¿QUIERES HUEQUEAR?

Una de las virtudes de Guayaquil es su gastronomía. Se come rico en muchísimas partes y se come a todo gusto, a todo nivel y a todo presupuesto. Te puedes turquear en excelentes restaurantes de lujo, puedes deleitarte en otros que si bien no son tan lujosos, tampoco son sencillos y puedes ir a lo que popularmente se conoce como “Agachaditos” o huecos, que ahora ciertas autoridades le quieren decir “huecas” en un término que no es nuestro, que se usa en nuestra serranía y que no nos identifica. Para nosotros los sitios populares para comer, son y deben ser “Huecos”, no “Huecas”. Así de simple.

Y claro, ya no hay “agachaditos”. El término surgió porque antes por los sesenta y setenta, había lugares, situados preferentemente y literalmente en las veredas, en los que un vendedor de comida, preferentemente encebollado que originalmente se llamaba “languriango” vendía su producto que llevaba en un balde de loza blanco, a sus clientes que lo comían acuclillados. De ahí el término “agachadito”.

Ya casi no se come agachado en Guayaquil, pero ese nombre se transfirió a comedores populares, a los que el pueblo sigue llamando salón, cuando su nombre correcto es un restaurante, porque eso es lo que son.
Pero más allá de etimología y la forma de llamarlos, los huecos de comida, son tradición en este puerto de olores y sabores que tiene un mosaico gastronómico con centenas de opciones a la mano y que más allá de si son lujosos o no, si brindan toda la comodidad o no, contienen sensitivamente los secretos de la sazón de esta cálida y acogedora ciudad.

Yo no soy quien para decir cuál es el mejor o no. Pero puedo contar cuales son los más afamados o cuales son los que más me gustan. Aquí una pequeña guía de dónde ir, si quieres “huequear”

Mariscos: Hay dos lugares que me encantan, ambos situados en el centro de la ciudad. El uno está lejos de ser un hueco, propiamente dicho, es más bien un restaurante sencillo, pero acogedor y de comida excelente. La Culata (General Córdova y Mendiburo). Los mariscos son frescos, la sazón es de primera y los precios son cómodos, acorde a la calidad, con diez dólares, estás hecho. El encurtido de pescado, encebollado, y el sudado de mariscos son “de otro mundo”. Atiende en dos horarios. De día (08h00 a 16h00) y de noche (de 18 a 24h00).

El otro lugar, tiene un nombre que lo podría confundir, se llama El Lechón, pero no es chancho lo que va a comer allí. En Víctor Manuel Rendón y Boyacá, está una de las marisquerías más visitadas de la ciudad. Su plato insignia, el que saca la cara es la cazuela, preparada con verde rayado y maní combinada con mariscos, que es servida en pocillos de barro. Las hay de pescado, o mixta, con camarón y/o cangrejo. Además está el encebollado, la banderas o arroz con mariscos. Con “sotita” (10 dólares) que vaya, le va bien.

Sánduche de Chancho: Guayaquil es rico en quioscos con vitrinas en los que se vende sánduche de chancho. Hay tres lugares que se lucen. El uno es en el centro. El Gato en García Avilés entre Aguirre y Ballén. El otro es en el sur, en la calle Guaranda frente a la parte posterior del parque Forestal y el otro sí es un local en el que te puedes sentar frente a una mesa y comer con todas las de ley. Es El Sabrosón, en Bolívar y Los Ríos que también vende hornado. Con cinco dólares puede comer un sánduche tuco, acompañado de cola y le queda vuelto.

Caldo de Salchicha: Para mí, no hay como el del Hotel Continental en La Canoa. Por el nivel del restaurante, su nivel de confort y sus precios, está lejos de ser lo que conocemos como hueco, pero merece ser citado como excepción a la regla por lo sabroso que es. Ya para ir es mejor que vaya con 20 dólares en el bolsillo para que esté tranquilo. Pero si prefiere algo más popular, algo más tradicional, en el cual pueda disfrutar del también llamado “Caldo de Manguera”, esa sabrosa ‘tripa’ rellena de arroz con un toque de sangre del cerdo, acompañado de rodajas de verde, tiene, El Mesón Carmita en los comienzos de la vía a Daule o Aquí es Llulán, por la piscina olímpica en Hurtado 218 entre Machala y Hurtado. Atiende de martes a domingo de 08 a 14h00. Con cinco dólares sale bien librado y come rico.

