales, sino que valore más la parte espiritual, emocional y sentimental. Mis amigos son gente así, yo diría, que en este punto de la vida, cuando uno ya es grande, se da el lujo de escoger a sus amigos. En la juventud, la gente llega, ahora uno las escoge la gente.
El reino de la vida, está lleno de maldad, corrupción, inseguridad, muchas cosas malas. ¿Cómo se hace para reinar en ese reino?
Yo soy muy creyente y quienes somos creyentes, realmente basamos nuestra esperanza en Dios. La gente que no es creyente, no entiende eso. No es un slogan, la biblia lo dice. Si yo doy de comer a mis pajaritos, como no te voy a alimentar a ti que eres mi hijo. No te preocupes por el futuro, yo me preocupo por el futuro, tu, preocúpate de mil cosas. Cuando aprendes a vivir en base a Dios, todo, todo viene por añadidura. Pero la gente que vive con tanta sequedad espiritual, viven en depresión, caen en soledad, en vicios, tienes problemas económicos, enfermedades, porque están alejados de Dios. Yo lo sintetizo en eso. Solo baso mi esperanza en Dios
¿Que ha coronado en su reino?
Dentro de mi reinado, una de mis coronas es que mi hija escuche el rock y odie el regaeaton. En otro plano, me siento contenta de haber coronado en mi reino, una hija que tiene una perspectiva de vida muy madura para la edad que tiene, que se debe a que yo tengo mis largas charlas con ellas sobre cosas de la vida real. No la hago vivir en un mundo de rosas, le hago ver las cosas duras de la vida para que cuando salga a la vida le toque verla tal como es. Ella es una niña muy realista, sabe que el mundo no es de lujos y opulencia, que es chévere vivir bien, que está bien, vivir bien, pero que hay que saber compartir con los demás, ayudar a los necesitados y trato de enseñarle una vida cristiana
Usted siente que ha sido ¿reina princesa o vasalla?
No sé. Creo que lo que soy es muy realista. Nunca me la creí. Nunca. Desde que empecé en esto, siempre me criticaron. No es que me quiera hacer la víctima, ni mucho menos, pero sí me sentí muy castigada al principio, por ser mujer, porque no había muchas mujeres en este medio. Más bien eso fue una exigencia para mí, para mejorar día a día. Yo toda la vida trabajaba como los caballos, sin mirar a los lados, sin mirar a nadie, sin escuchar a nadie, siempre para adelante, ni creerme nada. A mi hubo algo que me dejó muy marcada, cuando entré a Cable Deportes, una persona amiga, me dijo. Nunca cambies, que tu esencia sea siempre la misma, la de ser buena persona, ahora es duro pero llegarás lejos. Entonces siempre trato de manejar la sencillez y la humildad. No digo que soy humilde, porque si digo que soy humilde, no soy humilde. Pero siempre trato de practicar esa virtud, que me parece tan linda que quisiera tenerla. El hecho de no cambiar la esencia, de ser una misma, de no aparentar lo que no eres, ni pretender ser lo que no eres, por el hecho de trabajar en televisión y ser conocido, no eres más importante que otro. Este es un trabajo como cualquier otro. Te pagan, no te pagan, tienes momentos buenos, momentos malos y la sigues y la peleas. Hay quienes creen que por estar en televisión, se le suben los humos y han tocado el cielo y eso no es verdad.
¿En qué reino quisiera terminar?
Yo quisiera terminar en un reino en que la gente me quiera, me respete. Que la gente valore lo que hice, que mi legado en la tierra sea que la gente me recuerde, como una buena persona, una buena periodista, honesta más que nada, que nunca se vendió al mejor postor. No digo que soy una santa, ni me gusta el puritanismo, porque soy la primera pecadora y no voy a tirar la primera piedra, ni he estado libre de pecados, porque también tuve mis errores. Pero nunca robé, ni vendí mis comentarios. Hubo dirigentes que me llamaron a jorobarme la paciencia a que diga una cosa u otra y hasta me amenazaron pero no cedí, mantuve mi ética, ni por un puesto de trabajo. Salí de un canal por eso, porque mi conciencia no se vende. Di las gracias y chao. No me importa si no me dan trabajo, pero siempre tendré mi conciencia limpia. En definitiva quiero terminar en el reino de Dios.

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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8 comments

  1. ¡Excelente entrevista y gran mujer! No le debe nada al periodismo. Ha forjado una carreta íntegra, intacta e intachable. Admiración total. Felicidades a ella y al autor de esta linda entrevista.

  2. Aurelio Paredes

    Gracias Mija por esas palabras en lo que a mi me corresponde. Un abrazo.

  3. Omar Mendoza Ramos

    Me gusto mucho la entrevista,te felicito Aurelio,muchos exitos

  4. Soledad Reyes, abrio el campo de los comentarios femeninos en la tv, con buen criterio hizo que fuera unos de sus seguidores, grato leer esta entrevista que me afirma no haberme equicovado de verla y escucharla todo el tiempo, cuidate que tienes una tarea dificil de criar a tu hija, Dios te bendiga

  5. Aurelio Paredes

    Gracias Simón por el comentario de la entrevista a Sole. Ella es una buena periodista, seria, equilibrada, objetiva. Tiene mi admiración. No te equivocaste al seguirla.

  6. Aurelio Paredes

    Gracias, Omar. Cuando la entrevistada tiene inteligencia, una historia que contar y gran calidad humana, salen buenas entrevistas. Un abarzo.

  7. Mario Rafael Maldonado

    Excelente reportaje Aurelio , conocí a Soledad justamente en sus inicios en SiTV , pues nosotros tocábamos en Guayaquil Caliente todos los dias con La Tromba y e parte de lo bonito de trabajar allí ,era llegar y ser recibido por su sonrisa ,siempre sencilla , siempre linda persona.

  8. Aurelio Paredes

    Gracias, Mario. Soledad es una gran persona. Que tiempos, la Tromba en Guayaquil Caliente. Un abrazo.

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