Encebollado: Nada tan criollo como el encebollado. Hay decenas de huecos afamados y conocidos. El plato nació como un plato para matar el ‘chuchaqui’, un ‘levanta-muertos, pero ahora es un desayuno más. La gente empieza el día “encebollándose”. Hay varios sitios que me gustan. Cordero en el sur en Calicuchima entre Chile y Chimborazo, El Pez Azul, situado en diferentes lugares, Pachay en el Barrio Cuba, El Pez Volador en Aguirre entre Esmeraldas y José Mascote y Los Arbolitos en San Martín 702 y Rumichaca. Por lo regular estos lugares abren temprano en la mañana y cierran antes del almuerzo.

Guatita: Este tradicional plato guayaco, preparado con papa, mondongo y maní, goza de la preferencia de muchos comensales. Hay muchos sitios donde se come sabroso. Uno de los más afamados, se llama igual que el plato “La Guatita”, ubicada en el centro, en Luque y Pedro Moncayo. Su atención empieza muy temprano de lunes a viernes de 06h45 A 18H00 y los fines de semana hasta las 15h30. Con cinco dólares, está tranquilo.

Fritada / Hornado: Los platos son pachuco (serrano), pero en la costa gusta mucho. En Guayaquil hay dos lugares muy famosos para comer carne de cerdo en sus dos modalidades más apetecidas, fritada que como la palabra lo indica es frito en aceite y Hornado, igualmente en la que su cocción define el nombre. La Preferida en Esmeraldas y Alcedo y El Cuchifrito de don Lucho al sur en Coronel 1413 y Argentina de 09h00 a 17h00

Secos: Nada tan guayaco como los secos. Los hay de todo. De galllina, pollo, carne, chivo, chancho, pato. Un lugar en donde los encuentra todos es en El Palacio de Los Secos. Está lejos de ser un hueco modesto, es un restaurante bien puesto, pero se come sabroso y a buen precio. Está situado en 9 de Octubre 900 y José Mascote.

Cangrejos: Guayaquil es una ciudad cangrejera. Por donde quieras encuentras restaurantes de todo precio y nivel, pero a nivel popular, el más afamado y conocido es Ochipinti, en los Ríos 1810 entre Pedro Pablo Gómez y Ayacucho. Si eres muy cangrejero, lleva plata, porque cada animal de esos, está entre tres y cuatro dólares. La jugada empieza de tarde, pues atiende de lunes a domingo de 15 a 24h00

Encocado / Comida Esmeraldeña: Nada como Corozo en el centro de la ciudad, en las calles Pedro Carbo 103 y Roca. Los platos con ese atrapante y sabroso toque de coco, son de lujo. Hay de todo y para todos los gustos. De los de mariscos, son muy buenos los encocados de pescado, concha, churo, jaiba, cangrejo, o camarón. Pero también hay carne de chancho, pollo o mixtos. Otro plato estrella es el tapao arrecho. Atiende de 07h30 a 16h00. Con diez dólares no tendrá apuros a la hora de pagar la cuenta.

Pescado frito: En nuestra juventud, las madrugadas de bohemia en las que había que matar el hambre, nos llevaba a las inmediaciones del Mercado del Sur, en el barrio del Astiller. El lugar era conocido como “Maricón Pescadito” porque los que atendían eran unos meseros gays. De esa tradición queda la Picantería Olguita, con varios locales. Al Norte en la calle principal de Miraflores y en el sur en la calle Chile y García Goyena. Con cinco dólares, puede disfrutar de pescado frito o camarones apanados, acompañados de salsa criolla y verde cortado en pequeños trozos.

Hamburguesas: Hay varias carretillas o locales que ofrecen las más variadas hamburguesas de muy buen sabor y calidad. Pero hay una que atiende por la tarde y que es doblemente rica porque es rica en tradición y son para chuparse los dedos, como decimos en nuestro argot criollo. Son las de la Negra Crucelia, una simpática mujer, que se distingue por usar delantal y un gorro grande de color blanco, al estilo de los chefs gourmet. La carretilla, está situada en Antepara entre 9 de Octubre y 1ero de Mayo, de 16:00 a 23:00. Con cinco dólares, está hecho.

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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